Las Ciudades Libres: Volantis - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
Las más grandes, más ricas y más poderosas de las Nueve Ciudades Libres son Braavos y Volantis. Y hay una curiosa conexión entre las dos, ya que en muchos aspectos se contraponen entre sí. Braavos se encuentra en el extremo norte de Essos, y Volantis en el extremo sur; Volantis es la más antigua de las Ciudades Libres, y Braavos la más joven; Braavos fue fundada por esclavos, mientras Volantis está construida sobre sus huesos; el mayor poder de Braavos está en el mar, mientras que el de Volantis está sobre la tierra. Y sin embargo, ambas siguen teniendo un formidable poder, sus historias están profundamente marcadas por el Feudo Franco de Valyria.
Antigua y gloriosa, la Vieja Volantis– como frecuentemente se le conoce a la ciudad –se extiende a través de una de las cuatro desembocaduras del Rhoyne, en donde se une el poderoso río al Mar de Verano. Los distritos más antiguos de la ciudad se encuentran en la ribera oriental, los más recientes en la occidental, pero incluso las aéreas más nuevas de Volantis tienen muchos siglos de antigüedad. Las dos mitades de la ciudad están unidas por el Puente Largo.
El corazón de la Vieja Volantis es una ciudad dentro de la ciudad– un inmenso laberinto de antiguos palacios, patios, torres, templos, claustros, puentes y bodegas, todo contenido dentro del gran óvalo que es el Muro Negro levantado por el Feudo Franco de Valyria en el primer brote de su juvenil expansión. De doscientos pies de altura, y tan ancho que seis carretas de cuatro caballos pueden correr una a lado de otra a lo largo de sus almenas (como lo hacen cada año para celebrar la fundación de la ciudad), este muro sin uniones de piedra rocadragón negra, es más duro que el acero o el diamante, se levanta como mudo testimonio de los orígenes de Volantis como un puesto de avanzada militar.
Sólo a aquellos que pueden rastrear su ascendencia hasta la Antigua Valyria se les permite habitar dentro del Muro Negro; ningún esclavo, liberto, o extranjero tiene permitido poner un pie dentro sin la invitación expresa de un descendiente de la antigua sangre.
Durante el primer siglo de su existencia, Volantis era poco más que un puesto militar establecido para proteger las fronteras del Imperio Valyrio, sin habitantes salvo por los soldados de la guarnición. De vez en cuando los señores dragón descendían a refrescarse o a reunirse con los enviados de las ciudades rhoynar río arriba. Con el tiempo, sin embargo, tabernas, burdeles y establos comenzaron a brotar fuera del Muro Negro, y también los barcos mercantes comenzaron a llegar.
Muchos de la Vieja Sangre de Volantis todavía mantienen los viejos dioses de Valyria, pero su fe se encuentra principalmente dentro del Muro Negro. Sin ellos, el dios rojo R'hllor es el favorito de muchos, especialmente entre los esclavos y libertos de la ciudad. El Templo del Señor de la Luz en Volantis se dice que es el más grande en todo el mundo; en Remanentes de los Señores Dragón, el Archimaestre Gramyon afirma que es tres veces más grande que el Gran Septo de Baelor. Todos los que sirven dentro de este poderoso templo son esclavos, comprados de niños y entrenados para convertirse en sacerdotes, prostitutas del templo, o guerreros; éstos últimos llevan las llamas de su dios de fuego como tatuajes sobre sus rostros. De los guerreros, se dice bastante poco, salvo que son conocidos como los Mano Ardiente, y que nunca se cuentan menos de mil miembros.
Bendecida con un magnífico puerto natural y una ubicación ideal en la desembocadura del Rhoyne, Volantis comenzó a crecer rápidamente. Casas, tiendas y posadas se extienden hasta la orilla este del río y las colinas más allá del Muro Negro, mientras que al otro lado del Rhoyne, la orilla oeste es de los extranjeros, libertos, mercenarios, criminales y otros elementos de menor calaña quienes levantaron su propia ciudad de la sombra, donde la fornicación, las borracheras y los asesinatos predominaban, y eunucos, piratas, rateros y nigromantes se mezclaban libremente.
Con el tiempo la ciudad sin ley en la orilla oeste se convirtió en un pozo negro de la delincuencia y la depravación de tal manera que los triarcas no tenían más remedio que enviar a sus soldados esclavos a través del Rhoyne para restablecer el orden y aparentar una cierta decencia. Las fuertes mareas y las traicioneras corrientes cambiantes hacían difíciles los cruces, sin embargo, después de algunos años, el Triarca Vhalaso el Generoso ordenó que se construyera un puente a través del Rhoyne.



Esas mismas mareas y corrientes, y el ancho del río, hicieron de la construcción una tarea épica, que requirió más de cuarenta años y muchos millones de honores. El Triarca Vhalaso no vivió para ver lo que había hecho...
pero una vez terminado, el Puente Largo no tenía rivales salvo por el Puente del Sueño en la festiva ciudad rhoynar de Chroyane. Lo suficientemente fuerte como para soportar el peso de un millar de elefantes (o eso se dice), el Puente Largo de Volantis se coloca hoy como el puente más largo de todo el mundo conocido. Lomas Pasolargo lo nombró una de las nueve maravillas hechas por el hombre en su libro homónimo.
