Los Siete Reinos: El Dominio, Altojardín y Casa Tyrell - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
EL MÁS GRANDE Y más poblado de los seis reinos sureños (el Norte, vasto en extensión, pero escasamente poblado, es una tierra aparte) es comúnmente llamado El Dominio, aunque este nombre es poco apropiado.
Los dominios de la casa Tyrell, los Señores de Altojardín, ahora se corresponden en gran medida con aquellos del Reino del Dominio como existió durante miles de años antes de la Conquista de Aegon, pero ese reino rico y fértil estaba, en realidad, compuesto por cuatro reinos:
* Antigua y sus alrededores, delimitados por las Montañas Rojas hacia el este y por la cabecera del Vinomiel en el norte.
* El Rejo, la isla dorada más allá de los Estrechos del Tinto, famosos por sus vinos y sus días siempre soleados.
* Las marcas occidentales, desde Colina Cuerno hasta Canto Nocturno.
* El Dominio mismo, una vasta extensión de campos y granjas, lagos y ríos, colinas, bosques y fragantes prados, molinos y minas, salpicado de pequeños pueblos, prósperas ciudades comerciales, y antiguos castillos, que se extiende desde las Islas Escudo, subiendo por la desembocadura del Mander, pasando Altojardín, hacia Lago Rojo, Sotodeoro, y Puenteamargo, hasta Ladera y las cabeceras del Mander.
Este último fue el reino gobernado por los Gardener de antaño, y en días más recientes por los descendientes de sus mayordomos, los Tyrell de Altojardín. La historia nos dice que fue en estos verdes campos donde nació la caballería; los galantes caballeros y bellas doncellas del Dominio son celebrados a través de los Siete Reinos por los bardos, cuyas propias tradiciones también se originaron aquí.
Un grandioso reino, en la antigüedad y en el presente, el Dominio es muchas cosas para sus habitantes: el dominio más poblado, fértil y poderoso de los Siete Reinos, su riqueza tan sólo superada por el rico Occidente; una sede de aprendizaje; un centro de música, cultura, y todas las artes, brillantes y oscuras; el granero de Poniente; un nexo de comercio; hogar de grandes navegantes, reyes nobles y sabios, terribles hechiceros, y las mujeres más bellas de Poniente. Sobre una colina que domina el Mander se alza Altojardín, nombrado el castillo más hermoso en el reino. El propio Mander, que fluye bajo sus murallas, es el río más largo y caudaloso de los siete Reinos. La gran ciudad de Antigua es igual de grande que Desembarco del Rey, pero es superior en 224
todo lo demás, siendo mucho más antigua y hermosa, con sus calles adoquinadas, sus ornamentadas casas gremiales, las casas de piedra, y tres grandiosos monumentos: el Septo Estrellado de la Fe, la Ciudadela de los Maestres, y la imponente Torrealta, con su gran faro, la torre más alta de todo el mundo conocido. En verdad, el Dominio es una tierra de superlativos.
GARTH MANOVERDE
La historia del Dominio comienza con Garth Manoverde, el progenitor legendario no sólo de los Tyrells de Altojardín, sino de los reyes Gardener antes… y también de todas las otras grandes casas y familias nobles del Reino Verde.
Se cuentan mil historias sobre Garth en el Dominio y más allá. La mayoría son inverosímiles y muchas contradictorias. En algunas, él es un contemporáneo de Brandon el Constructor, Lann el Diestro, Durran Pesardedioses, y otras figuras pintorescas de la Edad de los Héroes. En otras, es el antepasado de todos ellos.
Garth era el Alto Rey de los Primeros Hombres, está escrito; era quién los guio del este por el puente de tierra a Poniente. Todavía otros cuentos nos hacen creer que él precedió la llegada de los Primeros Hombres miles de años antes, que no sólo lo hace el Primer Hombre en Poniente, sino el único hombre, vagando a lo ancho y largo de la tierra solo y tratando con los gigantes y los niños del bosque. Algunos incluso dicen que él era un dios.
Hay discordancia incluso con su nombre. Garth Manoverde, lo llamamos, pero en los cuentos más antiguos se nombra como Garth Peloverde, o simplemente Garth el Verde. Algunas historias dicen que tenía manos verdes, pelo verde, o la piel verde. (Y cornamentas, como un ciervo.) Otros dicen que vestía de verde de la cabeza a los pies, y ciertamente es como normalmente está representado en la mayoría de las pinturas, tapices y esculturas. Más probablemente, sus nombres derivaron de sus regalos como jardinero y agricultor—
un rasgo coincidente en todos los cuentos. “Garth hizo el maíz madurar, los árboles fructificar, y las flores florecer,” narran los bardos.
Algunos cuentos antiquísimos presentan a Garth Manoverde como una deidad muy oscura, que exigía el sacrificio de sangre de sus adoradores para garantizar una abundante cosecha. En algunas historias el dios verde se muere todos los otoños, cuando los árboles pierden sus hojas, sólo para renacer con la venida de la primavera. Esta versión sobre Garth es principalmente olvidada.
Muchos pueblos primitivos le rinden culto a un dios o diosa de fertilidad, y Garth Manoverde tiene mucho en común con estas deidades. Se dice que era Garth quien les enseñó a los hombres a cultivar. Antes de él, todos los hombres eran cazadores, trotamundos desarraigados siempre en busca del sustento, hasta que Garth les diera el regalo de la semilla y les mostró cómo plantar y sembrar, cómo cultivar y cosechar. (En algunos cuentos, él intentó instruir a las otras razas también, pero los gigantes le rugieron y le arrojaron piedras, aunque los niños se rieron y le dijeron que los dioses de los bosques proveían todas sus necesidades). Por donde pasaba proliferaban las granjas, pueblos y huertos. En su hombro colgaba una bolsa de lienzo, repleta de semillas que esparcía a su paso. Como corresponde a un dios, su bolsa era inagotable; en el interior había semillas de los árboles y granos y frutas y flores de todo el mundo.
Algunos hijos famosos de Garth Manoverde
JOHN EL ROBLE, el Primer Caballero que trajo la caballería a Poniente (un hombre enorme de ocho pies de altura en algunos cuentos, de diez o doce pies en otros, engendrado por Garth Manoverde con una giganta).
Sus propios descendientes se volvieron los Oakheart de Roble Viejo.
GILBERT DE LAS VIDES, quien les enseño a los hombres del Árbor a elaborar el vino dulce de las uvas que crecieron gordas y jugosas en su isla, y quien fundó la Casa Redwyne.
FLORYS LA ZORRA, la más lista de los niños de Garth, que tuvo tres maridos, cada uno ignorante de la existencia de los otros. (Sus hijos fundaron la Casa Florent, la Casa Ball y la Casa Peake).
MARIS LA DONCELLA, la Más Hermosa, cuya belleza era tan renombrada, que cincuenta señores rivalizaron por su mano en los primeros torneos organizados en Poniente. (El vencedor fue el Gigante Gris, Argoth, Piel de Piedra, pero Maris se casó con Rey Uthor de Antigua antes de que él pudiera exigir su mano, y Argoth pasó el resto de su vida furioso fuera de los muros de Antigua, rugiendo por su novia.) FOSS EL ARQUERO, famoso por disparar a las manzanas sobre la cabeza de cualquier doncella enamorada, de quien descienden los Fossoway, ambos, de la manzana roja y verde.
