Los Reyes Targaryen: Aerys II el Rey Loco - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
AERYS TARGARYEN, el Segundo de Su Nombre, contaba dieciocho años de edad cuando ascendió al Trono de Hierro en 262 DC, luego de la muerte de su padre Jaehaerys, después de tres años de regencia. Un joven guapo, Aerys había luchado gallardamente en los Peldaños de Piedra durante la Guerra de los Reyes Nuevepeniques. Aunque no era el más diligente de los príncipes, ni el más inteligente, poseía un encanto innegable que le ganó muchos amigos. También era vano, orgulloso, y voluble, rasgos que hacían que fuera presa fácil de aduladores y zalameros, pero esos fallos no fueron aparentes para todos al momento de su ascenso.
Incluso los más sabios no podrían saber que- con el tiempo - Aerys II sería conocido como el Rey Loco, ni que su reino acabaría finalmente con tres siglos de regencia Targaryen en Poniente.
Apenas se puso su corona Aerys, en ese fatídico año 262 DC, un hijo lozano y moreno llamado Robert había nacido de su primo Steffon Baratheon y su señora esposa en Bastión de Tormentas, mientras lejos, en el norte, en Invernalia, Lord Rickard Stark celebraba el nacimiento de su propio hijo, Brandon. Otro Stark, Eddard, le siguió pasado un año. Esos tres niños jugarían, a su debido tiempo, un rol crucial en la caída de los dragones.
El nuevo rey ya había dado al reino un heredero en la persona de su hijo Rhaegar, nacido entre las llamas de Refugio Estival. Aerys y su reina, su hermana Rhaella, eran jóvenes, y se anticipaba que tendrían muchos más hijos. Esta era una cuestión vital, ya que las tragedias del reinado de Aegon el Indigno habían podado el noble árbol de la Casa Targaryen hasta reducirlo a un par de ramas solitarias.
Aerys II no carecía de ambición. Apenas coronado, declaró que era su deseo ser el más grande rey en la historia de los Siete Reinos, una presunción que sus amigos aceptaron y sugirieron que un día sería recordado como Aerys el Sabio, o Aerys el Grande.
La corte de su padre había sido formada principalmente de hombres mayores, idóneos, muchos de los cuales también habían servido durante el reinado del Rey Aegon V. Aerys II los despidió a todos, reemplazándolos por caballeros de su propia generación. Más aún, despidió a la sumamente cauta Mano anterior, Edgar Sloane, y nombró en su lugar a Ser Tywin Lannister, el heredero de Roca Casterly.

A los veinte años de edad, Ser Tywin se convirtió así en la Mano más joven de la historia de los Siete Reinos.
Muchos maestres, hasta hoy, insisten en que ese nombramiento fue la cosa más sabia que hizo jamás “Aerys el Sabio”.
Aerys y Tywin Lannister se habían conocido desde la niñez. Cuando era un chaval, Tywin Lannister había servido como escudero real en Desembarco del Rey. Él y el príncipe Aerys, junto con un escudero más joven, Steffon Baratheon, el primo del príncipe del Bastión de Tormenta, se habían vuelto inseparables. Durante la Guerra de los Reyes de Nuevepeniques los tres amigos habían luchado juntos, Tywin como un nuevo caballero, y Steffon y el príncipe Aerys como escuderos. Cuando el príncipe Aerys ganó sus espuelas a los dieciséis, era Ser Tywin quien le concedió el honor nombrándolo caballero.
En 261 DC, Tywin Lannister había demostrado su proeza como comandante cuando desbarató una revuelta de dos de los vasallos más poderosos de su padre, los señores Tarbeck y Reyne, extinguiendo ambas antiguas casas en el proceso. Aunque la brutalidad de sus métodos provocó la censura de algunos, nadie podría negar que Ser Tywin restauró el orden en las tierras del oeste luego del caos y conflicto del mandato de su padre.
Aerys Targaryen y Tywin Lannister formaron una improbable alianza, debería decirse, El joven rey era vivo y activo en los tempranos años de su reinado. Amaba la música, los bailes de máscaras y era excesivamente dado a las jóvenes mujeres, llenando su corte con doncellas de cada rincón del reino. Algunos dicen que tuvo tantas amantes como su antecesor Aegon el Indigno (una afirmación dudosa dado todo lo que conocemos de ese monarca). A diferencia de Aegon IV, de todas formas, Aerys siempre parecía perder el interés por sus amantes rápido. La mayoría no duraba más de una quincena y muy pocas más de medio año. Su Gracia también forjaba grandes proyectos. No mucho tiempo después de su coronación, anunció su intento de conquistar Peldaños de Piedra y hacerlos una parte de su reino.
En 264 DC, una visita de Lord Rickard Stark de Invernalia en Desembarco del Rey, despertó su interés por el Norte, y concibió un plan para construir un nuevo Muro a cien leguas al norte del existente y exigir todas las tierras entre ambos.
En 265 DC, ofendido por “el hedor de Desembarco del Rey,” habló de construir una “ciudad blanca”
completamente de mármol en la orilla sur de la Bahía de Aguasnegras.
En 267 DC, después de una disputa con el Banco de Hierro de Braavos con respecto a ciertos dineros pedidos prestados por su padre, anunció que construiría la flota de guerra más grande en la historia del mundo “para poner al Titán de rodillas.”
