Los Reyes Targaryen: Aegon II y la Danza de los Dragones - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
NINGUNA GUERRA FUE tan sangrienta y cruel como la Danza de los Dragones, nombre que recibió por Munkun y los cantantes. De los muchos tipos de guerra que hay, esta fue la peor, esta fue una guerra entre hermanos. A pesar de que Viserys tenía la inquebrantable decisión de que la corona debía ser para Rhaenyra, el príncipe Aegon estaba totalmente convencido que él era la persona indicada para seguir en la línea de sucesión. Esta mentalidad le venía de su madre, la segunda esposa del rey y, del lord comandante de la guardia real, quienes aun antes de que el cuerpo de Viserys terminara de enfriarse desafiaron su última voluntad.
Cuando Rhaenyra se enteró de este hecho montó en cólera, ella en ese momento se encontraba en Rocadragón a punto de dar a luz a su tercer hijo con el príncipe Daemon.
DE LA HISTORIA DE ARCHMAESTRE GYLDAYN
En Rocadragón no se escucharon vítores. En su lugar, se escuchaban gritos por todo lo largo de la escalera de la torre del dragón y llegaron incluso hasta los dormitorios de la princesa Rhaenyra Targaryen, la cual se encontraba en su tercer día de trabajo de parto. El niño no esperaría a la próxima luna para nacer, todo parecía indicar que las noticias que se comentaban en Desembarco del Rey estaban influyendo severamente 78
en las emociones de la mujer, la cual estaba enojada y furiosa, la invadía una rabia ciega, una furia negra y pareciera como si el príncipe que ella llevaba dentro también estuviera peleando y luchando por salir. La princesa grito maldiciones a lo largo de todo su trabajo de parto, maldijo a los dioses, maldijo a su madre, a sus medios hermanos y a la reina, definitivamente iba a atormentarlos a todos ellos antes de dejarlos morir.
Maldijo también a la criatura que llevaba en su vientre: “¡Maldito, maldito seas, sal ya de aquí!” gritaba mientras arañaba con locura su vientre hinchado. El maestre y la partera intentaban calmarla “¡vete de aquí, vete!, ¡SAL YA!”.
Cuando el bebé finalmente nació, era una criatura horrorosa, un monstruo: era una niña que había nacido muerta, torcida y con un agujero en su pecho en el lugar donde debería haber estado su corazón. Al menos así la describía Seta. El enano nos decía que él fue quien llevó a la pequeña cosa al patio donde posteriormente fue quemada siguiendo con las tradiciones familiares. La niña muerta había sido nombrada como Princesa Visenya.
Al día siguiente cuando Rhaenyra despertó de los efectos producidos por la leche de la amapola anuncio: “ella era mi única hija y ellos me la mataron, robaron mi corona y asesinaron a mi hija, ellos responderán por esto”.
Una vez superado el trauma por el nacimiento de su hija, Rhaenyra comenzó a prepararse para la guerra.
Tanto ella como Alicent tenían aliados entre los miembros de la familia y los grandes señores del reino. Cada lado tenía a sus respectivos dragones. Todo esto no podía ser otra cosa sino más que una receta que sólo traería desastres y así fue, el reino se desangró como nunca antes lo había hecho y pasarían años antes de que las cicatrices por fin sanaran.
Seta afirmaba a su vez que la reina Alicent había apresurado la muerte de su marido con “una pizca de veneno”, podemos desistir de la idea de que se la haya echado en el vino, pero nadie puede negar que la primer sangre que se derramo en la danza fue la del anciano consejero de la moneda Lord Beesbury. Él fue el único miembro del consejo privado que hablo a favor de Rhaenyra diciendo que ella era la verdadera heredera del difunto rey Viserys y que era ella quien debía ser coronada. Los detalles con respecto a su muerte difieren.
Algunos dicen que murió de un resfriado tras haber sido arrojado a las celdas negras y otros sostienen que Ser Criston Cole, Lord Comandante de la Guardia Real, quien pronto comenzaría a ser llamado el hacedor de reyes, cortó su garganta con una daga cuando el anciano se retiraba de la mesa. Setas discrepa de estas teorías y sostiene que Cole arrojó a Beesbury por una ventana, aunque se debe recordar que en ese momento Seta se encontraba en Rocadragón junto a Rhaenyra. Pero estos acontecimientos están lejos de ser los últimos asesinatos que se acontecieron durante la danza, la parte más lamentable fueron los asesinatos de los jóvenes príncipes Lucerys Velarion, hijo de Rhaenyra, y Jaehaerys, el hijo y heredero de Aegon.