BRANDON DE LA ESPADA SANGRIENTA, quien expulsó a los gigantes del Dominio y guerreó contra los niños del bosque, matando a tantos en el Lago Azul, que desde entonces es conocido como El Lago Rojo.
OWEN OAKENSHIELD quien conquistó las Islas Escudo expulsando a las focas y sirenas al mar.
HARLON EL CAZADOR y HERNDON DEL CUERNO, hermanos gemelos que construyeron su castillo encima de la Colina Cuerno y tomaron por esposa a la bonita bruja de los bosques que moró allí, compartiendo sus favores durante cien años (los hermanos no envejecían mientras la abrazaran siempre en la luna llena).
BORS LA OLA GRANDE (o ROMPIENTE) que obtuvo la fuerza de veinte hombres bebiendo sólo la sangre de un toro y fundó la Casa Bulwer de Corona Negra. (Algunos relatos afirman que Bors bebió la sangre de tantos toros que le crecieron un par de brillantes cuernos negros.) ROSE DE LAGO ROJO, una cambiapieles, capaz de transformarse en una grulla a voluntad— un poder, algunos dicen, que de vez en cuando todavía se manifiesta en las mujeres de la Casa Crane, sus descendientes.
ELLYN SIEMPRE DULCE, la muchacha que amaba tanto la miel, que buscó al Rey de las Abejas en su inmensa colmena montañesa e hizo un pacto con él, de cuidar de sus niños y los niños de sus niños por siempre. Ella fue la primera apicultora, y la madre de la Casa Beesbury.
ROWAN ARBOL DE ORO, llamada así, cuando su amante la dejó por una rival rica, y ella envolvió una manzana en su pelo dorado, la plantó en una colina, y creció un árbol, cuya corteza y hojas y fruta brillaban como oro y cuyas hijas fundaron la Casa Rowan de Sotodeoro.

Garth Manoverde
Garth Manoverde trajo el don de la fertilidad. No sólo podía volver la tierra fecunda, sino que, las leyendas dicen, también volver fértiles a las mujeres estériles con un toque— incluso a aquellas cuya sangre de luna ya no fluía. Las doncellas maduraron en su presencia, las madres parían gemelos, o incluso trillizos cuando las bendecía, las niñas jóvenes florecían por su sonrisa. Señores y hombres comunes por igual, le ofrecían a sus hijas vírgenes adondequiera que iba, para que sus cosechas pudieran madurar y sus árboles crecer pesados con las frutas. Nunca hubo una doncella que él no haya desflorado, y que no haya parido a un hijo fuerte, o una hija bonita después nueve lunas, o es lo que las historias mencionan.
Estas leyendas, aunque apreciadas por el pueblo llano, son ampliamente rechazadas por los maestres de la Ciudadela y los septones de la Fe, que comparten la idea de que Garth Manoverde era un hombre, no un dios.
La mayoría opina que era un cazador o un caudillo guerrero, o quizás un reyezuelo, y podría haber sido el primer señor de los Primeros Hombres que condujo a sus seguidores por el Brazo de Dorne (todavía intacto) al desierto Poniente, donde sólo las razas antiguas habían puesto un pie previamente.
Dios u hombre, Garth Manoverde engendró a muchos niños en esta nueva tierra; en esto todos los cuentos están de acuerdo. Muchos de sus descendientes se volvieron héroes, reyes, y grandes señores por derecho propio, fundando poderosas casas que perduraron por miles de años.
De todos éstos, el más grande era su primogénito, Garth Gardener, quien edificó su casa en la colina sobre el Mander, que con el tiempo se volvió conocida como Altojardín y llevó una corona de flores y vides. Todos los otros niños de Garth Manoverde juraron lealtad a Gardener como el rey justo de todos los hombres en todas partes. Los reyes de la Casa Gardener gobernaron el Dominio bajo el estandarte de una mano verde por muchos miles de años, hasta que Aegon el Dragón y sus hermanas vinieron a Poniente.
La lista es larga, y muchas son leyendas, pero son escasas las casas nobles en todo el Dominio que no alardean de descender de uno de los innumerables hijos de Garth Manoverde. Incluso aluden a los héroes de otras tierras y reinos entre la descendencia de Manoverde. Estos cuentos nos hacen creer que Brandon el Constructor descendió de Garth vía Brandon de la Espada Sangrienta, mientras que Lann el Diestro era un bastardo de Florys la Zorra en algunos cuentos, o de Rowan Árbol de Oro en otros. Sin embargo, que Lann el Diestro desciende de Garth Manoverde es un cuento contado en el Dominio. En las tierras occidentales se dice a menudo que Lann engañó a Garth Manoverde haciéndose pasar por uno de sus hijos (Garth tenía tantos, que se confundió), huyendo luego con la parte de la herencia que debidamente pertenecía a los verdaderos hijos de Garth.
Que Garth Manoverde tenía muchos niños no puede negarse, porque muchos en el Dominio afirman haber descendido de él. Pero que también descendieron todas las otras casas señoriales de Poniente parece muy improbable.
LOS REYES GARDENER
La historia del Dominio en los días de los Primeros Hombres no es diferente de los otros reinos de Poniente. La generosidad de estas tierras verdes y fértiles no hizo a los hombres más pacíficos, ni menos codiciosos. Aquí también los Primeros Hombres batallaron contra los niños del bosque, erradicándolos de sus sagrados bosques y colinas, tajando sus árboles arcianos con grandes hachas de bronce. Aquí también los reinos ascendieron y cayeron y se olvidaron, cuando los reyezuelos y orgullosos señores contendieron entre sí por las tierras y oro y gloría, mientras los pueblos se quemaron y las mujeres se lamentaron y las espadas entrechocaron, siglo tras siglo.
Pero sin embargo hubo una diferencia, algo significativa, ya que casi todas las casas nobles del Dominio tenían un ancestro en común, remontándose a Garth Manoverde y sus muchos hijos. Muchos eruditos han sugerido que fueron estos lazos de sangre lo que le dio a la Casa Gardener la ventaja en los siglos siguientes; ningún reyezuelo podría esperar rivalizar con el poder de Altojardín jamás, donde los descendientes de Garth Gardener se sentaban en un trono viviente Oakenseat (Asiento de Roble) que creció de un roble que el propio Garth Manoverde había plantado, y llevaron coronas de vides y flores en tiempos de paz, y coronas de espinas de bronce (hierro más tarde) cuando montaron a la guerra. Otros podrían llamarse reyes, pero los Gardener eran los incuestionados Altos Reyes y los monarcas menores los honraban, o reverenciaban.
En esos siglos de litigios y tumultos, el Dominio produjo muchos valientes guerreros. Desde entonces los trovadores han celebrado las proezas de los caballeros como Serwyn del Escudo Espejo, Davos el Matadragones, Roland del Cuerno, y el Caballero Sin Armadura— y los reyes legendarios que los lideraron, entre ellos Garth V (Martillo de Dorne), Gwayne I (el Galante), Gyles I (el Penas), Gareth II (el Austero), Garth VI (Lucero del Alba), y Gordan I (Ojos Grises).