En 270 DC, durante una visita a Lanza del Sol, le dijo a la Princesa de Dorne que deseaba "florecer a los desiertos de Dorne” excavando un gran canal subterráneo debajo las montañas para traer el agua del Bosquebruma.
El Rey Aerys, el Segundo de su Nombre
Ninguno de estos grandiosos planes alguna vez llegó a concretarse; de hecho los olvidó dentro del giro de una luna, pues Aerys II parecía aburrirse con sus entusiasmos reales tan rápidamente, como con sus amantes reales. Y todavía los Siete Reinos prosperaron grandemente durante la primera década de su reino gracias a la Mano del Rey, quien era todo lo que el rey no era: diligente, firme, incansable, muy inteligente, justo y severo.
“Los dioses hicieron y formaron a este hombre para gobernar,” escribió el Gran Maestre Pycelle de Tywin Lannister en una carta a la Ciudadela después de servir con él en el Concejo Privado durante dos años. Y
gobernó. Debido a que la conducta del rey se volvió cada vez más errática, cada vez más el funcionamiento diario del reino recayó en su Mano. El reino prosperó bajo el liderazgo de Tywin Lannister y muchos de los interminables caprichos del Rey Aerys no parecieron tan siniestros. Muchos Targaryen, antes, habían exhibido una conducta similar sin causar gran preocupación. De Antigua al Muro, los hombres empezaron a decir que Aerys podría llevar la corona, pero era Tywin Lannister quien gobernaba el reino.
Era Tywin Lannister quien arregló la disputa de la corona con los de Braavos (aunque sin “poner al Titán de rodillas” para el disgusto del rey), reembolsando el oro prestado a Jaehaerys II con oro de Roca Casterly, haciéndose cargo de las deudas por sí mismo. Tywin ganó la aprobación de muchos grandes señores derogando lo que permanecía de las leyes que había promulgado Aegon V para refrenar sus poderes.
Tywin redujo los aranceles e impuestos en los transportes de entrada y salida de las ciudades de Desembarco del Rey, Lannisport, y Antigua, ganando el apoyo de muchos comerciantes adinerados. Tywin construyó nuevos caminos y reparó los viejos, organizó muchos torneos espléndidos para el deleite de caballeros y comunes, cultivó el comercio con las Ciudades Libres, y castigó con severidad a los panaderos encontrados culpables de añadir aserrín a su pan y carniceros que vendían la carne de caballo como carne de res. En todas estas acciones recibió la valiosa ayuda de Gran Maestre Pycelle, cuyos informes sobre el reino de Aerys II nos proporcionaron el mejor retrato de esos tiempos.
Todavía, a pesar de estos logros, Tywin Lannister no era querido. Sus rivales aseguraban que era antipático, rencoroso, inflexible, orgulloso y cruel. Sus señores banderizos lo respetaron y lo siguieron fielmente en la guerra y paz, pero ninguno podría llamarse su amigo.
Tywin despreciaba a su padre, de débil personalidad, el gordo e ineficaz Lord Tytos Lannister, y sus relaciones con sus hermanos Tygett y Gerion eran notoriamente tormentosas. Mostró más consideración por su hermano Kevan, un confidente y compañero constante desde la niñez, y por su hermana Genna; pero incluso en esos casos, Tywin Lannister parecía más respetuoso que afectuoso.
Después de un año como la Mano del Rey, Ser Tywin se casó en 263 DC, con su prima Joanna Lannister, una joven bonita que había venido a Desembarco del Rey en 259 DC para la coronación del Rey Jaehaerys II y permaneció después como dama de compañía de la Princesa (Reina más tarde) Rhaella. Los novios se conocían desde su niñez en Roca Casterly. Aunque Tywin Lannister no era un hombre dado al despliegue público, se dice que su amor por su esposa era profundo y perdurable.
“Sólo Lady Joanna conoce realmente al hombre debajo de la armadura,” el Gran Maester Pycelle escribió a la Ciudadela, “y todas sus sonrisas son sólo para a ella. Confieso que la he visto incluso hacerle reír, no en una,
¡sino en tres ocasiones!”
Tristemente, el matrimonio entre Aerys II Targaryen y su hermana Rhaella no era feliz; aunque ella hacia vista gorda a la mayoría de las infidelidades del rey, la reina no aprobaba que “convirtiera a mis damas en sus prostitutas.” (Joanna Lannister no fue la primera señora en ser despedida abruptamente del servicio de Su Gracia, ni la última).
Las relaciones entre el rey y reina se agravaron aún más cuando Rhaella demostró ser incapaz de darle otro hijo a Aerys. Los abortos en 263 y 264 fueron seguidos por una hija nacida muerta en 267. El Príncipe Daeron, nacido en 269, sobrevivió tan sólo seis meses. Entonces vino otro aborto en 270, otro más en 271, y el Príncipe Aegon, nació prematuro en 272 y murió en 273.
Los maliciosos rumores de que Joanna Lannister entregó su virginidad al Príncipe Aerys en la noche de la coronación de su padre y que disfrutó de un breve reinado como su amante después de que él ascendiera al Trono de Hierro, pueden descontarse con seguridad. Como Pycelle insiste en sus cartas, Tywin Lannister nunca habría tomado a su prima por esposa si eso hubiera sido verdad, “porque era un hombre orgulloso y no acostumbraba a coger la sobras de otro hombre.”