La muerte de Luke Velarion fue presenciada por muchos ojos en Bastión de Tormentas, todas las partes estuvieron de acuerdo. Despachado por su madre a Bastión de Tormentas para solicitar el apoyo de Lord Borros, él llegó para encontrarse con el Príncipe Aemond Targaryen. Aemond era mayor, más fuerte, y cruel que Lucerys— y odiaba a Lucerys con pasión, pues había sido él quien le quitó su ojo cuando tenía nueve años.
Lord Borros negó Aemond su deseo de vengarse dentro de su salón— pero declaró que no se hacía cargo de cualquier cosa que pudiese pasar en el exterior. Así que el Príncipe Aemond, en Vhagar, cazó a Lucerys, que trató de huir, y a su joven dragón Arrax. El príncipe y su dragón— estorbados por la tormenta fuera de los muros del castillo —murieron dentro de los límites de Bastión de Tormentas, cayendo en picada hacia el mar.
Rhaenyra se derrumbó por las noticias.

No así, el padrastro de Lucerys, el Príncipe Daemon Targaryen. El mensaje que el Príncipe Daemon envió a Rocadragón después de haber recibido las noticias de la muerte de Lucerys era, “Ojo por ojo, hijo por hijo.
Lucerys será vengado.” Él era el Príncipe de la Ciudad, y todavía tenía muchos amigos en los guisados y burdeles de Desembarco de Rey. La jefa de ellos era su anterior amante, Mysaria, el Gusano Blanco. Ella concretó su venganza, contratando a un bruto y a un cazador de ratas conocidos en la historia como Sangre y Queso. Gracias a su profesión, el cazador de ratas conocía todos los secretos de los túneles de Maegor.
Resbalándose en la Fortaleza Roja, Sangre y el Queso cogieron a la Reina Helaena y sus niños… y entonces le ofrecieron a la esposa de Aegon II una opción brutal: ¿cuál de sus hijos morirá? Ella lloró y suplicó y ofreció su propia vida. Finalmente ella nombró a Maelor— el más joven, pues juzgó que era demasiado joven para entender. Sangre y Queso mataron al Príncipe Jaehaerys en cambio, cuando su madre gritó de horror.
Entonces Sangre y el Queso huyeron con la cabeza del príncipe; fieles a su palabra, sólo mataron a uno de los hijos de Aegon.
Las muertes de Príncipe Lucerys y su dragón, Arrax.
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A la salida de la guerra, los partidarios principales de Aegon II eran Lord Hightower, Lord Lannister, y en el futuro Lord Baratheon. Lord Tully deseó luchar por el rey, pero era anciano y estaba postrado, pero su nieto lo desafió.
Los partidarios principales de Rhaenyra eran Lord Velaryon, su prima Lady Jeyne Arryn, y Lord Stark (aunque su ayuda tardó en venir, pues tenía a cada hombre en las cosechas antes de que el invierno cayera en el Norte).
Lord Greyjoy atacó las Tierras de Oeste en su nombre, también, para la sorpresa de Rey Aegon, quién había cortejado su apoyo. Los Tully, más adelante, se unieron a la causa de Rhaenyra, desafiando los deseos del finado Lord Tully. Los Tyrell, sin embargo, no se involucraron en la guerra, igual Dorne.
Éstos no eran los únicos asesinatos en esa guerra larga y brutal. Tan patética como era la muerte de Jaehaerys, la del pequeño Príncipe Maelor, que no sobreviviría a su hermano por mucho tiempo era aún peor. Ser Rickard Thorne de la Guardia Real fue despachado para llevar a Maelor en secreto a Antigua, dónde estaría seguro con los Hightower, pero en Puenteamargo fue detenido y asesinado por una chusma. El propio Maelor fue rasgado 80
en pedazos en Puenteamargo, cuando cada hombre y mujer de la chusma trató de exigir al infante como su propio premio. Cuando Lord Hightower arrasó Puenteamargo en venganza y vino a exigir la justicia a Lady Caswell, ella pidió misericordia para sus niños antes de colgarse de los muros de su castillo.
