Las Ciudades Libres: Qohor - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
Aún más misteriosa que Norvos y Lorath es su hermana siniestra, la Ciudad Libre de Qohor, la más oriental de todas las hijas de Valyria. Qohor se encuentra en la rivera del Qhoyne, en el borde occidental de un enorme, oscuro y primordial bosque, al que da su nombre, el más grande de todo Essos.
En el folklore, incluso tan lejos como Poniente, Qohor se conoce a veces como la Ciudad de los Hechiceros, ya que se cree ampliamente que las artes oscuras son practicadas aquí, incluso hasta nuestros días.
La adivinación, la magia de sangre, y la nigromancia son de las que nos susurran, aunque dichos informes rara vez pueden ser probados. Sin embargo, una verdad sigue siendo indiscutible: El dios oscuro de Qohor, la deidad conocida como la Cabra Negra, exige un sacrificio de sangre todos los días. Terneras, bueyes y caballos son los animales que más a menudo son presentados ante los altares de la Cabra Negra, pero en los días santos los criminales condenados pasan bajo los cuchillos de sus sacerdotes encapuchados, y en tiempos de peligro y crisis está escrito que los altos nobles de la ciudad ofrecen a sus propios hijos para aplacar al dios, y que él pueda defender la ciudad.
Un ejemplar conservado de un lémur del Bosque de Qohor se puede encontrar disecado en la Ciudadela, aunque tantas manos lo han acariciado para tener suerte en sus exploraciones que su pelaje se le ha caído desde hace mucho tiempo.
Los bosques que rodean Qohor son la principal fuente de riqueza de la ciudad. Las historias de la ciudad revelan que su primer asentamiento fue un campamento maderero. Incluso hoy en día, los cazadores y forestales qohorienses son muy famosos. Las brillantes ciudades y extensos pueblos de la parte baja del Rhoyne están hambrientos de madera, y sus propios bosques se agotaron hace mucho tiempo, talando y arando para campos y granjas. Enormes barcazas cargadas de madera salen de los muelles de Qohor todos los días para el largo viaje bajando del Qhoyne al Lago Daga y los mercados de Selhorys, Valysar, Volon Therys y la Antigua Volantis.
El Bosque de Qohor también surte pieles y cueros de todo tipo, muchos raros, finos y muy apreciados, así como de plata, estaño y ámbar. El extenso bosque nunca ha sido plenamente explorado, de acuerdo con los mapas y pergaminos en la Ciudadela, y es probable que esconda muchos misterios y maravillas en su corazón.
Al igual que muchos bosques del norte, contiene alces y ciervos en gran número, junto con lobos, gatos arbóreos, jabalíes de un tamaño verdaderamente monstruoso, osos moteados, e incluso una especie de lémur– una criatura conocida en las Islas del Verano y Sothoryos, pero por lo demás, rara vez vista más al norte. Estos lémures se dice que tienen una piel blanca platinada y ojos de color púrpura, y algunas veces son llamados pequeños valyrios.
Los artesanos de Qohor son muy famosos. Los tapices qohorienses, tejidos principalmente por las mujeres y los niños de la ciudad, son tan finos como los tejidos en Myr, aunque menos costosos. Exquisitas (aunque algo inquietantes) tallas de madera se pueden comprar en el mercado de Qohor, y las fraguas de la ciudad no tienen par.

Las espadas, cuchillos y armaduras qohorienses son superiores al mejor acero forjado en los castillos de Poniente, y los herreros de la ciudad han perfeccionado el arte de la infusión profunda de color en los metales que trabajan, produciendo armaduras y armas de belleza duradera. Sólo aquí, de todo el mundo, se ha preservado el arte de re forjar acero valyrio, y su secreto se guarda celosamente.
Qohor también es famosa como la puerta de entrada hacia el este, donde las caravanas comerciales con destino a Vaes Dothrak y las fabulosas tierras más allá de los Huesos se equipan y aprovisionan antes de dirigirse a la penumbra del bosque, la desolación que fue Sarnor, y la inmensidad del Mar Dothraki. Por el contrario, las caravanas que regresan desde el este llegan primero a Qohor, para refrescarse después del cruce y venden y comercian los tesoros que han adquirido. Este comercio ha ayudado a hacer de Qohor una de las más ricas de las Ciudades Libres y sin duda la más exótica (a pesar de que se dice que la ciudad era todavía diez veces más rica antes de la destrucción de Sarnor).