Se ha informado fiablemente, sin embargo, que el Rey Aerys tomó ciertas inusitadas libertades con Lady Joanna durante su ceremonia de encamamiento, para disgusto de Tywin. No mucho tiempo después de esto, la Reina Rhaella despidió a Joanna Lannister de su servicio. Ninguna razón fue dada nunca, pero Lady Joanna partió en seguida a Roca Casterly y raramente visitó Desembarco del Rey después de eso.
Al principio Su Gracia confortó a Rhaella en su pesar, pero con el tiempo su compasión se tornó sospecha. Por 270 DC, había decidido que la reina le era infiel. “Los dioses no permitirán a un bastardo sentarse en el Trono De Hierro,” le dijo a su concilio privado; ninguno de los nonatos de Rhaella, los abortos, o los príncipes muertos habían sido suyos, el rey proclamó. Después de esto, le prohibió a la reina que dejara los confines del Torreón de Maegor y decretó que dos septas compartirían su cama de aquí en adelante todas las noches,
“para asegurarnos de que ella permanece fiel a sus votos.”
En 266 DC, en Roca Casterly, lady Joanna dio a luz a gemelos, una niña y un niño, “saludables y bonitos con el pelo como oro viejo.” Estos nacimientos sólo exacerbaron la tensión entre Aerys II Targaryen y su Mano. “Parece que me he casado con la mujer equivocada,” Su Gracia había dicho, cuando fue informado del feliz evento. No obstante, envió su peso en oro a cada niño como un presente y ordenó a Tywin traerlos a la corte cuando fueran lo bastante mayores para viajar. “Y trae a su madre, también, pues ha pasado demasiado tiempo desde que vi esa cara bonita” insistió.
El año siguiente vio la muerte de Lord Tytos Lannister a la edad de cuarenta y seis años. Según informes recibidos, el corazón de su señoría estalló mientras subía una escalera empinada a las alcobas de su amante.
Con su muerte, Ser Tywin Lannister se volvió Lord de Roca Casterly y Guardián del Oeste. Cuando regresó al oeste para asistir al entierro de su padre y poner las tierras de oeste en orden, el Rey Aerys decidió acompañarlo. Aunque Su Gracia dejó a la reina en Desembarco del Rey (Su Gracia estaba embarazada, pero la Princesa Shaena nació muerta), él llevó a su hijo Rhaegar de ocho años, el Príncipe de Rocadragón, y más de la mitad de la corte. Por lo que la mayor parte del año siguiente los Siete Reinos fueron gobernados desde Lannisport y Roca Casterly, donde residían el rey y su Mano.
La corte volvió a Desembarco del Rey en 268 DC y la gobernación reasumió como antes… pero era obvio para todos que la amistad entre el rey y su Mano estaba deteriorada. Cuando, previamente, Aerys había estado al lado de Tywin Lannister en la mayoría de los asuntos de importancia, ahora los dos hombres empezaron a discrepar.
Durante una guerra de intercambio comercial entre las Ciudades Libres de Myr y Tyrosh en una mano, y Volantis en la otra, Lord Tywin defendió una política de neutralidad; el Rey Aerys vio más ventaja proporcionando oro y armas a Volantis. Cuando Lord Tywin juzgó una disputa fronteriza entre la Casa 125
Blackwood y la Casa Bracken a favor de los Blackwood, Su Gracia lo predominó y dio el molino disputado a Lord Bracken.
A pesar de las objeciones enérgicas de su Mano, el rey dobló el impuesto en los puertos de Desembarco del Rey y Antigua, y los triplicó en Lannisport y los otros puertos del reino. Sin embargo, cuando una comisión de señores pequeños y comerciantes ricos vino ante el Trono de Hierro para quejarse, Aerys culpó a la Mano de los impuestos, diciendo, “Lord Tywin caga oro, pero últimamente se ha estreñido y ha tenido que encontrar alguna otra manera de llenar nuestros cofres.” Después de lo cual Su Gracia restauró las cuotas y aranceles del puerto a sus niveles anteriores, ganando mucha aclamación y dejándole el oprobio para Tywin Lannister.
La grieta creciente entre el rey y la Mano del Rey también era obvia en el tema de los nombramientos.
Considerando que previamente Su Gracia siempre había considerado el consejo de su Mano, dando cargos, honores, y herencias, tal como Lord Tywin había recomendado, después de 270 DC él empezó a desairar a los hombres puestos por su señoría a favor de sus propias elecciones. Muchos hombres del oeste fueron despedidos del servicio del rey sin ninguna causa, salvo la sospecha de que ellos podrían ser “los hombres de la Mano.” En sus puestos, el Rey Aerys fijó a sus propios favoritos… pero el favor del rey se había vuelto una cosa azarosa, pues era fácil despertar su desconfianza. Ni siquiera los parientes de la Mano estaban exentos del disgusto real. Cuando Lord Tywin deseó nombrar a su hermano Ser Tygett Lannister como maestro de armas de la Fortaleza Roja, el Rey Aerys dio el puesto, en cambio, a Ser Willem Darry.