Muchos de estos monarcas compartieron un enemigo común, pues durante estos siglos oscuros y sangrientos, los saqueadores piratas de las Islas de Hierro dominaron casi toda la costa occidental, desde la Isla del Oso hasta Arbor. Con sus veloces barcos vikingos, los hombres de hierro pudieron atacar y partir antes de que llegara cualquier respuesta. Los invasores desembarcaban a menudo en lugares inesperados, tomando a sus enemigos desprevenidos. Aunque los hijos de hierro raramente se aventuraban tierra dentro, llegaron a controlar el Mar del Ocaso y exigieron crueles tributos de los pescadores que vivían a lo largo de la costa.
Habiéndose establecido en las Islas Escudo al asesinar a todos los hombres que encontraron allí y reclamando a las mujeres como suyas, los hijos del hierro incluso llegaron a asaltar el Mander con impunidad.
El Rey Qhored, el más temible de los señores entre los hijos del hierro, presumía que sus dominios se extendían por “dondequiera que los hombres puedan oler el agua salada o escuchar el choque de las olas.” En el Dominio fue conocido como Qhored el Cruel, y los reyes que le sucedieron se apodaron Hagon el Terrible y Joron Perdición de Doncella.
Contra estos hombres y sus seguidores contendieron los reyes de la Casa Gardener durante tres siglos, a veces en alianza con los Reyes de la Roca y los Señores de Antigua, y a veces solos. Seis reyes Gardener murieron en las batallas, entre ellos Gareth el Austero y Garth Estrella del Amanecer, mientras que Gyles II fue capturado, torturado y cortado en pequeños trozos para cebar a sus aprehensores. No obstante la victoria finalmente fue suya, y cada uno de ellos extendió los dominios de la Casa Gardener y adicionó más tierras y señores bajo la regencia de Altojardín.

Muchos eruditos todavía creen que los más grandes de los reyes Gardener eran los pacificadores, no los luchadores. Se cantan menos canciones de ellos, es verdad, pero en los anales de la historia los nombres de Garth III (el Grande), Garland II (el Novio), Gwayne III (el Gordo), y John II (el Alto) son extensamente conocidos.
Garth el Grande extendió las fronteras de su región norteña del reino, ganando Roble Viejo, Lago Rojo, y Sotodeoro con pactos de amistad y defensa mutua. Garland logró lo mismo en el sur, trayendo a Antigua a su reino casando a su hija con Lymond (el León Marino) de la Casa Hightower y desechando a sus propias esposas para casarse con la hija de Señor Lymond.
Gwayne el Gordo persuadió a los Señores Peake y Manderly de aceptar su juicio en su disputa, y logró la lealtad de sus tierras, sin una sola batalla. John el Alto navegó en su barcaza por el Mander hasta su cabecera, plantando el estandarte de la mano verde dondequiera que iba, recibiendo el homenaje de los señores y reyes pequeños, cuyas tierras lindaban con las riberas de ese río poderoso.
Rey Garth VII Gardener, Manodorada.
El más grande de todos los Gardener era el Rey Garth VII, Manodorada, un gigante en la guerra y la paz.
Cuando era un muchacho, hizo retroceder a los hombres de Dorne, cuando el Rey Ferris Fowler llevó a diez mil hombres a través del Camino Ancho (Paso del Príncipe se llamaba entonces), en un intento de conquista. Poco después, volvió su atención al mar y expulsó a los últimos hijos de hierro de sus fortalezas en las Islas Escudo.
Después de esto repobló las islas con sus luchadores más feroces, concediéndoles privilegios especiales con el propósito de convertirlos en una primera defensa contra los hijos de hierro, si estos regresaban. Esto demostró ser un gran éxito, y hasta el momento los hombres de Cuatro Escudos se enorgullecen de defender la desembocadura del Mander y el corazón del Dominio contra cualquier enemigo.
En su última guerra más grande, Garth VII enfrentó una alianza entre el Rey Tormenta y el Rey de la Roca, quienes intentaron repartirse el Dominio, pero los derrotó a ambos, entonces con comentados hábiles sembró tal discordia entre ellos, que batallaron entre si provocando una gran matanza en la Batalla de Tres Ejércitos.
Luego casó a sus hijas y a sus herederos y firmó un pacto con cada uno, restaurando las fronteras entre los tres reinos.
Todavía incluso eso palideció ante de su mayor logro: setenta y cinco años de paz. Gart Manodorada se volvió Rey del Dominio a la edad de doce y murió en el Asiento de Roble a los noventa y tres, todavía en plena posesión de sus facultades (aunque frágil de cuerpo). Durante los ochenta y un años de su reinado, el Dominio 229
padeció la guerra por menos de diez años. Generaciones de niños nacieron y se volvieron adultos y murieron sin saber lo que era asir una lanza y escudo y marchar a la guerra.
Y con esta larga paz sobrevino una prosperidad inaudita. Durante el Reino Dorado, como en este tiempo llegó a ser conocido, era cuando el Dominio floreció de verdad.
Sin embargo la edad dorada llegó a su fin, y también en el Dominio. Garth Manodorada dejó este mundo. Un bisnieto lo siguió en el Asiento de Roble, luego sus propios hijos.
Y entonces vinieron los Ándalos.
LOS ANDALOS EN EL DOMINIO
LOS ÁNDALOS llegaron tarde al Dominio.
Tras cruzar el Mar Angosto en sus barcoluengos, primero desembarcaron en las costas del Valle, luego a lo largo de todas las costas orientales. Las flotas de Antigua y el Rejo los alejaron de los Estrechos del Tinto y del Mar del Ocaso. Noticias acerca de la prosperidad del Dominio y sobre la riqueza y el poderío de Altojardín y sus reyes, sin lugar a dudas llegarían a los oídos de muchos caudillos Ándalos, pero otras tierras y otros reyes se interponían entre ellos.
Por lo tanto, mucho tiempo antes de que los Ándalos llegaran al Mander, los reyes en Altojardín sabían de su llegada. Observaron desde lejos las batallas en el Valle, en las Tierras de Tormentas, y en las Tierras de los Ríos, tomando nota de todo lo que sucedió. Quizás fueron más sabios que sus contrapartes de otras regiones, ya que ellos no cometieron el error de aliarse con los Ándalos en contra de sus rivales. Gwayne IV (el Temeroso-de-los-Dioses) envió a sus guerreros en busca de los niños del bosque, con la esperanza de que la magia de los verdevidentes pudiera detener a los invasores. Mern II (el Albañil) construyó una nueva muralla alrededor de Altojardín y les ordenó a sus señores banderizos revisar sus propias defensas. Mern III (el Loco) colmó de oro y honores a una bruja de los bosques que afirmaba ser capaz de levantar ejércitos de muertos para expulsar a los Ándalos. Lord Redwyne construyó más barcos, y Lord Hightower reforzó las murallas de Antigua.