El tratado del maestre Pol acerca del trabajo de los metales qohoriense, escrito durante sus varios años de residencia en la Ciudad Libre, revela cuán celosamente se guardaban los secretos: fue tres veces azotado públicamente y echado fuera de la ciudad por hacer demasiadas preguntas. La última vez, también le quitaron su mano después de acusarlo de robar una hoja de acero valyrio. De acuerdo con Pol, la verdadera razón de su exilio final fue su descubrimiento de los sacrificios de sangre– incluyendo el asesinato de esclavos tan jóvenes como niños –que los herreros qohorienses utilizaban en sus esfuerzos para producir un acero que igualara al del Feudo Franco.
Fuertes murallas de piedra protegen Qohor, pero la gente de la ciudad no tiene una inclinación marcial. Los qohorienses son comerciantes, no luchadores. Aparte de una pequeña guardia de la ciudad, la defensa de la ciudad está a cargo de esclavos– la infantería de eunucos conocida como Inmaculados, criados y entrenados en la antigua ciudad ghiscari de Astapor en las costas de la Bahía de los Esclavos.
Durante el Siglo de Sangre que siguió a la Maldición de Valyria, Qohor y Norvos hicieron causa común contra la Vieja Volantis cuando los volantinos intentaron poner a todas las Ciudades Libres bajo su dominio. Desde entonces, estas dos ciudades libres han sido más a menudo aliadas que enemigas, aunque se sabe que los sacerdotes barbudos de Norvos consideran que la Cabra Negra de Qohor es un demonio, con una naturaleza especialmente vil y traicionera.
Hace cuatrocientos años, cuando un khal dothraki llamado Temmo cabalgó desde el este con cincuenta mil jinetes salvajes a su espalda, tres mil Inmaculados lo detuvieron en las puertas de Qohor, soportaron al menos 281
dieciocho cargas antes de que muriera Khal Temmo y su sucesor ordenara a sus hombres que se cortaran las trenzas y las pusieran a los pies de los eunucos sobrevivientes.
A partir de ese momento, los qohorienses han confiado en los Inmaculados para proteger su ciudad (a pesar de que han sido conocidos por contratar a compañías libres en momentos de peligro y de ofrecer lujosos regalos a los khals dothrakis para persuadirlos de entrar).
LAS HIJAS PENDENCIERAS: MYR, LYS Y TYROSH
Las más orientales de las Ciudades Libres– Lorath, Norvos y Qohor –tienen poco comercio con Poniente. Con las demás, se trata de una cuestión diferente. Braavos, Pentos, y Volantis son totalmente ciudades costeras bendecidas con grandes puertos. El comercio es la sangre de su vida, y sus naves viajan a los confines de la tierra, hasta Yi Ti, Leng y Asshai-de-la-Sombra en el lejano oriente, a Lannisport y Antigua en Poniente. Cada ciudad tiene sus propias costumbres e historias. Cada una tiene sus propios dioses, también– aunque los sacerdotes rojos de R'hllor dominan en todas ellas y a menudo ejercen un poder considerable. A través de los siglos, sus rivalidades han sido muchas, y las disputas y guerras entre ellos podrían– y lo hacen –llenar varios volúmenes.
Todo esto también es cierto para Myr, Lys, y Tyrosh, estas tres hijas pendencieras cuyos feudos y luchas sin fin por la supremacía han conseguido muy a menudo enredar a los reyes y caballeros de Poniente. Estas tres ciudades rodean el gran "talón" fértil de Essos, el promontorio que divide el Mar del Verano del Mar Angosto y que fue una vez parte del puente de tierra que unía a este continente con Poniente. La ciudad fortificada de Tyrosh destaca en el más septentrional y oriental de los Peldaños de Piedra, la cadena de islas que quedó cuando el Brazo de Dorne cayó al mar. Myr se levanta en la parte continental, donde una antigua carretera valyria se encuentra con las tranquilas aguas de un vasto golfo conocido como el Mar de la Alegría. Lys se encuentra al sur, en un pequeño archipiélago de islas en el Mar del Verano. Las tres ciudades han reclamado una parte (o la totalidad) de las tierras entre ellas, lo que hoy conocemos como las Tierras de la Discordia, todos los intentos para fijar las fronteras entre los dominios de Tyrosh, Myr y Lys han fracasado, y un sinnúmero de guerras se han luchado por su posesión.
En historia, cultura, costumbres, idioma y religión, estas tres ciudades tienen más en común entre sí que con cualquiera de las otras Ciudades Libres. Son ciudades mercantiles, protegidas por altas murallas y mercenarios contratados, donde importa más la riqueza que la noble cuna, son ciudades donde el comercio se considera una profesión más honorable que las armas. Lys y Myr se rigen por un consejo de magísteres, elegidos de entre los hombres más ricos y más nobles de la ciudad; Tyrosh es gobernada por un arconte, seleccionado de entre los miembros de un consejo similar. Las tres son ciudades esclavistas, donde los esclavos superan por tres a uno a los libertos. Todas son puertos, y el mar salado es la sangre de su vida. Como Valyria, su madre, estas tres hijas no tienen una fe establecida. Templos y santuarios dedicados a muchos dioses diferentes se alinean en sus calles y en sus costas.