Por este tiempo, el Rey Aerys se había enterado de la creencia popular de que él era sólo un testaferro sin poder y Tywin Lannister era el verdadero amo de los Siete Reinos. Estos pareceres encolerizaron al rey enormemente, y Su Gracia se determinó a refutarlos y humillar a su “sirviente omnipotente” y “ponerlo en su lugar.”
Al celebrarse el gran Torneo Aniversario en 272 DC, para conmemorar el décimo año de Aerys en el Trono de Hierro, Joanna Lannister llegó con Jaime y Cersei, sus gemelos de seis años desde Roca Casterly para presentarlos ante la corte. El rey (muy en sus copas) le preguntó si amamantándolos ella había “arruinado sus pechos que eran tan altos y altivos.” La pregunta divirtió a los rivales de Lord Tywin que siempre disfrutaban de ver a la Mano siendo objeto de mofas, pero era Lady Joanna quien fue humillada. A la mañana siguiente Tywin Lannister intentó devolver su cadena de funcionario, pero el rey se negó a aceptar su dimisión. Aerys II podía, claro, haber despedido a Tywin Lannister cuando quisiera y nombrar a su propio hombre como la Mano del Rey, pero en cambio, por alguna razón, el rey escogió tener a su lado a su amigo de la niñez, laborando en su nombre, y constantemente empezó a minarlo de maneras grandes y pequeñas.
Los desaires y burlas se sucedieron cada vez más numerosos; cortesanos que esperaban las promociones pronto aprendieron que la manera más rápida de coger el ojo del rey era mofarse de su solemne Mano.
Todavía a pesar de todo esto, Tywin Lannister sufrió en silencio.
En 273 DC, sin embargo, en Roca Casterly, murió Lady Joanna nuevamente embarazada, entregando al segundo hijo de Lord Tywin. Tyrion era un bebé enano, malformado, con piernas achaparradas, una cabeza grande, y desiguales ojos demoniacos (algunos informes también sugirieron que él tenía un rabo, que se cortó por orden de su padre). La Maldición de Lord Tywin, los pueblerinos llamaron a esta malformada criatura, y la Ruina de Lord Tywin. Al oír hablar de su nacimiento, el Rey Aerys dijo infamemente, “Los dioses no pueden observar tal arrogancia. Le han quitado una bella flor y le han dado un monstruo en su lugar, para enseñarle por fin un poco de humildad.”
El comentario del rey localizó al afligido Lord Tywin en Roca Casterly. Después de esto, no existió ni una hebra del antiguo afecto entre los dos hombres. Nunca un hombre de mostrar su emoción, Lord Tywin continuó como la Mano del Rey, tratando con tedio diario los asuntos de los Siete Reinos, mientras el rey se volvió más errático, violento y desconfiado. Aerys empezó a rodearse de confidentes, premiando a los hombres de dudosa reputación por los cuchicheos, mentiras y cuentos de traiciones, reales o imaginarias. Cuando uno le informó que el capitán de la guardia personal de la Mano, un caballero de nombre Ser Ilyn Payne, se había jactado de que Lord Tywin era quien de verdad gobernaba los Siete Reinos, Su Gracia envió a la Guardia Real para arrestar al hombre y arrancó su lengua con pinzas al rojo vivo.
La marcha de la locura del rey parecía frenarse durante un tiempo en 274 DC, cuando la Reina Rhaella le dio un hijo. Así de profunda era la alegría de Su Gracia que pareció restaurarlo una vez más a su antiguo ego… pero el Príncipe Jaehaerys murió ese mismo año. En su rabia negra, Aerys II decidió que la nodriza del bebé era culpable y ordenó decapitarla. No mucho tiempo después Aerys anunció que Jaehaerys había sido envenenado por su propia amante, la hija joven de uno de sus caballeros. El rey ordenó torturar hasta la muerte a la muchacha y a todos sus parientes. Durante el tormento, todos confesaron el asesinato, aunque los detalles de sus confesiones no coincidían.
Después, el Rey Aerys ayunó durante una quincena e hizo un “paseo de contrición” por la ciudad hasta el Gran Septo, para orar con el Septón Supremo. A su retorno, Su Gracia anunció que de aquí en adelante sólo dormiría con su esposa legal, la Reina Rhaella. Si las crónicas pueden creerse, Aerys permaneció fiel a su voto, perdiendo todo interés en los encantos de las mujeres desde ese día en 275 DC.
La nueva fidelidad de su Gracia al parecer agradó a la Madre, pues durante el año siguiente la Reina Rhaella le dio el segundo hijo por el que había orado el rey. El príncipe Viserys, nacido en 276 DC, era un niño pequeño pero robusto y muy bonito. Aunque el Príncipe Rhaegar a los diecisiete era todo lo que podría desearse de un heredero justo, todo Poniente se regocijó al saber que por fin él tenía un hermano, otro Targaryen para afianzar la sucesión.
Sin embargo, el nacimiento del Príncipe Viserys sólo hizo que Aerys II se volviera más temeroso y obsesivo.
