Los Siete Reinos: Las Tierras de Tormentas y Casa Baratheon - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
LAS TORMENTAS QUE azotan el Mar Angosto tienen una temible fama a lo largo de los Siete Reinos, e incluso en las Nueve Ciudades Libres. Aunque las tormentas pueden surgir en cualquier estación, los navegantes dicen que las peores llegan cada otoño, formándose en las cálidas aguas del Mar del Verano al sur de los Peldaños de Piedra, y luego rugiendo hacia el norte a través de estas islas desoladas y pedregosas. Según los archivos de la Ciudadela, desde ahí la mayor parte continúa su trayecto hacia el noroeste, extendiéndose por el Cabo de la Ira antes de chocar contra Bastión de Tormentas en la Punta de Durran. Es a partir de estas terribles tormentas que las Tierras de Tormentas reciben su nombre.
Bastión de Tormentas,
El corazón de este antiguo reino es Bastión de Tormentas, el grandioso castillo erigido por el heroico rey Durran Pesardedioses en la Edad de los Héroes, el cual se alza inmenso e inamovible sobre lo alto de los acantilados de la Punta de Durran. Hacia el sur, pasando las salvajes aguas y traicioneras rocas de la Bahía de los Naufragios, yace el Cabo de la Ira. La húmeda maraña verde de la Selva domina las dos terceras partes en el norte del cabo. Más al sur, se abre una amplia llanura que continúa suavemente hacia el Mar de Dorne, donde numerosas villas de pescadores salpican la costa. Allí se encuentra el Pueblo del Llanto (como llegó a ser conocido ya que fue ahí donde el cuerpo del heroico Rey Daeron I Targaryen regresó al reino después de su asesinato en Dorne), un floreciente puerto y mercado, ya que la mayor parte del comercio de la región pasa por sus muelles.
La gran isla de Tarth, con sus cascadas, lagos y montañas elevadas, también es considerada parte de las Tierras de las Tormentas, al igual que Estermont y las innumerables islas menores ubicadas frente al Cabo de la Ira y el Pueblo del Llanto.
Hacia el oeste las colinas, firmes y salvajes, se perfilan contra el cielo hasta dar paso a las Montañas Rojas, el límite entre las Tierras de Tormentas y Dorne. Valles secos y grandes acantilados de arenisca dominan el paisaje aquí, y es cierto que algunas veces durante la puesta de sol las cumbres brillan de color escarlata y 242
carmesí contra las nubes… aunque están aquellos que dicen que estas montañas no fueron llamadas así por el color de sus piedras sino por toda la sangre que ha empapado sus suelos.
Más hacia el interior, pasando las colinas, yacen las Marcas: una vasta extensión de praderas, páramos y llanuras azotadas por el viento que se extiende a lo largo de cientos de leguas hacia el norte y el oeste. Bajo la vista de las Montañas Rojas, se sitúan los grandes castillos de los señores Marqueños, construidos para proteger las fronteras de las Tierras de Tormentas contra las incursiones Dornienses provenientes del sur, y de los secuaces vestidos de acero de los Reyes del Dominio provenientes del oeste. Los más grandes entre los señores Marqueños son los Swann de Timón de Piedra, los Dondarrion de Refugionegro, los Selmy del Torreón Cosecha, y los Caron de Canto Nocturno, cuyas Torres Cantantes marcan el extremo más occidental del reino de los Reyes Tormenta. Todos estos se han mantenido leales a Bastión de Tormentas hasta el día de hoy, como lo han sido desde tiempos inmemorables.
Sin embargo, hacia el norte de Bastión de Tormentas, las fronteras del reino han fluctuado constantemente con el paso de los siglos, a medida que Reyes Tormenta, los poderosos y los débiles, han ganado y perdido tierras en una sucesión de guerras tanto grandes como pequeñas. Hoy en día, el dominio de la Casa Baratheon corre por la orilla sur del Rodeo y la parte baja del Bosque Real, y a lo largo de las costas pedregosas del Mar Angosto hasta la base del Garfio de Massey… pero antes de la Conquista de Aegon, antes incluso de la llegada de los Ándalos, los reyes guerreros de la Casa Durrandon extendieron sus fronteras mucho más lejos.
El Garfio de Massey era parte del reino en ese entonces, así como todo el Bosque de Dioses hasta el Aguasnegras. En ciertas épocas, los Reyes Tormenta incluso gobernaron más allá del Aguasnegras. Pueblos tan distantes como Valle Oscuro y Poza de la Doncella solían rendirle tributo a Bastión de Tormentas, y bajo el reinado del temible rey guerrero Arlan III Durrandon, los hombres de las tormentas ejercieron dominio sobre todas las Tierras de los Ríos, reteniéndolas por más de tres siglos.
Sin embargo, incluso en su mejores tiempos, los dominios de los Durrandon y de sus sucesores siempre han estado escasamente poblados comparados con el Dominio, las Tierras de los Ríos y del Occidente, y por lo tanto el poder de los señores de Bastión de Tormentas, era reducido. Sin embargo, aquellos que decidieron construir sus hogares en las Tierras de Tormentas— ya sea a lo largo de las pedregosas costas del Mar Angosto, entre los húmedos bosques verdes de la Selva, o en las marcas azotadas por el viento —son de una raza especial. Con frecuencia se ha dicho que la gente de la Tierra de Tormentas es semejante a su clima: estruendosa, violenta, implacable e impredecible.
LA LLEGADA DE LOS PRIMEROS HOMBRES
LA HISTORIA DE LAS TIERRAS DE TORMENTAS se remonta a la Edad del Amanecer. Mucho antes de la llegada de los Primeros Hombres, todo Poniente le pertenecía a las antiguas razas: los Niños del Bosque y los Gigantes (y, como algunos dicen, a los Otros, los terroríficos “caminantes blancos” de la Larga Noche).