Una comerciante myriense.
Sin embargo, las rivalidades entre ellas están largamente arraigadas, dando lugar a enemistades profundas que las han mantenido divididas, y a menudo han luchado entre sí, desde hace siglos– en beneficio indudable de los señores y reyes de Poniente, si estas tres ricas y poderosas ciudades, se unieran, serían un vecino formidable y peligroso.
Lys, es la más bella de las Ciudades Libres, disfruta de lo que tal vez es el clima más saludable en todo el mundo conocido. Bañada por las brisas frescas, calentado por el sol, en una isla fértil donde las palmeras y árboles frutales crecen en profusión, rodeada por aguas verdeazuladas repletas de peces, "Lys la Encantadora"
fue fundada como un retiro para los señores dragón de la antigua Valyria, un paraíso donde podían refrescarse con los mejores vinos, dulces doncellas y relajante música antes de regresar a los fuegos del Feudo Franco. Al día de hoy, sigue siendo Lys " una fiesta para los sentidos, un bálsamo para el alma". Sus casas de almohadas son famosas en todo el mundo, y las puestas de sol de aquí se dice que son más hermosas que en cualquier otro lugar en la tierra. Los lysenos mismos son hermosos, así, por aquí más que en cualquier otra parte del mundo conocido las antiguas líneas de sangre valyria siguen corriendo fuerte.
El verdadero poder de la fuerza combinada de Myr, Lys, y Tyrosh se demostró cuando estas tres ciudades se unieron de hecho, aunque sea brevemente, a raíz de su victoria sobre Volantis en la Batalla de la Frontera.
Prometiéndose amistad eterna entre sí, se unieron como la Triarquía, aunque en Poniente su unión era más conocida como el Reino de las Tres Hijas. La Triarquía comenzó con el objetivo declarado de limpiar los Peldaños de Piedra de piratas y corsarios. Esto fue bien recibido en los Siete Reinos y en otros lugares en un primer momento, porque los piratas sofocaban en gran medida el comercio. Las Tres Hijas obtuvieron una rápida victoria sobre los piratas, sólo para comenzar a exigir peajes cada vez más exorbitantes a los que querían pasar, rápidamente después de hacerse con el control de las islas y los canales entre ellas. Pronto su rapacidad superó a la de los piratas que reemplazaron– especialmente cuando los lysenos comenzaron a exigir jóvenes guapos y bellas doncellas como pago.
Durante un tiempo, la Triarquía se vio superada por el poder de Corlys Velaryon y Daemon Targaryen, y perdió gran parte de los Peldaños de Piedra, pero los hombres de Poniente pronto fueron distraídos por sus propias peleas, y las Tres Hijas recobraron su poder– únicamente para caer por los conflictos internos creados tras el asesinato de un almirante lyseno a manos un rival por el afecto de la famosa cortesana llamada el Cisne Negro (la sobrina de Lord Swann, que con el tiempo llegó a gobernar Lys en todo, menos de nombre). La alianza rival de Braavos, Pentos, y Lorath ayudó a provocar el fin del Reino de las Tres Hijas.

Tyrosh, es una ciudad completamente más dura, que comenzó como un puesto militar de avanzada, ya que sus paredes internas de rocadragón negra fundida lo atestiguan. Registros valyrios nos dicen el fuerte fue planteado inicialmente para controlar el paso de los barcos por los Peldaños de Piedra. No mucho tiempo después de la fundación de la ciudad, sin embargo, una variedad única de caracol de mar fue descubierto en las aguas sombrías de la isla desolada donde la fortaleza se había erguido. Estos caracoles secretan una sustancia que, cuando se trata adecuadamente, produce un profundo tinte rojizo oscuro que pronto se hizo muy popular entre la nobleza de Valyria. Como los caracoles no se encontraban en ninguna otra parte, los comerciantes llegaron a Tyrosh por miles, y el puesto de avanzada se convirtió en una importante ciudad en el espacio de una generación. Los tintoreros tyroshis pronto aprendieron a producir escarlata, carmesí y colorantes de un índigo profundo, variando la dieta de los caracoles. Siglos más tarde producían tintes de un centenar de otros tonos y matices, algunos de forma natural y algunos a través de la alquimia. Las prendas de colores brillantes ganaron el favor de los señores y príncipes de todo el mundo, y los colorantes para todos ellos eran producto de Tyrosh. La ciudad se enriqueció, y con la riqueza llegó la ostentación. Los tyroshis se deleitan con vistosas ostentaciones, y tanto los hombres como las mujeres se deleitan tiñendo su cabello de colores chillones y antinaturales.