Aunque el nuevo principito parecía bastante saludable, el rey estaba aterrado de que sufriese el mismo destino que sus hermanos. Ordenó que los caballeros de la Guardia Real lo cuidasen noche y día para que nadie tocase al muchacho sin la licencia del rey. Incluso prohibió a la reina estar sola con el infante. Cuando su leche se secó, Aerys insistió en que su propio catador de comida debía succionar las tetas de la nodriza que amamantaba al príncipe, para determinar que la mujer no había untado veneno en sus pezones. Cuando llegaron los regalos para el joven príncipe de todos los señores de los Siete Reinos, el rey los amontonó en el patio y los quemó, temiendo que algunos podrán estar envenenados o malditos.
Después, ese mismo año, Lord Tywin Lannister, quizás imprudentemente, decretó un gran torneo en Lannisport honrando el nacimiento de Viserys. Quizás era un gesto de conciliación. Allí la riqueza y poder de la Casa Lannister se desplegó para que todo el reino lo pudiese ver. Rey Aerys se negó a asistir al principio, luego cedió, pero la reina y su nuevo hijo quedaron encerrados en Desembarco del Rey.
El rey se alegró cuando su hijo el príncipe Rhaegar, descabalgó a Tygett y Gerion Lannister, antes de desplomarse ante el famoso campeón de la Guardia Real, Ser Arthur Dayne, la Espada del Amanecer, armado caballero.
Quizás para tomar ventaja de la ebriedad de Su Gracia, Lord Tywin escogió esa noche para sugerir que el heredero del rey se case… y propuso a su propia hija, Cersei, como la esposa del príncipe de la corona. Aerys 127
rechazó esta propuesta bruscamente, informando a Tywin que era un sirviente bueno y valioso, no obstante un sirviente. Su Gracia tampoco estaba de acuerdo en nombrar a Jaime, el hijo de Lord Tywin, escudero del príncipe Rhaegar; en cambio concedió ese honor a los hijos de algunos de sus propios favoritos, hombres conocidos por no ser amigos de la Casa Lannister, o la Mano.
Por este tiempo era bastante obvio que Aerys II Targaryen se dirigía rápidamente hacia la locura, pero fue por el año 277 DC que Su Gracia se zambulló irrevocablemente en el abismo, con el Desafío de Duskendale. El puerto del antiguo pueblo de Duskendale había sido un asiento de los reyes de antaño, en los días de los Cien Reinos. Una vez el puerto más importante en la Bahía de Aguasnegras, el pueblo había visto su comercio menguar y sus riquezas encogerse, mientras Desembarco del Rey prosperaba, un declive que su joven Lord, Denys Darklyn, deseaba detener. Muchos han debatido por mucho tiempo por qué Lord Darklyn escogió hacer lo que hizo, pero la mayoría está de acuerdo en que su esposa de Myr, Lady Serala, tuvo algo que ver. Sus detractores la culpan completamente de lo que ocurrió; la Serpiente de Encaje, como la llamaban, envenenó a Lord Darklyn contra su rey con sus charlas de almohada. Sus defensores insisten que la tontería la cometió el propio Lord Denys; su esposa simplemente era odiada porque era una extranjera que oraba a los dioses forasteros.
Era el deseo de Lord Denys de ganar un decreto constitucional para Duskendale, que le daría más autonomía de la corona, como se había hecho para Dorne muchos años antes, y eso empezó el problema. No le parecía una demanda inmensa; tales decretos eran comunes por el Mar Angosto, como Lady Serala le había dicho ciertamente. Todavía era entendible que Lord Tywin, como la Mano, firmemente rechazara sus propuestas, por temor a que pudiera establecer un precedente peligroso. Entonces, enfurecido por la negativa, Lord Darklyn inventó un nuevo plan para ganar su decreto constitucional (y cuotas y aranceles más bajos del puerto para permitir que Duskendale una vez más rivalizara por el comercio con Desembarco del Rey) — un plan absolutamente necio.
El Desafío de Duskendale empezó de manera bastante sigilosa. Lord Denys, ya que la conducta errática de Aerys había empezado a tensionar sus relaciones con Lord Tywin, se había negado a pagar los impuestos esperados y, en cambio, había invitado al rey a venir a Duskendale y oír su petición. Parece muy improbable que el Rey Aerys habría considerado aceptar esta invitación jamás… hasta que Lord Tywin le aconsejó que debería negarse en condiciones más contundentes, después de lo cual el rey decidió aceptar, informando al Gran Maester Pycelle y al concilio privado que quería arreglar ese asunto personalmente y poner al desafiante Darklyn de rodillas.
Contra el consejo de Lord Tywin, el rey viajó a Duskendale con una escolta pequeña, liderada por Ser Gwayne Gaunt de la Guardia Real. Sin embargo la invitación demostró ser una trampa en la que el rey Targaryen cayó ciegamente. Fue apresado con su escolta, y algunos de los hombres y Ser Gwayne fueron asesinados mientras intentaban defender a su rey.
Las noticias de Duskendale provocaron estupor, luego ultraje. Había aquellos que insistieron en un súbito ataque al pueblo para liberar al rey y castigar a los rebeldes por esta enormidad. Pero Duskendale estaba rodeado por fuertes muros, y el Fuerte Pardo, la antigua sede de la Casa Darklyn situada en lo alto del puerto, era aún más formidable. Tomarlo por asalto no sería una tarea fácil.