Incluso la Guardia Real participó de estos enfrentamientos. Ser Criston Cole envió a Ser Arryk Cargyll a Rocadragón con la intención de infiltrarse en la ciudadela haciéndose pasar por su gemelo Ser Errik. El propósito de esto era matar a Rhaenyra (o a sus hijos, en esta parte los relatos difieren). Sin embargo, la casualidad quiso que Ser Arryk y Ser Errik se encontraran en los pasillos de la ciudadela. Los cantantes cuentan que en el enfrentamiento ellos no paraban de profesarse el amor que sentían el uno por el otro, finalmente luego de chocar sus aceros, murieron llorando el uno en los brazos del otro.
Sin embargo, Seta, quien dice haber presenciado el enfrentamiento, asegura que la realidad del duelo fue mucho más brutal: condenándose mutuamente por traidores y se hirieron de muerte con gran resentimiento entre ellos.
Mientras esto tuvo lugar, Ser Criston Cole decidió castigar a los “señores negros”— cuyos vasallos de las tierras de la corona permanecían fieles a Rhaenyra. Rosby, Stokeworth, y Duskendale cayeron ante él, pero en Grajal, Lord Staunton había recibido ya la noticia de la llegada de Cole. En lugar de luchar, él se atrincheró en su castillo, enviando cuervos a Rocadragón pidiendo ayuda.
Esa ayuda llegó en la forma de la Princesa Rhaenys— de cincuenta y cinco años, pero tan intrépida y determinada, como en su juventud —y su dragón Meleys, la Reina Roja. Pero Cole había traído a dragones también— Aegon II en persona llegó al campo en Sunfyre, y su hermano Aemond Un-ojo montaba a Vhagar, el más gran dragón viviente.
Se cuenta que la Princesa Rhaenys, la Reina Que Nunca Fue, no se encogió ante su enemigo. Con un grito alegre y el crujido de su látigo, ella envió a Meleys a enfrentarlos. Sólo Vhagar y Aemond salieron indemnes de esa batalla; Sunfyre estaba lisiado, y el Rey Aegon II apenas sobrevivió, con las costillas rotas, una cadera rota, y quemaduras que cubrieron la mitad de su cuerpo. Peor estaba su brazo izquierdo, dónde el fuego de dragón fundió la armadura del rey en su carne. El cuerpo de Rhaenys se encontró varios días después entre la ruina del cadáver de la Reina Roja, pero tan quemada, que era irreconocible.
En Rocadragón, donde los Targaryen habían gobernado por mucho tiempo, la gente común había visto a sus gobernantes bonitos, extranjeros, casi como dioses. Muchas doncellas desfloradas por los señores Targaryen se consideraban bendecidas si la “semilla de dragón” se plantaba en su útero, y por esta razón había muchos en Rocadragón que pudieron debidamente reclamar— o por lo menos sospechar —que la sangre Targaryen corría por sus venas.
Aegon se pasó el año siguiente de su reinado en aislamiento, sanando de sus heridas terribles, pero la guerra seguía bramando. Y mientras el Rey Aegon tenía muchas ventajas en la guerra respecto a su hermana mayor, su poder en los dragones no estaba entre ellas. Aegon contaba con sólo cuatro dragones bastante grandes para luchar al inicio de la guerra, mientras que su hermana todavía tenía ocho y acceso a más.
En primer lugar tenía tres dragones más viejos, que tuvieron que ser reclamados por los nuevos jinetes: Ala de Plata, la anterior montura de la Reina Alysanne; Seasmoke que había sido el orgullo de Ser Laenor Velaryon; y Vermithor, sin montura desde la muerte del Rey Jaehaerys. Entonces allí había tres dragones salvajes que podrían domarse si pudieran encontrar jinetes: el Caníbal, había asechado en Rocadragón, según los pueblerinos, antes de la venida de los Targaryen (aunque Munkun y Barth dudan de esta afirmación); el tímido 81

Fantasma Gris, tragando los peces del mar; y Sheepstealer, el marrón, que prefería alimentarse de ovejas que robaba de los corrales.