Durante gran parte de su historia temprana, Volantis se benefició del comercio entre Valyria y los rhoynar, haciéndose cada vez más próspera y poderosa... mientras Sarhoy, la antigua y hermosa ciudad rhoynar que había dominado previamente ese comercio, sufrió un descenso equivalente. Inevitablemente, esto llevó a las dos ciudades al conflicto. Siguieron una larga serie de guerras, de las cuales sus detalles han sido relatados en otros lugares, culminando con la destrucción total de las ciudades del Rhoyne y el viaje de Nymeria y sus diez mil barcos. A pesar de que fueron los señores dragón de Valyria quienes obtuvieron la victoria, se ha dicho con razón que Volantis fue la principal beneficiaria. Sarhoy permanece en ruinas hasta hoy en día, un lugar desolado y encantado, mientras que Volantis, con su Puente Largo, su Muro Negro y su enorme puerto, se encuentra entre las más grandes ciudades del mundo.
Dentro del Muro Negro, los volantinos de la antigua sangre todavía mantienen su corte en antiguos palacios, atendidos por ejércitos de esclavos. En el exterior, los extranjeros, los libertos, y los plebeyos de un centenar de países pueden encontrarse. Los marineros y los comerciantes pululan por los mercados y puertos de la ciudad, junto con esclavos prácticamente incontables. Se dice que en Volantis, hay cinco esclavos por cada hombre libre, una desproporción numérica igualada sólo por las antiguas ciudades ghiscari de Bahía de los Esclavos.
Una costumbre en Volantis es que los rostros de todos los esclavos deben ser marcados con un tatuaje de por vida para mostrar su estado, y llevar esa carga del pasado, incluso si son liberados. Los estilos de los tatuajes son muchos, y son a veces desfigurados. Los soldados esclavos de Volantis usan rayas verdes de tigre sobre sus rostros, para denotar su rango; las prostitutas están marcadas con una sola lágrima por debajo de su ojo derecho; los esclavos que recogen el estiércol de los caballos y los elefantes están marcados con moscas; los tontos y los bufones llevan tatuajes multicolores; los conductores de los hathays, carros tirados por los pequeños elefantes de Volantis, están marcados con ruedas; etcétera.
Las marcas de los esclavos de Volantis.
Volantis es un feudo franco, y todos los propietarios de tierras nacidos libres tienen una voz dentro del gobierno de la ciudad. Tres triarcas son elegidos anualmente para administrar sus leyes, mandar sus flotas y ejércitos, y participar en el gobierno de la ciudad en el día a día. La elección de los triarcas se produce en el transcurso de diez días, en un proceso que es a la vez festivo y tumultuoso. En los últimos siglos, estos cargos han estado dominados por dos facciones rivales, conocidas informalmente como los tigres y los elefantes.
Los partidarios de los diferentes candidatos– y de las dos facciones –se reúnen en nombre de sus líderes electos, y dispensan favores a la población. Todos los propietarios de tierras nacidos libres– incluso las mujeres
–tienen derecho a un voto. Aunque el proceso afecta a muchos forasteros siendo caótico al punto de la locura, el poder pasa bastante pacíficamente en la mayoría de las ocasiones.
Después de la Maldición que envolvió a Valyria y las Tierras del Largo Verano, Volantis afirmó su derecho a gobernar sobre todas las otras colonias valyrias de todo el mundo. Tal era el poder de la "Primera Hija" que durante un tiempo tuvo éxito en el establecimiento de su hegemonía sobre varias de las otras Ciudades Libres durante el Siglo de Sangre. Con el tiempo, el Imperio Volantino se derrumbó bajo su propio peso, derribado por una alianza de esas ciudades hermanas que aún quedaban libres y la rebelión de las que ya había sido sometidas.
Muchos volantinos se consideran como los sucesores naturales y legítimos de los señores dragón de la Antigua Valyria y desean lograr el dominio sobre las demás Ciudades Libres y, con el tiempo, el mundo. Los tigres abogan por la consecución de este dominio a través de la guerra y la conquista, mientras que los elefantes prefieren una política de comercio y creciente riqueza.
Desde entonces, los elefantes– la más apacible de las facciones volantinas –han dominado la elección anual y los cargos de Triarca. Sin embargo, los años de expansión bajo los tigres dieron el control a Volantis sobre varias ciudades menores, las más notables de entre ellas son las del gran río de "ciudades": Volon Therys, Valysar y Selhorys (cada una más grande y más poblada de Desembarco del Rey o Antigua). Los volantinos también controlan el Rhoyne hasta su afluente Selhoru, y a lo largo de la Costa Naranja hacia el oeste. Estas tierras están protegidas por soldados esclavos contra los señores de los caballos dothraki, que a veces ponen a prueba las defensas volantinas, y las otras Ciudades Libres, que tratan de crecer más fuertes a costa de su ciudad hermana.
Si bien las elecciones volantinas son en su mayoría pacíficas, ha habido excepciones significativas. Jornadas de Nysseos Qoheros contiene un informe acerca del Triarca Horonno, quien había sido reelecto como Triarca durante cuarenta años, pues fue un gran héroe en el Siglo de Sangre. Después de su cuadragésima elección, se declaró Triarca vitalicio, y aunque los volantinos lo amaban, no lo amaban tanto como para ver sus antiguas costumbres y leyes usurpadas con facilidad. Él fue capturado por manifestantes no mucho tiempo después, despojado de su rango y título, y fue desmembrado por elefantes de guerra.