Los Niños construyeron sus casas en los vastos bosques primaverales que alguna vez se extendieron desde el Cabo de la Ira hasta el Cabo Kraken, al norte de las Islas del Hierro (hoy en día todo lo que queda de este gran bosque son el Bosque Real y la Selva), y los gigantes ocupaban las estribaciones de las Montañas Rojas a lo largo del escabroso espolón rocoso del Garfio de Massey. A diferencia de los Ándalos, quienes llegaron a Poniente por el mar, los Primeros Hombres se abrieron paso desde Essos a través del gran puente de tierra 243

que hoy conocemos como el Brazo Roto de Dorne, por lo que Dorne y las Tierras de Tormentas fueron los primeros lugares de Poniente en ser poblados por el hombre.
El yermo húmedo de la Selva era el refugio favorito de los niños del bosque, según nos dicen los cuentos, y existían gigantes en las colinas que se elevaban en la sombra de las Montañas Rojas, y entre los desfiladeros y crestas de la península rocosa que llegó a ser conocida como el Garfio de Massey. Los gigantes siempre fueron un pueblo tímido y hostil con el hombre. En cambio los niños del bosque, en un inicio, le dieron la bienvenida a los recién llegados a Poniente, en la creencia de que había suficiente tierra para todos.
El bosque moldeó los reinos de los Primeros Hombres, quienes construyeron sus hogares bajo los antiguos robles, las imponentes secuoyas, los centinelas, y los pinos.
En las orillas de los arroyos se erigieron rudimentarias aldeas donde la gente cazaba y atrapaba cuanto su señor les permitía. Las pieles de las Tierras de Tormentas eran bien apreciadas, pero las verdaderas riquezas de la Selva se encontraban en su madera, aún más en la escasa madera dura. Sin embargo, el talado de los arboles llevó a los Primeros Hombres a entrar en conflicto con los niños del bosque, y durante cientos y miles de años hicieron la guerra el uno contra el otro, hasta que los Primeros Hombres tomaron a los antiguos dioses de los niños como suyos y dividieron las tierras en el Pacto sellado en la Isla de los Rostros en medio del gran lago llamado el Ojo de Dioses.
Bastión de Tormentas.
No obstante, el Pacto llegó tarde en la historia del hombre en Poniente; para cuando fue firmado, los gigantes (quienes no fueron parte de él) ya casi habían desaparecido de las Tierras de Tormentas, e incluso los niños eran menos numerosos.
CASA DURRANDON
Gran parte de la historia temprana de Poniente está perdida entre las brumas del tiempo en donde, a medida que uno va remontándose en el pasado, se hace cada vez más difícil separar la realidad de la leyenda. Esto es particularmente cierto en las Tierras de Tormentas, donde los Primeros Hombres eran relativamente pocos y las antiguas razas más numerosas. En otras partes de los Siete Reinos, las runas que cuentan sus historias sobreviven hasta el día de hoy, cinceladas en las paredes de las cavernas, en las piedras y en las ruinas de las fortalezas caídas, pero en las Tierras de Tormentas, los Primeros Hombres tallaron sus historias de victorias y derrotas en los troncos de los árboles, que con el paso del tiempo se pudrieron.
Por otra parte, entre los Reyes Tormenta de la antigüedad se desarrolló la tradición de nombrar a sus primogénitos y herederos con el nombre de Durran Pesardedioses (fundador de su linaje) agravando las dificultades de los historiadores.
Inevitablemente, el desconcertante número de Reyes Durran terminó causando mucha confusión. Los maestres de la Ciudadela de Antigua le han dado números a la mayoría de estos monarcas, con el fin de distinguirlos, cosa que no hicieron los bardos (poco fiables en el mejor de los casos) quienes son nuestra principal fuente de información sobre estos tiempos.
Las leyendas que rodean al fundador de la Casa Durrandon, Durran Pesardedioses, provienen en su totalidad de los bardos. Las canciones nos dicen que Durran se ganó el corazón de Elenei, hija del dios del mar y de la diosa del viento. Pero al ceder ante el amor de un mortal, Elenei se condenó a si misma a perecer como una mortal, y por esto los dioses que la habían procreado odiaron al hombre que ella había tomado como su señor esposo. En su ira, enviaron fuertes vientos y lluvias para derrumbar cada castillo que Durran se atrevió a construir, hasta que un joven muchacho le ayudó a erigir uno tan resistente y tan hábilmente construido que fue capaz de resistir todas las tormentas. Aquel muchacho creció para convertirse en Brandon el Constructor.
Durran se convirtió en el primer Rey Tormenta, y con Elenei a su lado, vivió y gobernó sobre Bastión de Tormentas durante mil años, o eso dicen las historias.
(Tal esperanza de vida parece muy poco probable, incluso para un héroe casado con la hija de dos dioses. El Archimaestre Glaive, nacido en las Tierras de Tormentas, sugirió que este Rey de Mil Años fue en verdad una sucesión de monarcas que poseían el mismo nombre, lo cual parece plausible, pero es imposible de probar.) Ya fuera un hombre o cincuenta, sabemos que en esta época el reino extendía sus dominios mucho más allá de Bastión de Tormentas y sus alrededores, absorbiendo cada vez más reinos adyacentes con el paso de los siglos. Algunos fueron ganados mediante tratados, la mayoría por conquista— un proceso que fue continuado por los descendientes de Durran.