El Príncipe Jacaerys anunció (con la sugerencia de Seta, si se puede creer en su testimonio) que cualquier hombre o mujer que pudiera montar uno de estos dragones serian ennoblecidos.
Princesa Rhaenys en Meleys atacando a Rey Aegon II en Sunfyre.
Muchos intentaron montar los dragones que todavía estaban disponibles en Rocadragón. Los más peligrosos de éstos eran los dragones salvajes, por lo que no era una sorpresa que los dragones que habían aceptado a jinetes previamente, fueron los primeros en aceptar a los nuevos jinetes. Entre estos nuevos jinetes de dragón estaba Addam de Hull— un valiente y joven noble, que fue traído por su madre, Marilda de Hull, junto con su hermano Alyn, para que hagan la prueba de montar un dragón. Ella reveló que los muchachos eran los hijos de Laenor Velaryon— y de hecho, muchos se sorprendieron —pero Lord Corlys no lo cuestionó, cuando adoptó a ambos en la Casa Velaryon.
Seta pone una versión más creíble del linaje de Addam y Alyn: era el propio Señor Corlys quién engendró a ambos muchachos, cuando pasó muchos de sus días en los astilleros de Hull, donde el padre de Marilda era capitán. Los muchachos no habían sido reconocidos, mantenidos lejos de la corte, mientras aún vivía la Reina de fiero temperamento, la Que Nunca Fue. Pero después de su muerte, Lord Corlys aprovechó la oportunidad de reconocerlos… de alguna manera.
Addam exigió el dragón de Laenor, Seasmoke. Su hermano, Alyn, tuvo menos éxito con Sheepstealer, y por el resto de sus días llevó las marcas de las llamas de dragón en su espalda y piernas.
Sheepstealer fue domado por Nettles— una sencilla chica de baja cuna y piel oscura, que alimentó con carne de carnero al dragón día a día, hasta que se acostumbrara a ella. El dragón y su jinete jugaron su parte en la guerra, pero la lealtad de Nettles no estaba tan clara como la del valiente Ser Addam. Cuando ella y el Príncipe Daemon se volvieron amantes, se formó una cuña final entre Rhaenyra y su marido. Nettles— a quien el príncipe llamó Netty —sobrevivió a su príncipe, así como su esposa. Nettles y Sheepstealer desaparecieron antes del final de la guerra, y nadie supo adonde fueron hasta años después.
Pero de todos los nuevos jinetes de dragón, los peores eran el borrachín llamado Ulf el Beodo que tomó el nombre Ulf el Blanco, una vez armado caballero; y un herrero, grande y poderoso bastardo, Hugh el Martillo, también llamado Hugh el Duro, que se volvió conocido como Hugh Martillo, cuando recibió su caballería. No satisfechos con el honor de montar en los dragones Silverwing y Vermithor, ellos desearon señorías y riqueza.
Después de luchar primero para Rhaenyra, cambiaron sus capas en la Primera Batalla de la Ladera por la promesa de señorías, y fueron maldecidos como los Dos Traidores después. Los dos tuvieron muertes miserables, matados por los hombres que pensaron les estarían agradecidos— uno con el vino envenenado, el otro asesinado por Jon Roxton el Bravo con la espada Hacedora de Huérfanos.
Las batallas que se sucedieron durante la guerra de la Danza de los Dragones, no se pueden narrar fácilmente, porque estaban casi más allá del número, y el reino se dividió en el conflicto. Los hombres levantaron el estandarte del rey, llevando el dorado dragón de tres cabezas que Aegon había tomado como su blasón, para descubrir que sus vecinos habían subido el dragón rojo de Rhaenyra, unido a la luna y halcón de su madre Arryn y el hipocampo de su fallecido marido. El hermano luchó con el hermano, el padre luchó con el hijo, y el reino entero sangró.
Muchos ejércitos fueron reunidos por varios señores en nombre del rey, o la reina que apoyaron, pero si pudiera decirse quienes fueron los que han llevado el mando de todas las fuerzas fieles en cada lado, ellos serían respectivamente: el Príncipe Daemon Targaryen y el Príncipe Aemond Targaryen.
