Las Ciudades Libres: Pentos - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
Pentos es la más cercana de las Ciudades Libres a Desembarco del Rey, y los barcos comerciales viajan de ida y vuelta entre las dos ciudades casi diariamente. Fundada por los valyrios como un puesto comercial, Pentos pronto absorbió las tierras interiores que lo rodeaban, desde las Colinas de Terciopelo y el Pequeño Rhoyne hasta el mar, incluyendo casi todo el antiguo reino de Andalia, la patria original de los ándalos. Los primeros pentoshis eran mercaderes, comerciantes, marineros y agricultores, con pocos de alta cuna entre ellos; tal vez por esta razón, eran menos protectores con su sangre valyria y estaban más dispuestos a procrear con los habitantes originales de las tierras que gobernaban. Como consecuencia de ello hay una considerable sangre ándala entre los hombres de Pentos, haciéndolos quizás nuestros primos más cercanos.
A pesar de esto, los pentoshis mantienen costumbres muy diferentes a las de los Siete Reinos. Pentos se considera una hija de Valyria– y la vieja sangre aún se puede encontrar allí. En días antiguos, la ciudad fue gobernada por un príncipe de alta y noble cuna, elegido de entre los varones adultos de las cuarenta familias conocidas. Una vez elegido, el Príncipe de Pentos gobernaba de por vida; cuando un príncipe moría, otro era elegido, casi siempre de una familia diferente.
Sin embargo, a través de los siglos, el poder del príncipe constantemente se fue erosionando, mientras que el de los magísteres de la ciudad que lo elegían crecía. Hoy en día, es el Consejo de Magísteres el que gobierna Pentos, para todos los propósitos prácticos; el poder del príncipe es en gran parte nominal, sus deberes son casi enteramente ceremoniales. El principal es que presida las fiestas y los bailes, siendo llevado de un lugar a otro en un rico palanquín con una hermosa guardia. Cada nuevo año, el príncipe debe desflorar dos doncellas, la dama del mar y de la dama de los campos. Este antiguo ritual– que tal vez deriva de los misteriosos orígenes prevalyrios de Pentos –está destinado a garantizar la continua prosperidad de Pentos tanto en la tierra como en el mar. Sin embargo, si hay hambre o si se pierde una guerra, el príncipe no se convierte en un gobernante, sino en un sacrificio; su garganta es cortada para que los dioses puedan ser apaciguados. Y entonces se elige un nuevo príncipe que podría traer mejor suerte a la ciudad.
La Ciudad Libre de Pentos.
Teniendo en cuenta los riesgos inherentes al cargo, no todos los nobles de Pentos están ansiosos por ser elegidos para llevar la corona de la ciudad. De hecho, algunos han sabido rechazar este antiguo pero peligroso honor. El más reciente y famoso de ellos es el notable capitán mercenario conocido como el Príncipe Desharrapado. En su juventud, fue elegido por los magísteres de Pentos después de una larga sequía y la ejecución del príncipe anterior. En lugar de aceptar el honor, huyó de la ciudad, para no volver jamás. Vendió su espada, participando en batallas en las Tierras de la Discordia, y finalmente fundó una de las más nuevas compañías libres de oriente, los Hijos del Viento.
Durante la mayor parte de su historia, la esclavitud fue una práctica generalizada en Pentos, y los barcos pentoshis jugaban un papel activo en el comercio de esclavos. Hace varios siglos, sin embargo, esta práctica llevó a la ciudad a un conflicto con su vecina del norte, Braavos, la "hija bastarda de Valyria", fundada por una flota de esclavos fugitivos. A lo largo de los últimos doscientos años, no menos de seis guerras se han librado entre las dos ciudades sobre este tema (y, hay que señalar, por el control de las ricas tierras y aguas que se encuentran entre ellas).
Cuatro de ellas terminaron con una victoria braavosi y la sumisión pentoshi. La última de ellas, terminada hace noventa y un años, fue tan mala para Pentos que fueron escogidos y sacrificados no menos de cuatro príncipes en el lapso de un solo año. El quinto hombre en esta sangrienta sucesión, el Príncipe Nevio Narratys, convenció a los magísteres de pedir la paz después de una rara victoria– una, se rumorea, que Nevio alcanzó a través de sobornos. En los acuerdos de paz, Pentos se vio obligado a hacer ciertas concesiones– las más notables fueron la abolición de la esclavitud y su retirada del comercio de esclavos.
Estas disposiciones siguen siendo la ley en Pentos hasta nuestros días, aunque algunos observadores han señalado que muchos barcos pentoshis evaden la prohibición del comercio de esclavos usando banderas lysenas o myrienses en sus mástiles cuando son desafiadas, mientras que en la ciudad misma hay decenas de miles de "siervos libres", que parecen ser esclavos en todo menos de nombre, incluso tienen collares y marcas muy parecidas a sus contrapartes de Lys, Myr y Tyrosh, y están sujetos a muy parecidos castigos salvajes. En la ley, estos siervos son hombres y mujeres libres, con el derecho a rechazar prestar sus servicios según su voluntad... siempre y cuando no estén en deuda con sus maestros. Sin embargo casi todos ellos lo están, ya que el valor de su fuerza de trabajo es a menudo inferior al costo de la comida, ropa y vivienda proporcionado por aquellos a quienes sirven, por lo que su deuda crece y no disminuye con el tiempo.
Una disposición adicional de los acuerdos de paz entre Braavos y Pentos limita los pentoshis a no más de veinte buques de guerra y les prohíbe alquilar mercenarios, la celebración de contratos con compañías libres, o el mantenimiento de un ejército aparte de la guardia de la ciudad. Sin lugar a dudas estos son algunos de los motivos por los que los pentoshis ahora son notablemente menos beligerantes que el pueblo de Tyrosh, Myr, y Lys. A pesar sus enormes murallas, Pentos es visto a menudo como la más vulnerable de las Ciudades Libres.
Por esta razón, sus magísteres han adoptado una actitud conciliadora, no sólo hacia las demás Ciudades Libres, sino también con los señores de los caballos dothrakis; en los últimos años han cultivado una precaria amistad con una serie de fuertes khals, y bañan en regalos de lujo y cofres de oro a cualquiera que traiga sus khalasares al este del Rhoyne.