Pesardedioses fue el primero en reclamar la Selva, aquel yermo húmedo que hasta entonces le había pertenecido a los niños del bosque. Su hijo Durran el Devoto le devolvió a los niños la mayor parte de lo que su padre había tomado, pero un siglo después Durran Hacha-de-Bronce lo tomó de nuevo, esta vez para siempre.
Las canciones nos dicen que Durran el Austero asesinó a Lun el Último, Rey de los Gigantes, en la Batalla de Aguascurvas, pero los eruditos aún debaten si fue Durran V o Durran VI.
Maldon Massey construyó el castillo de Piedratormenta y estableció su señorío sobre el Garfio de Massey bajo el reinado de otro Rey Durran, llamado el Amigo de Cuervos, pero sus fechas y número también son materia de debate. Fue Durran el Joven, también conocido como el Niño Carnicero, quien inundó el río Slayne con cadáveres Dornienses, después de expulsar a Yoren Yronwood y a la doncella guerrera Wylla de Wyl en la Batalla de Poza Sangrienta… pero ¿acaso fue éste el mismo rey que en la adultez se enamoró de su propia nieta y murió a manos de su hermano Erich Mataparientes? Estas, y muchas otras preguntas similares, probablemente nunca sean resueltas.
Sin embargo, existen mejores fuentes de información en siglos posteriores. Podemos decir con razonable certeza que el gran reino insular de Tarth cayó bajo el dominio de la Casa Durrandon cuando Durran el Justo tomó como esposa a la hija de su rey, Edwyn Lucero de la Tarde. Su nieto, Erich el Armador (probablemente Erich III), fue el primero en reclamar Estermont y las islas menores más al sur. Fue otro Durran (la mayoría de eruditos concuerda en que fue Durran X) quien extendió el reino hacia el norte hasta el Aguasnegras, y fue su hijo Monfryd I (el Poderoso) el primero en cruzar el gran río, derrotando a los reyes menores de la Casa 245
Darklyn y la Casa Mooton en una serie de guerras, apoderándose de los prósperos pueblos portuarios de Valle Oscuro y Poza de la Doncella.
El hijo de Monfryd, Durran XI (el Sombrío) y el hijo de éste, Barron (el Hermoso) rindieron todo lo que él había ganado e incluso más. Durante los largos años en que Durwald I (el Gordo) gobernó en Bastión de Tormentas, los Massey se separaron del reino, Tarth se rebeló tres veces, e incluso en el Cabo de Ira surgió una amenaza, una bruja de los bosques conocida como la Reina Verde, quien mantuvo a la Selva en contra de Bastión de Tormentas por casi una generación. Por un momento se llegó a decir que los dominios de Durwald se extendían hasta donde un hombre podía llegar a orinar desde las murallas de Bastión de Tormentas.
Todo cambió cuando Morden II nombró a su medio hermano bastardo Ronard como castellano. Un temible guerrero, Ronard se convirtió en el gobernante de las Tierras de Tormentas en todo excepto en nombre, y tomó a la hermana del Rey Morden como esposa. En menos de cinco años, ya había reclamado el reinado. Fue la propia reina de Morden quien colocó la corona de su esposo en la cabeza de Ronard. Y si las canciones son ciertas, también compartía su cama. Morden, considerado inofensivo, fue confinado a una celda en una torre.
El usurpador gobernó durante casi treinta años como Ronard el Bastardo, ganando batalla tras batalla, aplastando las rebeliones de banderizos y reyes menores por igual.
Siendo un hombre que no podía limitarse a tener una sola mujer, reclamó una hija de cada enemigo que dobló la rodilla. Para cuando murió ya había engendrado, supuestamente, noventa y nueve hijos. La mayoría fueron bastardos (aunque las canciones dicen que Ronard tuvo veintitrés esposas) y éstos no disfrutaron de la abundante herencia de su padre, sino que tuvieron que labrar su propio camino en el mundo. Por esta razón, miles de años después, casi todo el pueblo llano de las Tierras de Tormentas, incluso los de origen más humilde, alardea de poseer sangre real.
ANDALOS EN LAS TIERRAS DE TORMENTAS
ERICH VII DURRANDON era el rey en las tierras de tormentas cuando los barcos vikingos de los ándalos empezaron a cruzar el Mar Angosto. La historia lo recuerda como Erich el Iluso, porque prestó poca atención a la llegada de estos invasores, realizando la célebre declaración de no tener interés en “los conflictos de extranjeros en tierras muy lejanas.” El Rey Tormenta estaba envuelto en sus propias guerras para ese entonces, intentando reconquistar el Garfio de Massey de manos del infame rey pirata, Justin Ojo-de-Leche, mientras se defendía de las incursiones del rey Dorniense Olyvar Yronwood. Erich no vivió para ver el resultado de su inacción, ya que los ándalos permanecieron ocupados con su conquista del Valle.
Su nieto, el Rey Qarlton II Durrandon, fue el primero en enfrentar a los Ándalos en batalla. Después de cuatro generaciones de guerra, ese monarca— llamado Qarlton el Conquistador —finalmente completó la reconquista del Garfio de Massey, capturando Piedratormenta después de sitiarlo durante un año y matando a Josua (llamado Lanza Flexible), el último rey de la Casa Massey.
El Rey Tormenta celebró su conquista por menos de dos años. Un caudillo Ándalo llamado Togarion Bar Emmon (Togarion el Terrible) había establecido su propio pequeño reino al norte del Aguasnegras pero vivía bajo constante ataque de los Darklyn, reyes del Valle Oscuro. Sintiendo debilidad en el sur, Togarion tomó como esposa a la hija de Josua Lanza Flexible y cruzó la Bahía del Aguasnegras con todo su poder para establecer un nuevo reino en el Garfio de Massey. Construyó su propio castillo en Punta Aguda, al final del 246

Garfio, mientras controlaba a los hombres de las tormentas de Piedratormenta ya que había establecido al hermano de su esposa para gobernar desde ahí, pero tan sólo era una marioneta bailando al son de sus cuerdas.