Aemond tomó el manto de Protector del Reino y Príncipe Regente, después de que ambos, Aegon II y Sunfyre fueran dañados gravemente en el Grajal en la batalla con Rhaenys y Meleys. Él incluso se puso la corona de su hermano— la corona de Aegon el Conquistador de rubíes y acero valyrio —sin embargo no se proclamó rey.
Cuando Rhaenyra se enteró de la traición de Hugh Martillo y Ulf el Blanco en la Primera Batalla de Ladera, donde volvieron a sus dragones contra sus fuerzas, su rabia era tal que intentó arrestar a los otras "semillas de dragón" que habían tomado el mando de dragones. Entre ellos estaba Addam Velaryon, pero fue prevenido por la Serpiente del Mar, y escapó.
El joven Ser Addam murió valientemente a la Segunda Batalla de Ladera, demostrando su fidelidad con su vida, después de que se dudara de él por los hechos de los Dos Traidores. Cuando sus huesos se devolvieron a Marcaderiva desde el Árbol de Cuervos en 138 DC, el epitafio de la tumba de Lord Alyn consistida en una palabra: “FIEL.”
Por desgracia para los verdes estos hechos fueron muy desafortunados. Aemond era demasiado inexperto y osado para liderar con eficacia. El Príncipe Daemon estaba al mando de Harrenhal. Así que Aemond planeó un ataque descarado para arrebatar Harrenhal a su rival, despojando a Desembarco del Rey de defensores en el proceso. Llegó para encontrar el castillo vacío y se sintió jubiloso— pero pronto aprendió la razón real de la deserción. Pues, mientras Aemond marchaba a Harrenhal, Daemon se había encontrado con la Reina Rhaenyra y sus jinetes de dragón encima de Desembarco del Rey rondando sobre la ciudad.
Muchos de los Capas Doradas— que todavía eran fieles a Daemon —traicionaron a los oficiales que Aegon había puesto a cargo, y rindieron la ciudad sin mucho derramamiento de sangre, aunque la sangre corrió en las ejecuciones que siguieron, como la de Ser Otto Hightower, Lord Jasper Wylde (el Consejero de Leyes, llamado Ironrod por su rigor), y los Señores Rosby y Stokeworth (quiénes habían sido una vez fieles a Rhaenyra antes de cambiar sus capas) fueron decapitados. La Viuda nobiliaria, Reina Alicent fue encarcelada, pero Aegon II (todavía recuperándose de las lesiones que recibió en el Grajal) y sus hijos— igual Lord Larys Strong —habían huido del castillo por pasadizos secretos.

El reino reamente se volvió loco durante la Danza de Dragones, pero fue en Desembarco del Rey, donde la mayoría de los dragones perdieron sus vidas. Desembarco del Rey había caído en manos de Rhaenyra, gracias a la destreza del Príncipe Daemon, pero después de la Primera Batalla de Ladera, la inquietud se extendió a lo largo de la ciudad.
A sólo sesenta leguas, Ladera fue saqueada de manera más salvaje: miles fueron quemados y miles más ahogados nadando en el río tratando de huir, chicas y mujeres violadas hasta la muerte, y dragones alimentándose entre las ruinas. La victoria que Lord Hightower había conseguido con la ayuda del Príncipe Daeron y los Dos Traidores aterrorizó Desembarco del Rey, cuando los ciudadanos creyeron que ellos serían los siguientes. La propia fuerza de Rhaenyra se esparció y se agotó, por lo que sólo quedaban los dragones para defender la ciudad.
Era el miedo a los dragones y a su presencia, lo que le dio poder al Pastor. No se sabe quién era, ya que su nombre se perdió en la historia. Algunos suponen que era mendigo, otros que podría haber sido uno de los Clérigos Humildes que, aunque eran proscriptos, todavía obstinadamente frecuentaban el reino.
Quienquiera que fuera, empezó a predicar en la Plaza del Zapatero, diciendo que los dragones eran demonios, malvados engendros de Valyria, y la maldición de los hombres. Decenas lo oyeron— luego cientos, luego miles.
El miedo origina la furia, la furia la sed de sangre. Y cuando el Pastor anunció que la ciudad sólo se salvaría cuando estuviera limpia de dragones, la gente prestó atención.