Con un ejército real reunido fuera de sus muros y la cadena de sus provisiones cortada, la determinación de Lord Darklyn, empezó a vacilar. Hizo varios intentos de parlamentar, pero Lord Tywin se negó a oírlo, repitiendo su demanda, a cambio de la rendición completa e incondicional del pueblo y castillo y la liberación 128

del rey.
El asedio de Duskendale.
El Desafío se prolongó durante seis meses. Dentro de los muros de Duskendale, el humor empezó a agriarse cuando las tiendas y despensas pronto se secaron. Todavía, en el interior del antiguo Fuerte Pardo, Lord Denys estaba convencido de que era sólo una cuestión de tiempo antes de que Lord Tywin se debilitara y ofreciera mejores condiciones.
Aquéllos que conocían la resolución de Tywin Lannister lo supieron mejor. En cambio, el corazón de la Mano se endureció y envió una última demanda a Lord de Duskendale para que se rindiera. Si se negara de nuevo, Lord Tywin prometió, él tomaría el pueblo por asalto y pasaría a cada hombre, mujer, y niño por la espada. (El cuento menciona, que Lord Tywin envió a su bardo para que entregara el ultimátum, y le ordenó que le cantara “Las Lluvias de Castamere” a Lord Denys y la Serpiente de Encaje, un detalle pintoresco, no confirmado en los archivos).
La mayoría del concilio privado estaba en esta coyuntura con la Mano fuera de Duskendale, y algunos de ellos se opusieron al plan de Lord Tywin, pues tal ataque casi ciertamente estimularía a Lord Darklyn de matar a Rey Aerys. “Quizás,” Tywin Lannister contestó según informes recibidos, “pero si lo hace, tenemos un mejor rey justo aquí.” Después de lo cual levantó una mano para indicar a Príncipe Rhaegar.
Los estudiosos han debatido desde entonces acerca del intento de Lord Tywin. ¿Él creyó que Lord Darklyn se rendiría? ¿O realmente deseaba ver muerto a Aerys, para que el Príncipe Rhaegar pudiera tomar el Trono de Hierro?
Nadie nunca lo sabrá con toda seguridad, gracias al valor de Ser Barristan Selmy de la Guardia Real. Ser Barristan se ofreció a entrar en el pueblo en secreto, llegar al Fuerte Pardo y liberar al rey. Selmy era conocido como Barristan el Bravo desde su juventud, pero ésta era una osadía que Tywin Lannister consideró casi una locura. Aun así, respetando las proezas y el valor de Ser Barristan, le dio un día para intentar su plan antes de atacar Duskendale.
Son muchas las canciones sobre el osado rescate del rey de Ser Barristan, y, como una rareza, los cantantes apenas tuvieron que bordarlo. De hecho, Ser Barristan subió los muros inadvertido en la oscuridad de la noche, usando nada más que sus manos desnudas y enmascarado como un mendigo encapotado cuando se dirigió al Fuerte Pardo. Es verdad, también, que subió los muros del Fuerte Pardo por turnos, matando a un guardia en el muro, antes de que pudiera sonar la alarma. Entonces, con disimulo y valor, encontró el camino al calabozo, dónde estaba el rey. Cuando sacaba a Aerys Targaryen del calabozo, sin embargo, la ausencia del rey había sido notada, y sonaron gritos y lamentos. Y entonces la verdadera grandeza del heroísmo de Ser Barristan fue revelada, porque luchó en lugar de rendirse, o entregar a su rey.

Y no sólo luchó, sino que atacó primero, cogiendo al cuñado de Lord Darklyn y maestro de armas, Ser Symon Hollard, y a un par de guardias, matándolos a todos— y así vengar la muerte de su Hermano Juramentado, Ser Gwayne Gaunt de la Guardia Real que había sido matado por Hollard.
Él se dio prisa con el rey hacia los establos, abriéndose camino a través de aquellos que intentaron intervenir, y ambos pudieron irse de Fuerte Pardo antes de que las puertas del castillo pudieran cerrarse. Luego una cabalgata salvaje a través de las calles de Duskendale, mientras los cuernos y trompetas sonaron la alarma, y los arqueros de Lord Tywin disparaban hacia los muros tratando de despejarlos de los defensores. Con el rey escapado y seguro, no le había quedado nada a Lord Darklyn salvo la rendición, pero estaba indeciso, pues sabía que el rey concebiría una venganza terrible.
Cuando los Darklyn y su familia se presentaron delante de él en cadenas, Aerys no sólo exigió sus muertes— y de los familiares inmediatos de Darklyn —sino de sus tíos y tías, e incluso de los parientes distantes en Duskendale. Incluso sus primos, los Hollard, fueron proscriptos y destruidos. Sólo el joven sobrino de Ser Symon, Dontos Hollard, fue perdonado— y porque Ser Barristan pidió esa misericordia como un favor, y el rey que él había salvado no podría negarse a eso. Acerca de Lady Searala, la suya fue una muerte cruel. Aerys rebanó la lengua de la Serpiente de Encaje y sus partes femeninas antes de quemarla viva (todavía sus enemigos dicen que ella debió de haber sufrido más por la ruina que derramó sobre el pueblo).