Qarlton el Conquistador pronto tuvo problemas más preocupantes que la pérdida del Garfio de Massey. Los ándalos se habían fijado en el sur, y los barcoluengos habían empezado a desembarcar a lo largo de sus costas, llenos de hombres hambrientos con la estrella de siete puntas pintada sobre sus escudos, pechos y frentes, todos ellos empeñados en labrar sus propios reinos. El resto de su reinado, y el de su hijo y nieto (Qarlton III y Monfryd V) después de él, fueron tiempos de guerra casi constante.
Ándalos desembarcando en las costas de las Tierras de Tormentas.
Aunque los Reyes Tormenta ganaron una media docena de batallas— la mayor de éstas siendo la Batalla de Puertabronce, donde Monfryd V Durrandon derrotó a la Santa Hermandad de los Ándalos, una alianza de siete reyezuelos y caudillos, a costa de su propia vida —los barcos vikingos seguían arribando. Se decía que por cada ándalo caído en batalla, cinco más desembarcaban en la costa. Tarth fue la primera de las Tierras de Tormenta en ser abatida; Estermont poco después.
Los ándalos se establecieron también en el Cabo de Ira y pudieron haberse hecho con la Selva de no haber sido tan proclives a entrar en conflicto entre ellos, así como hicieron con los reinos de los Primeros Hombres. Pero el rey Baldric I Durrandon (el Astuto) demostró ser un experto en hacer que se enfrentaron entre ellos, y el Rey Durran XXI hizo algo sin precedentes, buscar la ayuda de los niños del bosque restantes refugiados en las cuevas y colinas huecas y hacer causa común con ellos en contra de los hombres de más allá del mar. En las batallas libradas en el Pantano Negro, en el Bosquebruma, y bajo la Colina Aullante (el lugar preciso es desconocido), esta Alianza del Arciano le infringió a los ándalos una serie de estrepitosas derrotas y le puso fin al declive de los Reyes Tormenta por un tiempo. Una generación después una alianza mucho menos probable, entre el Rey Cleoden I y tres Reyes Dornienses, obtuvo una victoria aún más contundente sobre Drox el Hacedor-de-Cadáveres en el río Slayne cerca de Timón de Piedra.
Sin embargo sería un error afirmar que los Reyes Tormenta expulsaron a los invasores. Pese a todas sus victorias, fueron incapaces de detener la invasión Ándala; aunque las cabezas de muchos reyes y caudillos Ándalos terminaron adornando las puertas de Bastión de Tormentas, los ándalos siguieron llegando. Lo contrario tampoco ocurrió; los ándalos nunca llegaron a conquistar el linaje de Durrandon. Las historias nos dicen que siete veces asediaron Bastión de Tormentas o buscaron asaltar sus poderosas murallas, y siete veces fracasaron. Los siete fracasos fueron tomados como una señal de los dioses; después de eso, no se intentaron más ataques.

Estrella de siete puntas tallada en una piedra.
Finalmente, ambos lados simplemente se unieron. El Rey Maldon IV tomó a una doncella ándala como su esposa, al igual que hizo su hijo, Durran XXIV (el Mestizo). Los líderes de guerra ándalos se convirtieron en señores y reyes menores, se casaron con las hijas de los hombres de las tormentas y entregaron a sus propias hijas a cambio, prometieron vasallaje por sus tierras y juraron sus espadas a los Reyes Tormenta.
Guiados por el Rey Ormund y su reina, los hombres de las tormentas dejaron atrás a los antiguos dioses y tomaron los dioses de los ándalos, la Fe de los Siete. A medida que los siglos pasaban, las dos razas de hombres se volvieron una… y los niños del bosque, casi olvidados, desaparecieron por completo de la Selva y las Tierras de Tormentas.
La Casa Durrandon alcanzó su máximo apogeo durante la siguiente época. Durante la Edad de los Cien Reinos, El Rey Arlan I (el Vengador) arrasó con todo delante de él, extendiendo las fronteras de su reino hasta el Aguasnegras y los afluentes del Mander.
Su bisnieto el Rey Arlan III cruzó tanto el Aguasnegras como el Tridente y se hizo de las Tierras de las Ríos en su totalidad, incluso llegando a plantar su estandarte del ciervo coronado en las costas del Mar del Ocaso.
No obstante, con la muerte de Arlan III se inició un inevitable declive, ya que los hombres de las tormentas no eran suficientes para mantener unido su vasto reino. Una rebelión siguió a la otra, los reyes menores empezaron a aparecer como malas hierbas, castillos y fortalezas cayeron… y entonces llegaron los hijos del hierro, liderados por Hawryn Manodura, Rey de las Islas de Hierro, y entonces todo sucedió como se relató anteriormente. En el momento en que los hombres de las tormentas empezaron a retroceder ante los hombres del hierro en el norte, los dornienses llegaron como enjambres desde el Sendahueso para presionarlos en el sur, y los Reyes del Dominio enviaron a sus caballeros desde Altojardín para reclamar todo lo que habían perdido.
El Reino de Tormentas se redujo, rey tras rey, batalla tras batalla, año tras año. La caída se detuvo brevemente cuando un feroz príncipe guerrero, Argilac (llamado el Arrogante), se colocó la corona del ciervo, pero incluso un hombre tan poderoso como él solo fue capaz de detener la marea, no hacerla retroceder. Siendo el último de los Reyes Tormenta, el último de los Durrandon, Argilac hizo esto por un tiempo… pero cerca del final de sus días, cuando ya había envejecido, el Rey Argilac realizó un torpe intento de usar a la Casa Targaryen de Rocadragón como un escudo contra el creciente poderío de los hombres del hierro y su rey, Harren el Negro.