En el vigésimo segundo día de la quinta luna del año 130 DC, Un-ojo Aemond y Daemon Targaryen entraron en su última batalla. Ese mismo día, el caos y la muerte asieron Desembarco del Rey. La Reina Rhaenyra había acusado de traición a Lord Corlys encarcelándolo por ayudar a su nieto, Ser Addam Velaryon. Algunas de las espadas juradas de la Serpiente del Mar se unieron a la chusma alborotada en la Plaza de Zapatero, y algunos escalaron los muros para intentar liberar la Serpiente del Mar, sólo para ser ahorcados cuando fueron cogidos.
La Reina Helaena saltó al vacío y murió empalada en las púas del Torreón de Maegor— un suicidio algunos dijeron, y otros un asesinato. Y esa noche, la ciudad ardió, cuando la chusma del Pastor marchó hacia el Pozo Dragón, intentando matar a todos los dragones en el interior.
El joven Joffrey Velaryon, el Príncipe de Rocadragón, cayó y murió al intentar montar al dragón de su madre, Syrax, volando al Pozo Dragón para salvar a su propio dragón, Tyraxes. Ningún dragón sobrevivió. Siguieron los desenfrenados cuentos y rumores sobre las muertes de los dragones: que algunos fueron tajados por los hombres, otros por el Pastor, otros por el Guerrero. Sea cual sea la verdad, cinco dragones murieron esa noche 84

sangrienta, cuando la muchedumbre irrumpió en el inmenso domo y encontró a los dragones encadenados, y la gente pereció en manadas.
La batalla de Pozo dragón.
La mitad de los dragones que empezaron la Danza ya estaban muertos, y todavía, la guerra no había terminado. Rhaenyra huyó de la ciudad poco después.
LAS BATALLAS MÁS DESTACADAS DE LA DANZA
LAS BATALLAS DE 129 DC
BATALLA DE LA QUEMA DE MOLINO, donde el Príncipe Daemon y los Blackwoods derrotaron a los Bracken.
BATALLA DEL GAZNATE, donde la flota de Corlys Velaryon fue derrotada por los buques de la Triarquía, aliados de Aegon. Esta batalla resultó en la muerte de Jacaerys, Príncipe de Rocadragón, y Vermox, su dragón, y la muerte del príncipe Aegon y su Dragón, Stormcloud.
BATALLA DE VADO CENIZA, donde Aegon el hermano menor del anciano príncipe Daeron ganó sus Espuelas.
LAS BATALLAS DE 130 DC
BATALLA EN LA FORTALEZA ROJA, donde los hombres del oeste rompieron las riveras y pululaban en las tierras de los ríos, estos acontecimientos fueron antes de que Lord Jasón Lannister fuera herido de muerte por el escudero de Pate, Hojalarga.
LA BATALLA A LAS ORILLAS DEL LAGO, llamado el Alimento de los Peces por sus participantes, fue una batalla acaecida a lo largo de la orilla occidental del Ojo de Dioses donde Jason Lannister fue arrojado al lago por los Lords de las tierras de los ríos, donde finalmente falleció.
LA BATALLA DEL CARNICERO, donde la mano de Aegon II, Ser Criston Cole, desafió a Ser Garibald Gris, Ser Roderick Dustin (apodado Roody el Ruina), y Ser Pate de Hojalarga (apodado Asesino de Leones). Cole murió sin pena ni gloria asesinado por flechas en vez de por la espada, y sus huéspedes y seguidores fueron destruidos a partir de entonces.
PRIMERA BATALLA DE LADERA Fue conocida como las Traiciones de Ladera, pues durante el enfrentamiento los Dos Traidores cambiaron de bando, Ulf el Blanco y Hugh Martillo fueron enviados con sus dragones, 85
Vermithor y Ala de Plata, a Ladera. Los Negros que la defendían eran casi 9.000, incluyendo tropas de Puenteamargo, Granmesa y las Tierras de los Ríos, así como los Lobos del Invierno. Este enfrentamiento resultó en las muertes de Ser Ormund Hightower, quien dirigió las fuerzas de los verdes, y su famoso primo Ser Brynden a manos de Ser Roderick Dustin, quien también fue asesinado.