No obstante, las batallas que la mayoría de ellos había anticipado no llegaron a ocurrir. Para cuando los conquistadores habían terminado de conquistar las costas orientales, ya habían pasado generaciones y los Ándalos habían establecido cerca de cuarenta reyes menores, muchos de ellos enfrentados entre sí. Y en Altojardín, los Tres Reyes Sabios se dieron paso en el Asiento de Roble.
Garth IX Gardener, su hijo Merle I (el Manso), y su nieto Gwayne V eran hombres muy diferentes, pero compartieron una política común hacia los Ándalos, basada en la armonía y asimilación, en lugar de la resistencia armada. Garth IX trajo un septón a su corte y le hicieron parte de sus concilios, y se construyeron los primeros septos en Altojardin, aunque continuaron rindiendo culto en el bosque de dioses del castillo. Sin embargo su hijo Merle I se desposó formalmente con la Fe, y ayudó a consolidar la construcción de septos, septrios, y monasterios en el Dominio. Gwayne V fue el primer Gardener nacido en la Fe, y el primero en ser ungido caballero por el rito solemne y la vigilia. (Muchos de sus nobles antepasados han obtenido la caballería póstuma según los cantantes y cuentistas, pero la verdadera caballería sólo llegó a Poniente con los Ándalos).
Ambos, Merle I y Gwayne V tomaron a las doncellas ándalas por esposas, como un medio de ligar a los padres de sus novias con el reino. Los tres reyes tomaron a los ándalos a su servicio como caballeros de la casa y 230

guardias. Entre aquéllos se destacaba un caballero ándalo llamado Ser Alester Tyrell, cuya proeza con las armas era tal, que con el tiempo fue el campeón del rey y el escudo jurado en el reinado de Gwayne V. Los descendientes de Ser Alester se tornaron los mayordomos hereditarios de Altojardin de los Gardener. Los Tres Reyes Sabios también les otorgaron tierras y señoríos a los más poderosos reyes Ándalos que llegaban al Dominio a cambio de promesas de lealtad. Los Gardener también buscaron artesanos Ándalos y animaron a sus señores banderizos a hacer lo mismo. Los herreros y los canteros, en particular, fueron generosamente recompensados. Los herreros les enseñaron a los Primeros Hombres a usar armas y armaduras de hierro en lugar de bronce; y los canteros les ayudaron a fortalecer las defensas de sus castillos y fortalezas.
Y aunque algunos de estos nuevos señores abjuraron sus votos en años posteriores, la mayoría no lo hizo. En cambio, se unieron con sus señores feudales para acabar con estos rebeldes y para defender el Dominio en contra de los reyes y los ejércitos Ándalos que llegaron después. “Cuando un lobo desciende sobre el rebaño, todo lo que ganas al matarlo es un breve respiro, ya que de seguro otros lobos vendrán,” dijo el Rey Garth IX.
“Pero, en cambio, si alimentas al lobo, lo domesticas y conviertes a sus cachorros en tus perros guardianes, ellos protegerán tus rebaños cuando llegue otra manada.”
El Rey Gwayne V lo dijo de forma más concisa. “Ellos nos dieron siete dioses, nosotros les dimos tierras e hijas, y nuestros hijos y nietos crecerán como hermanos.”
Muchas casas nobles del Dominio remontan su ascendencia a aquellos aventureros Ándalos que recibieron tierras y esposas de Garth IX, Merle I, y Gwayne V, entre ellos los Orme, Parren, Graceford, Cuy, Roxton, Uffering, Leygood, y Varner. A medida que los siglos pasaron, los hijos e hijas de estas casas Ándalas se fueron mezclando con los descendientes de los Primeros Hombres mediante matrimonios, de modo que se volvió imposible distinguir a unos de otros. Pocas veces se ha logrado una conquista con tan poco derramamiento de sangre.
Los siglos posteriores a la conquista Ándala resultaron ser menos pacíficos. Los Gardener que se sucedieron en el Asiento de Roble incluyeron hombres fuertes y débiles, hombres sabios y tontos, y una vez incluso hubo una mujer, pero pocos pudieron igualar el ingenio y la astucia de los Tres Reyes Sabios, por lo que la próspera paz de Garth Mano Dorada no se volvió a dar. En esa larga época entre la asimilación de los Ándalos y la llegada de los dragones, los Reyes del Dominio lucharon constantemente con sus vecinos en un enfrentamiento perpetuo por las tierras, el poder y la gloria. Los Reyes de la Roca, los Reyes Tormenta, muchos de los conflictivos reyes de Dorne, y los Reyes de los Ríos y las Colinas podían contarse entre sus enemigos (y a menudo entre sus aliados también.)
Asiento de Roble

Altojardin alcanzó el ápice de su poder bajo el Rey Gyles III Gardener, quien dirigió un ejército de relucientes caballeros acorazados a las tierras de tormentas, derrotando a los ejércitos del anciano Rey Tormenta, y conquistando todas las tierras al norte de la Selva, salvo el Bastión de Tormentas, el cual estuvo bajo asedio durante dos años. Gyles bien podría haber completado su conquista si el Rey de la Roca no hubiera bajado al Dominio durante su ausencia, forzándolo a levantar el asedio y regresar rápidamente a casa para enfrentarse a los hombres del Occidente.
La siguiente guerra, aún más extensa, involucró a tres reyes Dornienses y dos de las Tierras de los Ríos, y acabó con Gyles III muerto en un charco de sangre y las fronteras entre los reinos casi restauradas a como habían estado antes de que el derramamiento de sangre comenzara.
El punto más bajo del poder de los Gardener vino durante el prolongado reino del Rey Garth X, llamado Garth Barbagris, que tomó la corona a la edad de siete y murió a los noventa y seis— un reinado aún más largo que el de su famoso antepasado Garth Manodorada. Aunque vigoroso en su juventud, Garth X era un rey vano y frívolo, quien se rodeó de necios y lisonjeros. Ni sabio ni diestro, su cordura lo abandonó completamente en la vejez, y durante los largos años de su senilidad, él se volvió la herramienta de la primera facción, luego de la otra, cuando aquellos alrededor de él rivalizaron por la riqueza y el poder. Su Gracia no tuvo ningún hijo, pero Ser Peake se había casado con una de sus hijas, Ser Manderly con otra, y cada uno estaba determinado a hacer que su esposa fuera la sucesora. La rivalidad entre ellos estuvo marcada por traiciones, conspiración, y asesinato, lo que llevó a que se desatara una guerra. Otros señores se unieron a ambos bandos.
Con los señores del Dominio enfrentados y con un rey senil incapaz de entender lo que estaba ocurriendo, y mucho menos capaz de detenerlo, el Rey Tormenta y el Rey de la Roca aprovecharon el momento, y se apoderaron de grandes extensiones de tierra, mientras que las incursiones Dornienses se hicieron más osadas y más frecuentes. Un rey Dorniense sitió Antigua, mientras que otro cruzó el Mander y saqueó Altojardín. El Asiento de Roble, el trono viviente que había sido el orgullo de la Casa Gardener por incontables años, fue cortado en pedazos e incendiado, y el senil Rey Garth X fue encontrado en su cama, lloriqueando y cubierto en su propia suciedad. Los Dornienses le cortaron la garganta (“por misericordia”, dijo más tarde uno de ellos), después incendiaron Altojardín tras despojarlo de todas sus riquezas.