Nunca agarres al dragón por la cola, dice un antiguo proverbio. Argilac el Arrogante hizo justamente eso, y lo único que consiguió fue desviar la mirada de Aegon Targaryen y sus hermanas hacia el oeste.

Cuando desembarcaron en la desembocadura del Aguasnegras para iniciar su conquista de los Siete Reinos, con ellos llegó un bastardo, de ojos y cabello negros, llamado Orys Baratheon.
CASA BARATHEON
La Casa Baratheon nació en medio de la lluvia y el barro de la batalla conocida en la historia como la Última Tormenta, cuando Orys Baratheon repelió tres veces la carga de los caballeros de Bastión de Tormentas y asesinó a su rey Argilac el Arrogante en combate singular. Bastión de Tormentas, que por mucho tiempo se pensaba inexpugnable, cedió ante Orys sin presentar batalla (decisión sabia, teniendo en cuenta el destino de Harrenhal). Después Orys tomó a la hija del Rey Argilac como esposa y adoptó el emblema y el lema de los Durrandon como suyos para honrar el valor de Argilac.
El favor que Aegon el Conquistador le concedió a Orys Baratheon dio crédito a los rumores de que él era el medio hermano bastardo de Aegon. Aunque nunca pudo ser probado, aquel relato es ampliamente creído incluso hoy en día. Otros sugieren que Orys llegó tan alto debido a su destreza con las armas y su férrea lealtad a la Casa Targaryen. Incluso antes de la Conquista, sirvió como campeón y escudo juramentado de Aegon, y el derrotar al Rey Argilac tan sólo añadió más brillo a su nombre. Cuando el Rey Aegon le concedió Bastión de Tormentas a la Casa Baratheon por perpetuidad, y nombró a Orys Señor Soberano de las Tierras de Tormentas y Mano del Rey, nadie osó sugerir que él no era digno de estos honores.
Sin embargo, durante la invasión de Dorne en 4 DC, Lord Orys fue tomado cautivo cuando se disponía a llevar a sus fuerzas por el Sendahueso. Su captor fue el Wyl de Wyl, conocido como el Amante de Viudas, quien le amputó a Orys la mano de la espada.
Después de esto, todos los relatos dicen que Lord Orys se volvió un amargado. Renunciando a su cargo como Mano del Rey, centró su atención en Dorne, obsesionado con la idea de vengarse. Su oportunidad llegó durante el reinado del Rey Aenys I, Orys arrasó parte de las huestes del Rey Buitre y logró capturar a Lord Walter Wyl, el hijo de Amante de Viudas.
Los escudos de armas de la Casa Baratheon (centro) y algunos de sus vasallos: Buckler, Caron, Connington, Dondarrion, Estermont, Penrose, Seaworth, Selmy, Staedmon, Swann, y Tarth.
Los Baratheon permanecieron estrechamente unidos a la Casa Targaryen y desempeñaron un papel significativo durante el reinado de los sucesores de Aegon el Conquistador. El nieto de Lord Orys Baratheon, 24
Lord Robar, fue el primer gran señor en proclamarse abiertamente en favor del Príncipe Jaehaerys en contra de su tío, Maegor el Cruel. Debido a esta lealtad y coraje, fue nombrado Protector del Reino y Mano del Rey tras la extraña muerte de Maegor en el Trono de Hierro. Mientras el Rey Jaehaerys era menor de edad, Lord Robar compartió el gobierno del reino con la madre del rey, la Reina Viuda Alyssa. Medio año después ambos se casaron.
De su unión surgió Lady Jocelyn Baratheon quien se casó con el hijo mayor del Viejo Rey y se convirtió en madre de la Princesa Rhaenys— “la Reina Que Nunca Fue” como la llamó el elocuente bufón Seta —y Boremund Baratheon, quien sucedió a su padre como Señor del Bastión de Tormentas. Durante el Gran Consejo de 101 DC, convocado por el Rey Jaehaerys I para debatir el asunto de la sucesión, Lord Boremund se mostró abiertamente en apoyo de la reclamación de su sobrina, la Princesa Rhaenys, y de su hijo el Príncipe Laenor de la Casa Velaryon, pero se encontró en el lado perdedor de la discusión.
DE LA HISTORIA DE ARCHMAESTRE GYLDAYN
Orys Baratheon, conocido hoy en día como Orys Una-Mano, cabalgó desde Bastión de Tormentas por última vez, para aplastar a los Dornienses bajo las murallas de Timón de Piedra. Cuando Walter Wyl cayó bajo sus manos, herido pero aún vivo, Lord Orys dijo, “Tu padre tomó mi mano. Yo reclamo la tuya en retribución.”
Diciendo esto, amputó la mano de la espada de Lord Walter. Luego amputó su otra mano, y también sus dos pies, llamándolo su “usura.”
Por extraño que parezca, Lord Baratheon murió en la marcha de regreso a Bastión de Tormentas, de las heridas que había recibido durante la batalla, pero su hijo Davos siempre decía que murió contento, sonriendo ante las manos y pies podridos que colgaban en su tienda como una horca de cebollas.
El poder de Bastión de Tormentas y su proximidad a Desembarco del Rey y al Trono de Hierro hizo que los Baratheon fueran la primera de las grandes casas de Poniente a quien la Princesa Rhaenyra y el Rey Aegon II solicitaran apoyo tras la muerte de su padre, el Rey Viserys I Targaryen. Sin embargo, para ese entonces Lord Boremund había fallecido y fue su hijo Borros quien gobernó, y Borros era una clase completamente distinta de hombre.