LA BATALLA DE POZO DRAGON: no fue una verdadera batalla, sino que consistió en una turba furiosa del pueblo llano, que era liderada por un hombre al que la historia apodó como el Pastor, el cual predicaba que los dragones era demonios a los ojos de la fe de los Siete. Asaltaron el lugar donde se encontraban los dragones descansando. Esto provocó, además de miles de muertes, el asesinato de cinco dragones. Este enfrentamiento obtuvo la pérdida de Ser Willum Royce; y la muerte de Ser Glendon Goode, quien fue Lord Comandante de la guardia real de la reina por un día, y de Joffrey, el Príncipe de Rocadragón.
BATALLA DEL OJO DE DIOSES: en esta batalla se llevó a cabo el infame duelo entre el príncipe Aemond Un-Ojo y el Príncipe Daemon Targaryen, y entre Vhagar y Caraxes. Se dice que Daemon saltó de Caraxes a Vhagar, y mató al Príncipe Aemond con Hermana Oscura, los dragones cayeron a las aguas. Vhagar y Caraxes murieron a su vez, al igual que Daemon Targaryen, aunque sus huesos nunca fueron recuperados.
SEGUNDA BATALLA DE LADERA: Donde los dragones realmente danzaron. Esto resultó en la misteriosa muerte del príncipe Daeron, la muerte del valiente Ser Addam Velaryon, y las muertes de Seasmoke, Tessarion, y Vermithor.
LAS BATALLAS DE 131 DC
BATALLA DEL CAMINO REAL: apodada por los que lucharon en ella como "el lodazal", fue la última batalla de la guerra. Esta dio lugar a la muerte del Ser Borrós Baratheon a manos del joven Lord Tully.
Finalmente llegó el último enfrentamiento, pero no fue por la muerte de los dragones o de los príncipes lo que lo logró, fue a costa de la muerta de Rhaenyra y de su esposo Daemon y de miles de inocentes.
Rhaenyra fue la primera en morir. Cuando su marido el Príncipe Daemon murió, la Casa Velaryon se volvió en su contra. Una vez más sus enemigos tomaron posesión de Desembarco del Rey; ella huyó prácticamente sin dinero, y fue obligada a vender su corona para pagar el pasaje a Rocadragón. Pero cuando llegó allí, se encontró con un herido Aegon II y su dragón agonizante, Sunfyre.
La locura se apoderó de la ciudad después de que Rhaenyra huyó, y se mostró de muchas maneras. Lo más extraño de todo fue el ascenso de dos pretendientes a reyes que reinaron durante el tiempo que se conoció como la Luna de los Reyes Magos.
El primero fue Trystane Truefyre, un escudero de un caballero errante de dudosa reputación llamado Ser Perkin la Pulga, quien declaró Trystane era el hijo natural de Viserys I. Después de la Toma de Pozo Dragon y la huida de Rhaenyra, el Pastor y su mafia gobernaban gran parte de la ciudad, pero Ser Perkin instaló a Trystane en la abandonada Fortaleza Roja y comenzaron a emitir edictos. Cuando Aegon II, finalmente, volvió a tomar la ciudad, Trystane suplicó la bendición de la caballería antes de ser ejecutado, increíblemente la recibió.
El otro rey era más curioso aún fue un niño que se hizo conocido como Gaemon Palehair. Este niño de cuatro años de edad, fue declarado como un bastardo de Aegon II (cosa bastante probable, dado las actitudes por demás obscenas del rey en su juventud). Desde su asiento en la Cámara de Besos encima de la colina de Visenya, se reunieron sus seguidores y emitieron una serie de edictos. Su madre fue más tarde ahorcada, después de haber confesado que él era el hijo de un de hombre cabello plateado que era un remero de Lys, pero Gaemon se salvó y se mantuvo en la casa del rey. Con el tiempo se hizo amigo de Aegon III, 86

convirtiéndose en su compañero constante y catador de alimentos, puesto que ocupó durante algunos años, antes de fallecer por ingerir una comida envenenada que había sido destinada al propio rey.