El Rey Aerys II condena a los Darklyn
La cautividad en Duskendale había estrellado lo que de sanidad le había quedado a Aerys II Targaryen. Desde ese día la locura del rey reinó desenfrenada, creciendo más y más con cada año. Los Darklyns se habían atrevido a poner sus manos laicas en su persona, empujándolo con rudeza, despojándolo de su real envestidura, atreviéndose a golpearlo incluso. Después de su liberación, Rey Aerys no permitiría ya ser tocado, incluso por sus propios sirvientes. Largo y sucio, su pelo creció más y más enmarañado que nunca, sus uñas se alargaron y endurecieron en grotescas garras amarillas. Prohibió las espadas en su presencia, salvo las de sus caballeros de la Guardia Real, que juraron protegerlo. Sus juicios se pusieron más ásperos y crueles. Una vez devuelto a la seguridad de Desembarco del Rey, Su Gracia se negó a dejar la Fortaleza Roja por cualquier causa y seguía siendo un prisionero virtual en su propio castillo durante los siguientes cuatro años, y durante ese tiempo se volvió más cauto que nunca con aquellos alrededor de él, Tywin Lannister en particular. Sus sospechas incluso se extendieron a su propio hijo y heredero. Le convencieron de que el príncipe Rhaegar había conspirado con Tywin Lannister para asesinarlo en Duskendale. Que habían planeado atacar los muros 130
del pueblo para que Lord Darklyn le diera muerte, abriendo la puerta para que Rhaegar subiera al Trono de Hierro y se casara con la hija de Lord Tywin.
Determinado a impedir que eso pasara, el Rey Aerys se volvió hacia otro amigo de su niñez, convocando a Steffon Baratheon de Bastión de Tormentas y nombrándolo en su concilio privado. El rey envió a Lord Steffon por el mar Angosto en una misión a la Vieja Volantis, para buscar una novia conveniente para el Príncipe Rhaegar en 278 DC, “una doncella de nacimiento noble de una línea de sangre de la Vieja Valyria.” Que Su Gracia confiara esta tarea al Lord de Bastión de Tormentas en lugar de su Mano, o al propio Rhaegar, habla por sí misma. Corrieron los rumores de que Aerys quería nombrar a Lord Steffon su nueva Mano luego de la exitosa realización de esta misión; que Tywin Lannister sería despedido de su cargo, arrestado, y acusado de alta traición. Y había muchos señores que se deleitaron con esa perspectiva.
Los dioses tenían otras intenciones, sin embargo. La misión de Steffon Baratheon acabó en fracaso, y en su retorno de Volantis, su nave zozobró y se hundió en la Bahía de los Naufragios, dentro de los límites del Bastión de Tormenta. Lord Steffon y su esposa se ahogaron, mientras sus dos hijos mayores miraban desde las paredes del castillo.
Cuando la noticia de sus muertes llegó a Desembarco del Rey, el Rey Aerys voló de rabia y le dijo al Gran Maestre Pycelle que Tywin Lannister había adivinado de algún modo sus intenciones reales y ordenó el asesinato de Lord Baratheon. “Si lo despido como Mano, me matará, también,” le dijo el rey al Gran maestre.
En los años que siguieron, la locura del rey se ahondó. Aunque Tywin Lannister continuó como la Mano, Aerys ya no se encontró con él, salvo en presencia de todos los siete de la Guardia Real. Convencido de que los comunes y señores estaban tramando contra su vida y temiendo que también la Reina Rhaella y el Príncipe Rhaegar podrían ser parte de estas intrigas, él indagó por el Mar Angosto en Pentos e importó a un eunuco de nombre Varys, para que le sirviera como su Consejero de Rumores, razonando que sólo podía confiar en un hombre sin amigos, familia, o lazos en Poniente. La Araña, como fue conocido pronto por el pueblo del reino, usó el oro de la corona para crear una inmensa telaraña de espías. Por el resto del reinado de Aerys, él se agacharía al lado del rey, susurrando en su oído.
Después de Duskendale, el rey empezó también a desplegar señales de una obsesión cada vez creciente con el fuego de dragón, similar a la que habían tenido algunos de sus antepasados. Lord Darklyn nunca se habría atrevido a desafiarlo si hubiera sido un jinete de dragón, Aerys razonó. Sus empeños por volver a surgir a los dragones de los huevos hallados en las profundidades de Rocadragón (algunos tan viejos que se habían vuelto piedra) no tuvieron éxito, sin embargo.
Frustrado, Aerys se volvió a la Sapiencia del antiguo Gremio de Alquimistas que conocieron el secreto de producir el volátil jade verde, substancia conocida como el fuego salvaje, que se dijo, era un primo cercano de fuego de dragón. Los piromantes se volvieron un adorno regular en su corte, cuando creció la fascinación del rey por el fuego. Por 280 DC, Aerys II había quemado a los traidores, asesinos, y conspiradores, en lugar de ahorcarlos o decapitarlos. El rey parecía sentir un gran placer en estas ejecuciones ardientes que se presidieron por la Sapiencia Rossart, el gran maestro del Gremio de Alquimistas… tanto que le concedió el título de Lord a Rossart y un asiento en el concilio privado.