Los hombres de Dorne atacan Antigua
Siguió casi una década de anarquía, pero al final una veintena de las grandes casas del Dominio, lideradas por el Ser Osmund Tyrell, el Alto Mayordomo, hicieron causa común, derrotando a los Peakes y Manderlys, 232
reclamaron las ruinas de Altojardin, y colocaron sobre el trono a un primo segundo del fallecido Rey Barbagris, el Rey Mern VI Gardener.
Aunque Mern VI fue un hombre de habilidad modesta, fue capaz de oír los consejos en sus mayordomos. Ser Osmund Tyrell fue sucedido en ese cargo por su hijo, Ser Robert, y después por un nieto, Lorent. Confiando en su perspicacia, Mern VI gobernó bien, reconstruyendo Altojardin y restaurando la Casa Gardener y el Dominio.
Su hijo, Garth XI, hizo el resto, tomando una venganza tan terrible contra los hombres de Dorne, que el Señor Hightower dijo después que las Montañas Rojas habían sido verdes hasta que Garth las pintara con sangre de los Dornienses. Por el resto de su larga regencia, el rey era conocido como Garth el Pintor.
Y la historia siguió, un rey tras otro, en tiempos de guerra y de paz. Aun así, a pesar de todo, la mano verde se propagó orgullosamente a través del Dominio, hasta que el Rey Mern IX cabalgó al encuentro de Aegon Targaryen y sus hermanas en el Campo de Fuego.
ANTIGUA
Ninguna historia del Dominio está completa sin una mirada a Antigua, la más grande y antigua de las ciudades, todavía la más rica, grande, y bonita en todo Poniente, aun cuando Desembarco de Rey la ha eclipsado como la más poblada.
¿Cuántos años tiene Antigua? Muchos maestres han ponderado esa pregunta, pero simplemente no lo sabemos. Los orígenes de la ciudad están perdidos en las brumas del tiempo y nublados por la leyenda.
Algunos septones ignorantes dicen que los Siete marcaron sus límites, otros dicen que los dragones durmieron una vez en la Isla Batalla, hasta que el primer Hightower acabara con ellos. Muchos pueblerinos creen que el propio Hightower simplemente apareció un día. La historia completa y verdadera del fundador de Antigua probablemente jamás se conocerá.
Podemos declarar con certeza, sin embargo, que los hombres han vivido en el estuario del Vinomiel desde la Edad del Amanecer. Los archivos rúnicos más antiguos confirman esto, como también ciertas historias fragmentadas escritas por los maestres que vivieron entre los niños del bosque. Uno, el Maestre Jellicoe, sugiere que la estructura en la cima del Canal de los Susurros empezó como un puesto comercial, donde los barcos de Valyria, Viejo Ghis, y las Islas de Verano adquirían sus provisiones, realizaban refacciones, y negociaban con las antiguas razas, y eso parece una suposición tan probable como otra cualquiera.
Sin embargo, los misterios persisten. La isla pedregosa donde residen los Hightower es conocida como la Isla Batalla incluso en nuestros archivos más antiguos, ¿pero por qué? ¿Qué batalla? ¿Cuándo? ¿Entre qué señores, qué reyes, qué razas? Incluso los cantantes no nos han dejado ninguna información en estos temas.
Aún más enigmática para los estudiosos e historiadores es el gran cimiento cuadrado de roca negra que domina esa isla. Según la mayoría de los registros históricos, este edificio monumental ha servido como la base y el nivel inferior de Torrealta, no obstante sabemos con certeza que es por miles de años más antiguo que los niveles superiores de la torre.
¿Quién la construyó? ¿Cuándo? ¿Por qué? La mayoría del maestres aceptan la sabiduría común que supone que fue erigida por los Valyrios, por sus gruesos muros y todos los interiores laberínticos de roca sólida, sin ninguna sugerencia de uniones o morteros, ninguna marca del cincel de ninguna clase; un tipo de construcción que se ve en otras partes, las más notables en los caminos de dragones del Feudo Franco de Valyria, y el Muro 233
Negro que protege el corazón de la Vieja Volantis. Los señores dragón de Valryia, como es muy sabido, poseían el arte de trocar la piedra en líquido con el fuego de dragón, dándole la forma que deseaban, fundiéndola con el hierro, acero, o granito.
Si de hecho esta primera fortaleza es de origen Valyrio, sugiere que los señores dragón vinieron a Poniente miles de años antes de que tallaran su fortín en Rocadragón, mucho antes de la venida de los Ándalos, o incluso de los Primeros Hombres. ¿En ese caso vinieron para comerciar? ¿Eran mercaderes de esclavos, quizás buscando a los gigantes? ¿Quisieron aprender la magia de los niños del bosque, con sus verdevidentes y sus árboles arcianos? ¿O había algún propósito más oscuro?
Tales preguntas incluso abundan hasta el presente. Antes de la Maldición de Valyria, maestres y archimaestres a menudo viajaron al Feudo Franco buscando las respuestas, pero ninguna fue encontrada nunca. La afirmación del Septón Barth de que los Valyrios vinieron a Poniente porque sus sacerdotes profetizaron que la Maldición del Hombre saldría de la tierra más allá del mar estrecho, puede desecharse como algo sin sentido, como la mayoría de las excéntricas creencias y suposiciones de Barth.
Más inquietantes, y dignos de consideración, son los argumentos de aquellos que afirman que la primera fortaleza no es en absoluto de los Valyrios.
De hecho la fundida roca negra hace pensar en Valyria, pero no el sencillo estilo de la arquitectura, porque los señores dragón utilizaban la piedra sólo para transformarla en formas extrañas, imaginativas y floridas. El interior estrecho, retorcido y estancias sin ventanas, se asemeja mucho más a los túneles, en lugar de salones; es muy fácil perderse entre sus recodos. Quizás no es más que una medida defensiva diseñada para confundir a los atacantes, pero también es singularmente Valyriana. La naturaleza laberíntica de su arquitectura interior ha llevado al Archimaestre Quillion a sugerir que la fortaleza podría haber sido el trabajo de los creadores de laberintos, unas personas misteriosas, los remanentes de su desaparecida civilización en Lorath en el Mar de los Escalofríos. La noción es intrigante, pero plantea más preguntas que respuestas.
Y aún más, la imaginativa posibilidad dicha por el Maestre Theron hace un siglo. Nacido bastardo en las Islas de Hierro, Theron notó una cierta semejanza entre la piedra negra de la fortaleza antigua y la de la Silla de Piedramar, el alto asiento de la Casa Greyjoy de Pyke, cuyos orígenes son similarmente antiguos y misteriosos.
Los manuscritos bastante rudimentarios de Theron, " Las Piedras Extrañas", postulan que la fortaleza y el asiento podrían ser el trabajo de una raza extraña, deformada, que era una cruza entre las mujeres humanas y las criaturas de los mares. Estos " Profundos", como él los nombra, es la semilla de la cual han crecido nuestras leyendas sobre sirenas, aunque sus terribles padres realmente han venido después del Dios Ahogado de los hombres de hierro.