Mientras Lord Boremund había sido firme en apoyar a Laenor Velaryon esposo de Rhaenyra, Lord Borros vio una oportunidad y se mostró reticente cuando fue cortejado por Lucerys Velaryon, el segundo hijo de Rhaenyra y del Príncipe Laenor. Cuando Lucerys voló con su dragón a Bastión de Tormentas en busca de apoyo, se encontró con que su primo el Príncipe Aemond Targaryen había llegado antes que él y estaba muy ocupado arreglando su matrimonio con una de las hijas de Borros.
Lord Borros se enfureció ante el mensaje que llevó Lucerys— en el cual la Princesa Rhaenyra había mostrado una arrogancia impropia al asumir que Bastión de Tormentas apoyaría su causa —y ante el rechazo del Príncipe Lucerys de tomar a una de las hijas de su señoría como esposa (el príncipe ya estaba comprometido).
Enfurecido expulsó al joven Velaryon de sus salones y no hizo nada para impedir que el Príncipe Aemond lo persiguiera para tomar venganza por el ojo que había perdido ante Lucerys años atrás, siempre y cuando dicha venganza no ocurriera dentro de los muros de Bastión de Tormentas.
El Príncipe Lucerys intentó escapar en su joven dragón, Arrax, pero Aemond lo persiguió en su gran dragón, Vhagar. Si una tormenta no hubiera estado rugiendo en Bahía de los Naufragios, Lucerys podría haber escapado, pero no fue así; ambos, el muchacho y su dragón, murieron: cayeron al mar que rodeaba Bastión de Tormentas mientras Vhagar rugía triunfante. Fue el primer derramamiento de sangre real en la Danza de los Dragones, aunque muchos más estaban por llegar.

SOBRE EL SEÑOR BORROS, SEPTON EUSTACE ESCRIBIÓ:
Lord Boremund era la roca, duro fuerte e inamovible. Lord Borros era el viento, que rabia y aúlla y sopla en cualquier dirección.
Al inicio de la Guerra, Lord Borros se mostró reacio a enfrentarse a los dragones personalmente. Pero al final de la Danza, él y sus hombres de la tormenta se apoderaron de Desembarco del Rey durante la Luna de los Tres Reyes, restaurando el orden en la ciudad y ganando promesas de que la mayor de sus hijas se convertiría en la nueva reina del viudo Rey Aegon II. Después lideró valientemente lo último de la hueste real en contra de los hombres de los ríos que se acercaban, quienes eran comandados por el joven Lord Kermit Tully, el incluso más joven Benjicot Blackwood, y su hermana Alysanne Blackwood. Cuando el Señor de Bastión de Tormentas se enteró que el ejército enemigo era liderado por niños y mujeres, se confió de su victoria, pero el Sangriento Ben Blackwood, como fue recordado después, rompió su flanco, mientras la Negra Aly Blackwood lideró a los arqueros que derribaron a sus caballeros. Lord Borros fue desafiante hasta el final, y los relatos afirman que acabó con una docena de caballeros y asesinó a Lord Darry y Lord Mallister antes de ser asesinado por Kermit Tully.
Tras la muerte de Borros y la derrota de sus hombres de la tormenta, la Danza de los Dragones estaba casi terminada. La Casa Baratheon había apostado en grande al apoyar al Rey Aegon II, y esta decisión no les trajo nada más que desgracia durante el reinado del Rey Aegon III (Veneno de Dragón) y la regencia que le precedió.
A medida que pasaron los años, y varios reyes pasaron por el Trono de Hierro, estas antiguas desavenencias fueron olvidadas, y los Baratheon volvieron a servir a la corona con fidelidad una vez más… hasta que los Targaryen pusieron esta lealtad a prueba.
Esto ocurrió durante el reinado del Rey Aegon V Targaryen (conocido en la historia como el Improbable), cuando el Señor de Bastión de Tormentas era Lyonel Baratheon, un gigantesco hombre conocido como la Tormenta que Ríe, uno de los mejores guerreros de sus tiempos.
Lord Lyonel siempre había estado entre los las leales partidarios del Rey Aegon; tan firme era su amistad que Su Gracia alegremente accedió a desposar a su primogénito y heredero con la hija de Lord Lyonel. Todo iba bien hasta que el Príncipe Duncan se enamoró de la misteriosa mujer conocida como Jenny de Piedrasviejas (una bruja, algunos decían), y la tomó como esposa desafiando a su padre el rey.
Ser Duncan el Alto de la Guardia Real enfrenta Señor Lyonel Baratheon en combate singular.

Incluso hoy en día el amor entre Jenny de Piedrasviejas (“con flores en el cabello”) y Duncan, el Príncipe de las Libélulas, es el preferido de juglares, cuentistas y jóvenes doncellas por igual, pero le causó gran dolor a la hija de Lord Lyonel y trajo vergüenza y deshonra a la Casa Baratheon. Tan grande fue la ira de la Tormenta que Ríe que hizo un juramento de sangre de cobrar venganza, renunció a su fidelidad hacia el Trono de Hierro, y se coronó a sí mismo como el nuevo Rey Tormenta. La paz tan sólo pudo ser restaurada después de que Ser Duncan el Alto, caballero de la Guardia Real, se enfrentara a Lord Lyonel en un juicio por combate, el Príncipe Duncan renunciara a su pretensión a la corona y el trono, y el Rey Aegon V accediera a desposar a la menor de sus hijas, la Princesa Rhaelle, con el heredero de Lord Lyonel.