Un consejo de la Triarquía.
Los orígenes de Myr son más turbios. Ciertos maestres creen que los myrienses son muy parecidos a los rhoynar, ya que muchos de ellos comparten la misma piel olivácea y el pelo oscuro como los rivereños, pero esta supuesta relación es probablemente falsa. Hay ciertos indicios de que una ciudad estaba donde se ubica actualmente Myr e incluso durante la Era del Amanecer y la Larga Noche, alzada por alguna antigua y desaparecida civilización, pero de Myr sabemos que fue fundada por un grupo de aventureros mercantes valyrios en el sitio del pueblo amurallado ándalo, cuyos habitantes fueron masacrados o esclavizados. El comercio ha sido la vida de Myr desde entonces, y los buques de Myr han surcado las aguas del Mar Angosto durante siglos. Muchos de los artesanos de Myr son esclavos de nacimiento, además de tener un gran renombre; los encajes y tapices de Myr se dice que valen su peso en oro y especias, y las lentes de Myr no tienen igual en todo el mundo.
Mientras Lorath, Norvos, y Qohor fueron fundadas por motivos religiosos, los intereses de Lys, Tyrosh, y Myr han sido siempre mercantiles. Las tres ciudades tienen grandes flotas mercantes, y sus comerciantes navegan todos los mares del mundo. Las tres ciudades también están profundamente involucradas en la trata de esclavos. Los esclavistas tyroshis son especialmente agresivos, incluso yendo tan lejos como para navegar hacia el norte, más allá del Muro en busca de esclavos salvajes, mientras que los lysenos son famosos por la voracidad en su búsqueda de los más decorosos jóvenes y hermosas doncellas para las famosas casas de almohadas de su ciudad.

La esposa del Rey Viserys II Targaryen, quien dio a luz tanto al Rey Aegon IV (el Indigno) como al Príncipe Aemon el Caballero Dragón, fue Lady Larra Rogare de Lys. Ella era una gran belleza de ascendencia valyria, y siete años mayor que el príncipe, cuando ella se casó con él, tenía diecinueve años. Su padre, Lysandro Rogare, era la cabeza de una familia de ricos banqueros cuyo poder creció aún más a raíz de su alianza con los Targaryen. Lysandro asumió el título de Primer Magíster Vitalicio, y los hombres se referían a él como Lysandro el Magnífico. Pero él y su hermano Drazenko, el príncipe consorte de Dorne, murieron un día después el uno del otro, comenzando la precipitada caída en picada de los Rogares tanto en Lys como en los Siete Reinos.
El heredero de Lysandro, Lysaro, gastó grandes sumas de dinero en la búsqueda del poder y cayó en conflicto con los demás magísteres, incluso mientras sus hermanos se veían envueltos en conspiraciones para controlar el Trono de Hierro. Después de su caída, Lysaro Rogare fue azotado hasta la muerte en el Templo de Comercio por aquellos a los que había ofendido. Sus hermanos recibieron castigos menos fatales, y uno de ellos–
Moredo Rogare, el soldado que llevaba la espada valyria Verdad –finalmente condujo un ejército contra Lys.
Una noble lysena.
Los lysenos también son grandes criadores de esclavos, apareando belleza con belleza, con la esperanza de producir cortesanas y esclavos de cama cada vez más refinados y encantadores. La sangre de Valyria todavía corre fuerte en Lys, donde incluso el pueblo llano cuenta a menudo con la piel pálida, pelo dorado o plateado y los ojos de color púrpura, lila o azul pálido que tenían los señores dragón de la antigüedad. La nobleza lysena valora la pureza de la sangre por encima de todo y han producido muchas famosas (e infames) bellezas.
Incluso los antiguos reyes y príncipes Targaryen recurrieron a veces a Lys en busca de esposas y amantes, por su sangre como por su belleza. Acertadamente, muchos lysenos adoran a una diosa del amor, cuya lasciva figura desnuda adorna su moneda.
Las guerras, treguas, alianzas y traiciones entre Lys, Myr, y Tyrosh son demasiado numerosas para contarlas aquí. Muchos de sus conflictos son llamados guerras comerciales, luchas por completo en el mar, en las que las naves de los combatientes se concedían licencias para acosar a las de los enemigos, una práctica que el Gran Maestre Merion una vez denominó "piratería con un sello de cera". Durante la guerra comercial, sólo las tripulaciones de los barcos combatientes se enfrentaban a muerte o a los piratas; las propias ciudades nunca fueron amenazadas, y nunca se libraron batallas en tierra.