Las abundantes, detalladas, y perturbadoras ilustraciones incluidas en “Las Piedras Extrañas” vuelven fascinante este extraño volumen, pero el texto es incomprensible en algunas partes; el Maestre Theron tenía un don para dibujar, pero poca habilidad para las palabras. En cualquier caso, su tesis no tiene ninguna base verdadera y puede desecharse a ciencia cierta. Y así volvemos al principio, obligados a conceder que los principios de Antigua, Isla Batalla, y su fortaleza deberán seguir siendo un misterio por siempre.
Las razones del abandono de la fortaleza y el destino de sus constructores, quienquiera que podrían haber sido, están perdidas, pero en algún punto sabemos que la Isla Batalla y su gran fortaleza entraron en posesión de los antepasados de la Casa Hightower. ¿Ellos eran los Primeros Hombres, como la mayoría de los estudiosos creen ahora? ¿O quizás descienden de los marineros y comerciantes que se habían establecido en la cima del 234
Canal de los Susurros en épocas más tempranas; eran los hombres que vinieron antes que los Primeros Hombres? No lo sabemos.
En la primera vislumbre en las páginas de historia, los Hightowers ya son reyes, Antigua gobierna desde la Isla Batalla. La primera “torre alta,” los cronistas nos dicen, era hecha de madera y se elevaba unos cincuenta pies sobre la fortaleza antigua que era su fundación. Ni esa torre, ni las torres de madera más altas que siguieron en los siglos subsiguientes, eran utilizadas como moradas; eran puramente faros sobresalientes, construidos para iluminar un camino de los barcos comerciales en las aguas amortajadas por la niebla del Canal de los Susurros. Los primeros Hightowers vivieron en salones oscuros, bóvedas, y cámaras con la extraña roca debajo. Sólo estaba edificada la quinta torre, la primera en ser construida completamente de roca, que se volvió un digno asiento de la gran casa Hightower. Esa torre, nos dicen, se eleva doscientos pies sobre el puerto. Algunos dicen que la diseñó Brandon el Constructor, aunque otros nombran a su hijo, otro Brandon; el rey que lo requirió y lo pagó, se recuerda como Uthor de la Torre Alta.
Después de esto, por miles de años sus descendientes gobernaron Antigua y las tierras del Vinomiel como reyes, y los barcos de todo el mundo venían a su creciente ciudad para comerciar. Cuando Antigua creció opulenta y poderosa, los vecinos y reyezuelos volvieron sus ojos codiciosos hacia sus riquezas, y piratas y saqueadores de más allá de los mares también oyeron cuentos de sus esplendores. Tres veces durante un solo siglo la ciudad fue tomada y saqueada, una vez por el rey Samwell Dayne (Starfire) de Dorne, una vez por Qhored el Cruel y sus hombres de hierro, y una vez por Gyles I Gardener (el Penas) quien, según informes recibidos vendió tres cuartas partes de los habitantes de la ciudad a los mercaderes de esclavos, pero era incapaz de abrir una brecha en las defensas de los Hightower en la Isla Batalla.
Los cercados de madera y el foso que habían protegido la ciudad hasta ahora, obviamente demostraron ser inadecuados, y el siguiente Rey de Torre Alta, Otho II, gastó la mayor parte de su reinado cercando Antigua con muros de rocas macizas, más gruesos y más altos que cualquiera visto en Poniente por entonces. Este esfuerzo empobreció la ciudad por tres generaciones, pero tal era su firmeza, que persuadieron a los saqueadores y supuestos conquistadores de buscar el pillaje en otra parte, y aquellos que presumieron de atacar Antigua, no pudieron hacerlo.
Sin embargo la guerra no había terminado hasta que los Hightowers fueron introducidos en el Reino del Dominio, a través de largas negociaciones y matrimonios. Cuando Lymond Hightower tomó por esposa a la hija de Rey Garland II Gardener, y otorgado a su propia hija en matrimonio a su padre, los Hightowers se volvieron los banderizos de Altojardin, reducidos de reyes ricos a relativamente menores de los más grandes señores del Dominio. (Antigua fue el último de los reinos antiguos en doblar la rodilla a Altojardin, no mucho después de que el último Rey de Arbor desapareciera en el mar, permitiendo a su primo, Rey Meryn III Gardener, incluir a la isla como parte de su dominio).
Por las condiciones del tratado político, los Gardener emprendieron también la defensa de la ciudad contra cualquier ataque por tierra que libró Ser Lymond, quien volvió su atención a su “gran propósito,” la construcción de barcos y la conquista de los mares. A finales de su reinado, ningún señor o rey en todo Poniente podría emparejar la fuerza de la Casa Hightower en el mar. Se irguió una gran estatua de Lymond Hightower en el puerto de Antigua, mirando hacia el Canal de los Susurros. El último rey Hightower todavía se recuerda como el León Marino.
Los descendientes de Ser Lymond compartieron su visión. Con raras excepciones, vigilaron sus propios jardines y la ciudad, evitando enredarse en las guerras interminables de los reyezuelos y después, en los Siete Reinos que surgieron.

“Altojardin defiende nuestras espaldas,” Ser Jeremy Hightower dijo una vez, “por lo que somos libres de mirar al mar y las tierras más allá.”
Mirando más allá, y construyendo más que nunca nuevos barcos para proteger su comercio, Ser Jeremy dobló la riqueza de la ciudad. Su hijo Jason la dobló de nuevo, y reconstruyó Torrealta a una altura de cien pies.
Los orígenes de la Ciudadela casi son tan misteriosos como los de Torrealta. La mayoría acreditan su fundación al segundo hijo de Uthor de la Torre Alta, el Príncipe Peremore el Torcido. Un muchacho enfermizo, nacido con un brazo marchito y torcido. Peremore estuvo postrado durante gran parte de su corta vida, pero sentía una curiosidad insaciable por el mundo más allá de su ventana, por lo que se volvió hacia los hombres sabios, maestros, sacerdotes, sanadores, y cantantes, junto con un cierto número de magos, alquimistas, y hechiceros. Se dice que el príncipe no tuvo mayor placer en su vida, que escuchar a estos estudiosos debatir entre sí. Cuando Peremore murió, su hermano, el Rey Urrigon legó un tracto grande de tierra al lado del Vinomiel a “las mascotas de Peremore,” para que pudieran establecerse y continuaran la enseñanza, el aprendizaje, y buscaran la verdad. Y ellos lo hicieron.
Cuando llegaron los Ándalos, los Hightower estaban entre los primeros señores de Poniente en darles la bienvenida.
“Las guerras son malas para el comercio,” dijo Ser Dorian Hightower, cuando alejó a su esposa de veinte años, la madre de sus niños, para desposar a una princesa ándala. Su nieto, Ser Damon (el Devoto), fue el primero en aceptar la Fe. En honor a los nuevos dioses, construyó los primeros septos en Antigua y seis más en su reino.