Como los Siete en su sabiduría decidieron, fue el compromiso al que el Rey Aegon V accedió para apaciguar a la Tormenta que Ríe lo que en última instancia acabó con el reinado de la Casa Targaryen sobre los Siete Reinos. En 245 DC la Princesa Rhaelle cumplió la promesa de su padre y se casó con Ormund Baratheon, joven Señor de Bastión de Tormentas. El siguiente año ella le dio un hijo, Steffon, quien sirvió como paje y escudero en Desembarco del Rey y se hizo amigo cercano del Príncipe Aerys, el hijo mayor del Rey Jaehaerys II y heredero al Trono de Hierro. Lamentablemente, Lord Steffon se ahogó en la Bahía de los Naufragios mientras regresaba de una misión en Volantis, a donde el Rey Aerys II lo había enviado en busca de una esposa para su hijo Rhaegar… pero el hijo primogénito de Steffon, Robert, le sucedió como Señor de Bastión de Tormentas y creció para convertirse en uno de los mejores caballeros de los Siete Reinos: un guerrero tan fuerte y temerario, que muchos lo aclamaron como la Tormenta que Ríe renacido.
Cuando la locura del Rey Aerys II se hizo difícil de soportar, fue a Lord Robert a quien el resto de señores acudieron. En 282 DC, en el vado del Tridente, Robert Baratheon asesinó a Rhaegar Targaryen, Príncipe de Rocadragón, y destrozó su ejército, poniéndole fin a los tres siglos de reinado de la Casa del Dragón. Poco después ascendió al Trono de Hierro como Robert I Baratheon, el progenitor de una gloriosa nueva dinastía.
Los hombres de Baratheon en Rocadragón
Muchos otros Baratheon ganaron renombre a lo largo de los siglos, siguiendo los pasos de Orys Una-Mano y de los Reyes Tormenta que le precedieron. Ser Raymont Baratheon, el hijo menor de un Lord Baratheon, sirvió en la Guardia Real cuando Aenys I se vio obligado a enfrentar a la fe, y salvó la vida de su rey cuando los Clérigos Humildes intentaron asesinarlo en su cama. Caballeros como el Rompetormentas y la Tormenta que Ríe trajeron gloria a su casa, mientras que Lord Ormund Baratheon luchó y murió bajo el estandarte Targaryen en los Peldaños de Piedra durante la Guerra de los Reyes Nuevepeniques.

LOS HOMBRES DE LAS TIERRAS DE TORMENTAS
Como el Rey Robert demostró en el Tridente— y como los señores y reyes que le precedieron también hicieron —los hombres de las Tierras de Tormentas son tan resistentes, feroces, y hábiles como cualquiera de los Siete Reinos.
Son especialmente celebrados los arcos largos de los Marqueños, y se dice que la mayoría de los más famosos arqueros de las canciones e historias provienen de las marcas Dornienses.
Fletcher Dick, el famoso forajido de la Hermandad del Bosque Real, nació en una aldea cerca del castillo Marqueño de Timón de Piedra, y muchos sostienen que él era el mejor arquero que haya existido.
Las Tierras de Tormentas también han producido su parte de grandes marineros y navegantes. Bastión de Tormentas, que se cierne sobre los grandes acantilados de la Punta Durran y las traicioneras rocas de la Bahía de los Naufragios, no ofrece un punto de anclaje seguro ni para las naves de guerra ni las de comercio. Durante los tiempos de los Reyes Tormenta, las flotas de guerra usualmente se mantenían en el Garfio de Massey, Estermont, y en los pueblos y aldeas de pescadores a lo largo del Mar de Dorne. Tiempo después, otros monarcas prefirieron anclar sus flotas en las costas occidentales de Tarth, donde las montañas de aquella gran isla servían para protegerlos de las tormentas que con frecuencia rugían a través del Mar Angosto.
La Isla Zafiro, como algunos la llaman, es gobernada por la Casa Tarth del Castillo del Atardecer: una antigua familia de ascendencia ándala que presume de poseer vínculos con los Durrandon, los Baratheon, y más recientemente con la Casa Targaryen. Tiempo atrás reyes por derecho propio, los Señores de Tarth aún mantienen el título de “el Lucero de la Tarde,” un título que ellos afirman se remonta hasta la Era del Amanecer.
Castillo del Atardecer en Tarth.
Muchas de las gentes de Tarth, de alta y baja cuna por igual, afirman descender del legendario héroe, Ser Galladon de Morne, de quien se dice que blandía una espada llamada Doncella Justa que le fue entregada por los Siete mismos. Dado el rol que desempeña Doncella Justa en el relato de Ser Galladon, el Maestre Hubert en 253
su Parientes del Ciervo , ha sugerido que Galladon de Morne no fue un guerrero ordinario de la Edad de los Héroes convertido en caballero por los bardos en años posteriores, sino una figura histórica real de tiempos más recientes. Hubert también señala que Morne era un asentamiento real de reyes menores en la costa oriental de Tarth hasta que los Reyes Tormenta los sometieron, pero que sus ruinas indican que el sitio fue construido por Ándalos, no por Primeros Hombres.
Los más feroces guerreros de las Tierras de Tormentas, y quizás de todo Poniente, son sin lugar a dudas los hombres de las marcas, de quienes se dice que han nacido con una espada en la mano, y con frecuencia se jactan de haber aprendido a luchar incluso antes de aprender a caminar. Suya es la tarea de proteger los reinos de los Reyes Tormentas de los antiguos enemigos del oeste y, especialmente, del sur.
Los castillos de las Marcas Dornienses se encuentran entre los más resistentes del reino, y por una buena razón, ya que rara vez pasa una generación en que no tengan que enfrentarse a un nuevo ataque. Estos fueron establecidos para crear una muralla defensiva contra las incursiones de los Dornienses y los Reyes del Dominio. Los señores Marqueños están debidamente orgullosos de su historia como principales defensores del reino de los Reyes Tormenta, y muchas son las baladas y cuentos que hablan de su valor.