Mucho más sangrientas, aunque menos frecuentes, fueron las guerras terrestres que se libraron en las Tierras de la Discordia– antiguamente fue una rica región que fue devastada durante el Siglo de Sangre y que al día de hoy es en gran medida un páramo de huesos, cenizas y campos salados. Sin embargo, incluso en estos 285
conflictos, Tyrosh, Myr y Lys rara vez arriesgaron la vida de sus propios ciudadanos, prefiriendo en su lugar contratar a mercenarios para luchar por ellos.
Las Tierras de la Discordia han sido el lugar de nacimiento de muchas de las llamadas compañías libres, más que en cualquier otro lugar del mundo conocido, comenzando durante el Siglo de Sangre. Incluso hoy en día, hay cuarenta compañías libres en la región; cuando no son empleadas por las tres hijas pendencieras, los mercenarios a menudo tratan de labrarse conquistas propias.
Entre las más antiguas de las compañías libres están los Segundos Hijos, fundada por cuarenta de los hijos más jóvenes de varias casas nobles, quienes se encontraban desposeídos y sin perspectivas. Desde entonces, se convirtió en un lugar donde los señores y caballeros sin tierras, exiliados y aventureros podrían encontrar un hogar. Muchos nombres famosos de los Siete Reinos han servido en los Segundos Hijos en un momento u otro.
El Príncipe Oberyn Martell cabalgó con ellos antes de fundar su propia compañía; Rodrik Stark, el Lobo Errante, se contó como uno de ellos también. El más famoso segundo hijo fue Ser Aegor Ríos, el hijo bastardo del rey Aegon IV conocido en la historia como Aceroamargo, que luchó con ellos en los primeros años de su exilio antes de formar la Compañía Dorad a, que se mantiene hasta hoy como la más poderosa y famosa de estas bandas de mercenarios, así como (algunos afirman) la más honorable.
Otras compañías notables incluyen las Banderas Luminosas, los Cuervos de la Tormenta, las Lanzas Largas, y la Compañía del Gato. Otras compañías, además de la Compañía Dorada han sido formadas por hombres de los Siete Reinos, tales como los Rompedores de la Tormenta, fundada al término de la Danza de los Dragones, o la Compañía de la Rosa, formada por hombres salvajes (y, de acuerdo con algunas fuentes, mujeres) de El Norte que se negaron a doblar la rodilla, después de que Torrhen Stark renunció a su corona, y en su lugar optaron por el exilio a través del Mar Angosto.
Las guerras entre Tyrosh, Lys, y Myr no sólo han alimentado el nacimiento de las compañías libres en las Tierras de la Discordia, también han dado lugar a la formación de flotas pirata y mercenarios marítimos, vendevelas dispuestos a luchar por cualquiera que les pague. La mayoría se encuentra en los Peldaños de Piedra, las islas que salpican el mar estrecho entre el Brazo Roto y la costa oriental.
Estas flotas piratas hacen traicionero cualquier viaje a través de los Peldaños de Piedra. Se dice que las naves cisne de las Islas del Verano a veces evitan los Peldaños de Piedra enteramente, arriesgándose en las profundidades del mar en lugar de arriesgarse a un ataque de corsarios. Otros con menos destreza en el mar, y barcos menos aptos para el mar profundo, no tienen otra opción. Estas guaridas de piratas, cuando crecen demasiado volátiles y numerosas, a veces son barridas por las flotas de los arcontes de Tyrosh o los triarcas de Volantis, o incluso de los Señores del Mar de Braavos. Pero ellos siempre se las arreglan para volver.
En tiempos pasados, los piratas han causado bastante problema a las flotas reales que han sido enviadas desde Desembarco del Rey y Rocadragón para tratar con ellos. Lord Puño de Roble mismo pasó más de una temporada cazando piratas, con gran éxito, y el Joven Dragón intentó casarlo con una hermana del Señor del Mar de Braavos para sellar una alianza con él, con el objetivo de eliminar a los piratas que estaban obstaculizando el comercio con el recién conquistado Dorne. El Gran Maestre Kaeth discute eso ampliamente en Vida de Cuatro Reyes, con el argumento de que aquí el Rey Daeron se equivocó, por hablar de una alianza matrimonial con Braavos, que estaba en ese momento en guerra con Pentos y Lys, envalentonó a las otras Ciudades Libres para prestar una ayuda crucial a los rebeldes de Dorne.