La locura creciente de su Gracia se había vuelto inequívoca por ese tiempo. De Dorne al Muro, los hombres habían empezado a referirse a Aerys II como el Rey Loco. En Desembarco del Rey, lo llamaban Rey Costra, por las muchas veces que se había cortado en el Trono de Hierro. Todavía con Varys la Araña y sus espías escuchando, se había vuelto muy peligroso expresar cualquiera de estos sentimientos en voz alta.
Entretanto, el Rey Aerys estaba volviéndose más enajenado que nunca con su propio hijo y heredero. Al principio del año 279 DC, Rhaegar Targaryen, Príncipe de Rocadragón, se comprometió formalmente con la Princesa Elia Martell, la joven y delicada hermana de Doran Martell, Príncipe de Dorne. Se casaron al año siguiente, en una pródiga ceremonia en el Gran Septo de Baelor en Desembarco del Rey, pero Aerys II no asistió. Le dijo al concilio privado que temía un atentado contra su vida si dejara los confines de la Fortaleza Roja, incluso con su Guardia Real para protegerlo. Ni permitiría que su hijo más joven, Viserys, asistiera a la boda de su hermano.
Cuando el Príncipe Rhaegar y su nueva esposa escogieron tomar como residencia Rocadragón en lugar de la Fortaleza Roja, los rumores volaron rápidamente por los Siete Reinos. Algunos afirmaron que el príncipe de la corona estaba planeando deponer a su padre y tomar el Trono de Hierro, aunque otros dijeron que el Rey Aerys quiso desheredar a Rhaegar y nombrar como su heredero a Viserys.
Ni siquiera el nacimiento de la primera nieta de Rey Aerys, una niña nombrada Rhaenys, nacida en Rocadragón en 280 DC, hizo algo para reconciliar a padre e hijo.
Cuando el Príncipe Rhaegar regresó a la Fortaleza Roja para presentar a su hija a su madre y padre, la Reina Rhaella abrazó a la pequeña amorosamente, pero el Rey Aerys se negó a tocar o sostener a la niña y se quejó de que ella “huele a Dorne."
Mientras tanto, Lord Tywin Lannister continuó sirviendo como la Mano del Rey. “Lord Tywin es tan grande como Roca Casterly,” escribió el Gran Maester Pycelle, “y ningún rey ha tenido nunca una Mano tan diligente o capaz.” Aparentemente afianzado en su cargo después de la muerte de Steffon Baratheon, Lord Tywin incluso fue tan lejos, como para traer a la corte a su joven y bonita hija, Cersei.
En 281 DC, sin embargo, falleció el anciano caballero de la Guardia Real Ser Harlan Grandison y el precario acuerdo entre Aerys II y su Mano se fracturó finalmente, cuando Su Gracia escogió ofrecer una capa blanca al hijo mayor de Lord Tywin.
A los quince años, Ser Jaime Lannister ya era un caballero— un honor que había recibido de la mano de Ser Arthur Dayne, la Espada del Amanecer, a quien muchos consideraron el guerrero más caballeroso del reino.
Jaime se había ganado la caballería durante la campaña de Ser Arthur contra los bandidos conocidos como la Hermandad del Bosque Real y nadie podría dudar de su proeza.
Ser Jaime también era el heredero de Lord Tywin y llevaba todas sus esperanzas de perpetuar la Casa Lannister, y el título de señoría recaería en su otro hijo, el enano malformado, Tyrion. Es más, la Mano había estado en medio de negociar un pacto político ventajoso para Ser Jaime cuando el rey le informó de su decisión. De un golpe, el Rey Aerys había privado a Lord Tywin de su heredero escogido y le había hecho parecer tonto y falso.
El Gran Maestre Pycelle nos dice que cuando Aerys II proclamó el nombramiento de Ser Jaime para custodiar el Trono de Hierro, su señoría se hincó, agradeció al rey el gran honor ofrecido a su casa. Entonces, alegando enfermedad, Lord Tywin pidió la venia del rey para renunciar como su Mano. El Rey Aerys estuvo encantado de haberle obligado a renunciar. Lord Tywin dejó su cargo, se retiró de la corte y regresó a Roca Casterly con su hija. El rey lo reemplazó como la Mano con Lord Owen Merryweather, un anciano y afable lameculos famoso por reírse de cada broma y agudeza proferida por el rey.
De aquí en adelante, Su Gracia le dijo a Pycelle, que el reino sabría con toda certeza que el hombre que llevaba la corona, también gobernaba los Siete Reinos. Aerys Targaryen y Tywin Lannister se habían conocido desde 132
que eran chavales, habían luchado y sangrado juntos en la Guerra de los Reyes de Nuevepeniques, y habían gobernado los Siete Reinos juntos por cerca de veinte años, pero en 281 DC esta larga sociedad que había demostrado ser tan fructífera al reino, se acabó.
Poco después, Lord Walter Whent anunció los planes para un gran torneo en su castillo de Harrenhal, para celebrar el día de nombre de su hija soltera. Rey Aerys II escogió este evento para la investidura formal de Ser Jaime Lannister como caballero de la Guardia Real… poniendo así en movimiento los eventos que terminarían en el fin del reinado del Rey Loco y escribirían un final a la larga regencia de la Casa Targaryen en los Siete Reinos.