“La Verdadera Narración” de Munkun, basada en el relato de Orwyle, revela que cuando cayó Desembarco del Rey, Larys Strong decidió ocultar al rey. Astutamente lo envió a Rocadragón, porque tenía la certera creencia de que a Rhaenyra nunca se le ocurriría buscar a su hermano en su propio bastión. Durante el medio año que tardó en recuperarse de sus heridas estuvo en una remota aldea de pescadores, mientras Rhaenyra y gran parte de su corte estaban en Desembarco del Rey. Durante ese tiempo Sunfyre fue alimentado por Cole a base de ganado mientras se curaba, su ala herida nunca llegó a cicatrizar completamente, quedándole en un ángulo un tanto extraño, lo que no le permitió volver a volar con normalidad. Cuando fue capaz de recuperar su fuerza mató al tímido dragón Fantasma Gris, pero debido al estado en que el dragón se encontraba se dieron lugar a confusos informes en donde se afirman que fue Cannibal quien en verdad lo mató.
Rhaenyra enfrentando su muerte
El Rey Aegon encontró a muchos alrededor de Rocadragón que albergaban resentimientos y rencores contra Rhaenyra— por la pérdida de hijos, maridos, y hermanos en su guerra, o por los desaires reales o imaginarios
—y con su ayuda conquistó Rocadragón. La caída de Rocadragón duró menos de una hora, casi sin oposición…
salvo la hija de Príncipe Daemon, Baela Targaryen de catorce años y su joven dragón, Moondancer. Baela había escapado a los hombres que intentaron asirla y había montado a su dragón.
Y cuando Aegon II estaba por aterrizar en el patio del castillo en el lomo de Sunfyre, creyéndose triunfante, el dragón y la princesa subieron para encontrárselo.
Moondancer era más pequeño que Sunfyre, pero también más veloz y ágil; y ni al dragón, ni a la princesa en su lomo les faltó valor. El dragón atacó y arañó y rasgó a Sunfyre, hasta que una explosión de llamas segó a la bestia. Enredados, ambos dragones cayeron con sus jinetes. Aegon II brincó en el último momento del lomo de Sunfyre, quebrándose ambas piernas, mientras que Baela caía con Moondancer hacia un amargo final. Cuando Alfred Broome blandió su espada para matarla, mientras ella estaba tumbada quebrada e inconsciente, Ser Marston Aguas le quitó la espada y llevó a Baela al maestre, salvando su vida.
De esta gran batalla, Rhaenyra no supo nada, pero poco importaba. Aegon II, siempre rencoroso y enfurecido por la agonía de sus piernas destrozadas y la inminente muerte de su dragón, entregó a Rhaeynra a su dragón ante la mirada de su único hijo superviviente, Aegon el Joven. Así murió el Deleite del Reino, la Reina por Medio Año, en el día veintidoseno de la décima luna de 130 DC.

Su hermanastro no la sobreviviría por mucho tiempo. Aunque Rhaenyra estaba muerta y Aegon el Joven estaba en sus manos, Aegon II todavía tenía muchos enemigos que continuaron luchando contra él.
Cuando finalmente Lord Borros Baratheon reunió su fuerza, marchando contra lo que subsistía de las fuerzas de Rhaenyra, podría haber sido una oportunidad para cambiar el rumbo de la historia. Pero Lord Borros cayó en la Batalla del Camino Real y su ejército fue derribado. Y los jóvenes señores de los ríos, conocidos como Lads, que lo habían derrotado, estaban muy cerca de la ciudad— mientras Lord Stark estaba marchando por el Camino Real con su propio ejército.
Fue entonces que Lord Corlys Velaryon— rescatado de los calabozos y perdonado, y sirviendo ahora en el Concilio Privado del rey —aconsejó a Aegon rendirse y tomar el negro. El rey se negó sin embargo, y planeó quitarle la oreja a su joven sobrino como advertencia a los partidarios de Aegon el Joven. Subió en su litera para ser llevado a sus aposentos, mientras bebía una copa de vino. Cuando su escolta llegó con la litera y alzó la cortina, encontró al rey muerto con sangre en sus labios. Y así acabó el Rey Aegon II, envenenado por los hombres que le sirvieron— quienes habían previsto el final, aun cuando él no.
El reino destrozado sufrió durante algún tiempo más, pero la Danza de Dragones había terminado. Ahora el reino enfrentaría el Falso Amanecer, la Hora del Lobo, la regencia de los regentes, y al Rey Roto.