Cuando murió prematuramente de disentería, el Septón Robeson se volvió el regente de su hijo recién nacido, gobernando Antigua en todo menos nombre durante los próximos veinte años y finalmente volviéndose el primer Septón Supremo. El niño que él crio y entrenó, Ser Triston Hightower, construyó el Septo Estrellado en su honor después de su muerte.
En los siglos siguientes, Antigua se volvió el incuestionable centro de la Fe en todo Poniente. De los salones oscuros de mármol del Septo Estrellado, salió una sucesión de Septones Supremos con la corona de cristal (la 236
primera fue dada a la Fe por Lord Barris, el hijo del Lord Triston) para volverse la voz de los Siete en la tierra, ordenando las espadas de la Fe Militante y los corazones de todos los creyentes desde Dorne hasta el Cuello.
Antigua se volvió su ciudad santa y muchos devotos, hombres y mujeres, la visitaron para orar en sus septos y santuarios y otros lugares santos. Indudablemente era en parte debido a estos lazos con los Siete, que los Hightower pudieron tan a menudo mantenerse alejados de las innumerables guerras de la Casa Gardener.
La Fe no era la única institución que floreció detrás de los macizos muros de Antigua, bajo la protección de los Hightower. Miles de años antes de que los primeros septos abrieran sus puertas, la ciudad había sido el hogar de la Ciudadela, dónde los niños y hombres jóvenes de Poniente venían a estudiar, instruirse, y forjar sus cadenas como maestres. Ninguna sede mayor de conocimiento existe en ninguna parte del mundo.
En los tiempos de la Conquista de Aegon, Antigua era la más grande ciudad en todo Poniente— la más grande, rica, y poblada, y un centro de aprendizaje y fe. Aun así, podría haber sufrido el mismo destino que Harrenhal si no fuera por los lazos íntimos entre los Hightower y el Septo Estrellado, y porque el Septón Supremo persuadió a Lord Manfred Hightower de no ofrecer resistencia a Aegon Targaryen y sus dragones, sino, en cambio, abrirle sus puertas al conquistador y jurarle lealtad.
De esta manera el conflicto se desvió, pero surgió de nuevo en la siguiente generación durante la sangrienta disputa entre la Fe y el segundo hijo del Conquistador, oportunamente llamado Rey Maegor el Cruel. El Septón Supremo durante los primeros años del reinado de Maegor era el pariente político de los Hightowers. Su muerte súbita en 44 AC— poco después de que el Rey Maegor había amenazado con incinerar el Septo Estrellado con fuego de dragón, furioso por haber condenado Su Alta Santidad sus matrimonios —más tarde se consideró bastante fortuita, cuando Ser Martyn Hightower permitió abrir sus puertas antes de que Balerion y Vhagar liberaran sus llamas.
Sin embargo, la naturaleza inesperada de la muerte del Septón Supremo en 44 DC despertó muchas sospechas, y los cuchicheos sobre un asesinato persisten hasta el momento. Algunos creen que Su Alta Santidad fue eliminada por su propio hermano, Ser Morgan Hightower, comandante de los Hijos del Guerrero en Antigua (y es indisputable verdad que Ser Morgan era el único de los Hijos del Guerrero perdonado por el Rey Maegor). Otros sospechan de la tía doncella de Ser Martyn, lady Patrice Hightower, aunque su argumento parece basarse en la creencia de que el veneno es el arma de una mujer. Incluso se ha sugerido que la Ciudadela pudiera haber jugado un papel en la remoción del Septón Supremo, aunque esto parece muy improbable.
CASA TYRELL
Los Tyrell nunca fueron reyes, aunque en sus venas fluye la sangre real (como en la mitad de las otras cien grandes casas en el Dominio). Ser Alester Tyrell, el fundador de la estirpe, era un aventurero ándalo que se volvió el campeón y el escudo jurado del Rey Gwayne V Gardener, uno de los Tres Reyes Sabios. Su hijo mayor se volvió un caballero notable, quien murió en un torneo, también. Su segundo hijo, Gareth, era de inclinación más estudiosa y nunca obtuvo la caballería, escogiendo servir, en cambio, como mayordomo real. De él descienden los Tyrells de hoy.

Los escudos de armas de la Casa Tyrell (centro) y algunas casas notables, del pasado y presente, Caswell, Florent, Fossoway, Gardener, Hightower, Merryweather, Mullendore, Oakheart, Redwyne, Rowan, Tarly, y Ashford.
Gareth Tyrell y su hijo Leo realizaron sus deberes tan hábilmente, que los Gardener les dieron el cargo hereditario de Alto Mayordomo. A través de los siglos, muchas generaciones de Tyrells sirvieron en esa función.
Muchos se volvieron confidentes y consejeros de sus reyes; algunos también actuaron como castellanos en tiempos de guerra. Por lo menos uno gobernó el Dominio como el regente durante la minoría de edad del Rey Garland VI. El Rey Gyles III Gardener declaró que los Tyrells eran “mis sirvientes más leales,” y el Rey Mern VI estaba tan complacido con ellos, que le dio la mano de su hija más joven a Ser Robert Tyrell en matrimonio (permitiéndoles por eso a sus hijos, nietos, y todas las generaciones siguientes aseverar su descendencia de Garth Manoverde). Ése fue el primer matrimonio entre la Casa Gardener y la Casa Tyrell, pero nueve uniones más entre ambas casas siguieron en los siglos venideros.
No era por su sangre real que Aegon Targaryen escogiera nombrar a los Tyrells como Señores de Altojardin, Guardianes del Sur y Señores Supremos del Dominio después de que muriera el Rey Mern IX, el último de los reyes Gardener junto con todos sus hijos en el Campo de Fuego. Esos honores se ganaron por la prudencia de Harlan Tyrell quien abrió las puertas de Altojardin a Aegon y juró fidelidad a la Casa Targaryen.
Después, varias de las otras grandes casas del Dominio se quejaron amargamente de ser los vasallos de un
“mayordomo trepador” e insistieron en que su propia sangre era por lejos más noble que la de los Tyrells. No puede negarse que los Oakhearts de Roble Viejo, los Florents de Aguasclaras, los Rowans de Sotodeoro, los Peakes de Starpike y los Redwynes de Arbor, todos tenían linajes más antiguos y distinguidos que los Tyrells, y también lazos de sangre más profundos con la Casa Gardener. Sus protestas fueron en vano, sin embargo…
quizás en parte, porque todas estas casas habían subido las armas contra Aegon y sus hermanas en el Campo de Fuego, y los Tyrells no lo hicieron.
Aegon Targaryen consideró que Lord Harlan demostró ser un mayordomo capaz para el Dominio, aunque sólo gobernó hasta 5 DC, cuando desapareció con su ejército en los desiertos de Dorne durante la Primera Guerra de Dorne.
Su hijo, Theo Tyrell, era comprensiblemente renuente a involucrarse en cualquier extenso empeño por conquistar Dorne, pero en el futuro se involucró, cuando el conflicto se derramó más allá de las Montañas Rojas. Cuando los Targaryen por fin firmaron la paz con Dorne, Theo volvió su atención hacia la consolidación 238

del poder de los Tyrell, acordando un concilio de septones y maestres para examinar y finalmente desechar algunas de las más persistentes demandas por Altojardin, de aquellos que insistieron que el castillo era suyo.