Entre los más austeros de los asentamientos Marqueños se encuentran Timón de Piedra, el antiguo asentamiento de la Casa Swann, con sus atalayas de piedra negra y blanca, que se sitúa por encima del río Slayne con sus rápidos, estanques y cascadas; Refugionegro, hogar de la Casa Dondarrion, con sus formidables murallas de basalto negro y su foso seco sin fondo; y Canto Nocturno de las Torres Cantantes, donde la Casa Caron se ha mantenido durante muchos siglos. Aunque son llamados los Señores de las Marcas, los Caron no ejercen dominio sobre los otros señores Marqueños; aunque se consideran a sí mismos una de la casas Marqueñas más antiguas (una afirmación que los Swann cuestionan), y siempre han sido prominentes liderando la defensa de las Tierras de Tormentas.
Famosa tanto por sus guerreros como por sus bardos, la Casa Caron tiene una ilustre historia que se remonta a la Edad de los Héroes. Los Caron suelen decir que los ruiseñores de su casa han sido vistos en mil campos de batalla, y la historia muestra que Canto Nocturno ha sido sitiado no menos de treinta y siete veces en los últimos mil años.
Así como las Marcas son famosas por sus resistentes castillos y sus baladas, la Selva es conocida por sus lluvias, su silencio y su abundancia en pieles, madera y ámbar. Se dice que allí los arboles gobiernan, y los castillos a menudo parecen haber crecido de la tierra en vez de haber sido construidos. Pero los caballeros y señores de la Selva tienen raíces tan profundas como las de los árboles que los protegen, y a menudo han demostrado ser firmes en la batalla, fuertes, tercos e inamovibles.
EL BASTION DE TORMENTAS
SABEMOS DE LA HISTORIA de la construcción de Bastión de Tormentas a través de canciones e historias— los relatos de Durran Pesardedioses y la hermosa Elenei, hija de dos dioses. Supuestamente fue el séptimo de los catillos que Durran erigió en aquel lugar (aunque aquel número podría deberse una interpolación posterior a causa de la Fe).
Bastión de Tormentas es sin lugar a dudas un castillo antiguo, pero si se compara con los fuertes en ruinas de los Primeros Hombres o incluso con el Primer Torreón de Invernalia (el cual un antiguo maestre examinó y 254
descubrió que había sido reconstruido tantas veces que era imposible realizar una datación precisa), el gran torreón y las piedras perfectamente unidas de las murallas de Bastión de Tormentas parecen estar mucho más allá de lo que los Primeros Hombres fueron capaces de construir hace miles de años. El enorme esfuerzo involucrado en la construcción del Muro requirió lo suyo, pero fue más un esfuerzo bruto comparado con el gran arte requerido para construir una muralla a la que ni el viento es capaz de asirse. El Archimaestre Vyron en Triunfos y Derrotas, especula que lo que dice el relato (que la forma final de Bastión de Tormentas se alcanzó con el séptimo castillo), muestra claramente una influencia Ándala, y de ser cierto, sugiere la posibilidad de que la forma final del castillo tan sólo fuese alcanzada en la época de los Ándalos. Quizás el castillo fue reconstruido en el mismo lugar donde se ubicaron otros castillos más antiguos, pero de ser así, ocurrió mucho tiempo después de que Durran Pesardedioses y la hermosa Elenei dejaran este mundo.
Varios maestres que han servido en el castillo dan testimonio de su enorme resistencia e ingeniosa construcción. Ya sea que haya sido diseñado por Brandon el Constructor o no, sus grandiosas murallas defensivas son muy famosas, ya que sus piedras tan astutamente encajadas no permiten ni que el viento sea capaz de asirse a ellas. Así también, es famoso el enorme torreón central que se eleva sobre el cielo, dominando la Bahía de los Naufragios. Las historias nos dicen que Bastión de Tormentas nunca ha caído por asalto o asedio, y podemos dar fe de ello.
Durante la Rebelión de Robert, Lord Tyrell de Altojardín puso en asedio a Bastión de Tormentas por un año, sin resultados. Si los suministros de la guarnición hubieran sido suficientes, el castillo podría haber resistido indefinidamente, pero la guerra había llegado rápidamente y los almacenes estaban a medio llenar. Para fin de año, la guarnición bajo el mando de Stannis, hermano de Lord Robert, sufrió el hambre y la miseria, pero fueron salvados por un contrabandista ordinario, que una noche se coló entre el bloqueo de Lord Redwyne, llevando una carga de cebollas y pescado en salazón hacia Bastión de Tormentas. De este modo, el castillo continuó sin ser conquistado hasta que Robert derrotó a Rhaegar en el Tridente y Lord Eddard Stark llegó para poner fin al asedio.
Se dice que cada sesenta y siete años, una tormenta más grande que cualquier otra llega rugiendo sobre Bastión de Tormentas, debido a que los antiguos dioses del mar y el cielo hacen otro intento de arrastrar el asentamiento de Durran hacia el mar. Es un bello cuento… pero un cuento es todo lo que es. Los registros de los maestres de Bastión de Tormentas muestran que hay feroces tormentas casi cada año, especialmente en otoño, y mientras que algunas son más grandes que otras, no existen registros que muestren tormentas inusualmente grandes con sesenta y siete años de diferencia. La mayor tormenta que se recuerde ocurrió en 221 DC, en el último año del reinado de Aerys I, y la más grande anterior a esa en 166 DC, cincuenta y cinco años antes.