Como Señores de Altojardin y Guardianes del Sur, los descendientes de estos “mayordomos trepadores” se contaron entre los señores más poderosos del reino y lucharon bajo el estandarte de los Targaryen en muchas ocasiones. En la mayoría de esas ocasiones ellos habían acudido— aun cuando, sabiamente, no tomaron parte en la Danza de Dragones, cuando el Señor Tyrell era sólo un bebé, y su madre y castellano escogieron dejar Altojardin fuera de esa carnicería terrible, fratricida.
Después, cuando el Rey Daeron I Targaryen (el Joven Dragón) marchó a Dorne, losTyrells demostraron su valor liderando la principal acometida encima del Paso del Príncipe. Habiendo servido fielmente, aunque quizás demasiado audazmente, al Señor Lyonel Tyrell se hizo cargo de Dorne, después de que el Joven Dragón volvió triunfante a Desembarco del Rey. Su señoría tuvo éxito manteniendo a los hombres de Dorne en paz durante un tiempo, sólo para sufrir una muerte infame y repugnante en la cama con escorpiones. Su asesinato encendió nuevas revueltas que barrieron Dorne, provocando la muerte del Joven Dragón a la edad de dieciocho.
De los Tyrells que sucedieron al desafortunado Señor Lyonel en Altojardin, el más notable es Leo Tyrell, un campeón del torneo recordado hasta el presente como Leo Espina Larga. Muchos lo consideran el justador más fino que alguna vez ha tocado una lanza. Ser Leo también se distinguió durante la Primera Rebelión Fuegoscuro, logrando victorias notables contra los partidarios de Daemon Fuegoscuro en el Dominio, aunque sus fuerzas fueron incapaces de reunirse lo bastante rápido para llegar a tiempo a la Batalla del Campo de Fuego.
El presente Señor de Altojardin, Mace Tyrell, luchó fielmente para la Casa Targaryen durante la Rebelión de Robert, derrotando al propio Robert Baratheon en la Batalla de Ashford y después sitiando a su hermano Stannis en Bastión de Tormentas durante casi un año. Sin embargo, con la muerte del Loco Rey Aerys II y su hijo el Príncipe Rhaegar, Mace bajó su espada, y una vez más es el Guardián del Sur y sirviente leal del Rey Robert y el Trono de Hierro.
ALTOJARDIN
EL GRAN CASTILLO de Altojardín, el antiguo asentamiento de los señores Tyrell y en tiempos antiguos de los reyes Gardener, se ubica en la cima de una colina verde que domina las amplias y tranquilas aguas del Mander.
Visto desde lejos, el castillo “parece formar parte del terreno, del tal forma que uno podría pensar que ha crecido allí, en vez de haber sido construido.” Muchos consideran Altojardín como el castillo más hermoso de los Siete Reinos, una afirmación que sólo los hombres del Valle se atreven a cuestionar. (Ellos prefieren su propio castillo, el Nido de Águilas).
La colina desde la que se erige Altojardín no es empinada ni rocosa pero es amplia en extensión, posee suaves pendientes de una agradable simetría. Desde las murallas y torres del castillo, un hombre puede observar leguas de distancia en todas direcciones, a través de huertos y campos de flores, incluyendo los jardines de rosas doradas del Dominio, que durante mucho tiempo han sido el emblema de la Casa Tyrell.
Altojardín está cercado por tres anillos concéntricos de murallas almenadas, hechos de piedra blanca finamente pulida y protegidos por torres tan delgadas y elegantes como doncellas. Cada muralla es más alta y gruesa que la anterior. Entre la muralla exterior (que cerca el pie de la colina) y la muralla media, se encuentra el famoso laberinto de arbustos, un vasto y complicado laberinto de espinos y matorrales preservado por siglos para el entretenimiento y deleite de los ocupantes e invitados del castillo… y para propósitos defensivos, ya que los intrusos no familiarizados con el laberinto pueden perderse fácilmente en su camino hacia las puertas del castillo, entre las trampas y los callejones sin salida.
La vegetación abunda dentro de las murallas del castillo, y las fortalezas están rodeadas de jardines, pérgolas, fuentes, patios y cascadas artificiales. Las hiedras cubren las edificaciones más antiguas, y los viñedos y rosas trepan sobre las estatuas, murallas y torres. Las plantas florecen por todos lados. Por otra parte, la fortaleza es un palacio como pocos otros, llena de estatuas, columnatas y fuentes. Las torres más altas de Altojardín, redondeadas y esbeltas, observan desde lo alto a sus vecinas más antiguas, cuadradas y sombrías en apariencia, las más antiguas de ellas datan de la Edad de los Héroes. El resto del castillo es de más reciente construcción, la mayor parte construida por el Rey Mern VI después de que los Dornienses destruyeran las estructuras originales durante el reinado de Garth Barbagris.
Los dioses, ambos nuevos y antiguos, son muy reverenciados en Altojardín. El esplendor del septo del castillo, con sus hileras de ventanales de vidrio multicolor celebrando a los Siete y al omnipresente Garth Manoverde, es rivalizado tan sólo por el del Gran Septo de Baelor en Desembarco del Rey y el Septo Estrellado de Antigua.
Y el exuberante bosque de dioses de Altojardín posee casi la misma fama, ya que en lugar de tener un solo árbol corazón hace alarde de poseer tres antiguos arcianos, imponentes y elegantes, cuyas ramas han quedado tan enredadas con el paso de los siglos que dan la impresión de ser un solo árbol con tres troncos, alargando sus brazos sobre un estanque de aguas tranquilas. La leyenda dice que estos tres, conocidos en el Dominio como los Tres Cantores, fueron plantados por Garth Manoverde en persona.
Ningún asentamiento en los Siete Reinos ha sido tan celebrado en las canciones como lo ha sido Altojardín, y no es de sorprender, ya que los Tyrell, y los Gardener antes que ellos, han hecho de su propia corte un lugar de cultura, música y grandes artes. En los días anteriores a la Conquista, los Reyes del Dominio y sus reinas presidieron torneos por el amor y la belleza, donde los más grandes caballeros del Dominio competían por el amor de las doncellas más hermosas, no sólo con enfrentamientos de armas, sino también de canto y poesía, y demostraciones de virtud, piedad y devoción casta. Los mejores campeones, hombres tan puros, honorables y virtuosos como diestros con las armas, eran honrados con invitaciones para unirse a la Orden de la Manoverde.
Aunque los últimos miembros de tan noble orden perecieron al lado de su rey en el Campo de Fuego (salvo en Puerto Blanco, donde los caballeros de la Casa Manderly aún profesan su membresía), sus tradiciones aún son recordadas en el Dominio, donde los Tyrell siguen manteniendo altos estándares de caballerosidad y cortesía.
Su Torneo del Campo de Rosas, durante el reinado de Jaeharys I el Viejo Rey, fue reconocido en todas partes como el más grandioso torneo de la generación. Desde entonces muchos otros grandes torneos han sido celebrados en el Dominio.
