Los Reyes Targaryen: Aegon III y la Regencia - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
CUANDO AEGON EL Joven subió al Trono de Hierro en 131 DC como Aegon III, después de la muerte de su tío Aegon II, el reino pudo haber pensado que sus problemas habían acabado. Los partidarios de Aegon III habían derrotado el último ejército de Aegon II en la Batalla del Camino Real y tomado el control de Desembarco del Rey. La flota de los Velaryon una vez más servía al Trono de Hierro, y la Serpiente de Mar se encargaría de guiar al rey joven. Pero estas esperanzas se construyeron en la arena, y este período pronto fue conocido como el Falso Amanecer.
Aegon II había enviado hombres por el mar Angosto en busca de mercenarios, y nadie sabía cuándo regresarían para vengar a su rey.
En el oeste, el Kraken Rojo y sus piratas atacaron la Isla Bella y las costas occidentales. Y un terrible, duro invierno— anunciado por el Cónclave en Antigua en 130 DC, el Día de Doncella —había caído con fuerza en el reino, y se extendería durante seis crueles años.
Rey Aegon III.
En ninguna parte en los Siete Reinos el tema invernal era de tanta importancia como en el Norte— y el miedo de tal invierno había enviado a los Lobos de Invierno a unirse bajo el estandarte de Lord Roderick Dustin y morir luchando por la reina Rhaenyra. Pero tras ellos llegó una armada aún más numerosa de hombres sin hijos y sin hogar, hombres solteros, ancianos, e hijos jóvenes, bajo el estandarte de Lord Cregan Stark. Ellos habían venido por la guerra, por la aventura y el pillaje, y por una muerte gloriosa para ahorrar a sus parientes más allá del Cuello una boca más que alimentar.
El envenenamiento de Rey Aegon II les había negado esa oportunidad. Lord Stark aun dirigió su ejército hacia Desembarco del Rey, pero con un resultado muy diferente. Él había planeado castigar Bastión de Tormentas, Antigua, y Roca Casterly por haber apoyado al rey. Pero Lord Corlys ya había enviado emisarios a la Roca y Bastión de Tormentas y Antigua, demandando la paz. Durante seis días, mientras la corte esperaba las noticias del éxito, o fracaso de Lord Corlys, el reino temblaba con la posibilidad de más guerra, Lord Cregan Stark hizo tambalear la corte. Esto fue conocido como la Hora del Lobo.
No obstante, en una cosa, Lord Stark no sería disuadido: los traidores y envenenadores del Rey Aegon II deberían pagar el precio. Matar a un rey cruel e injusto en una batalla legítima era una cosa. Pero un obsceno asesinato, y el uso de veneno, era una traición contra los mismos dioses que lo habían ungido. Cregan había arrestado a veintidós hombres en el nombre de Aegon III— entre ellos Larys el Patizambo y Corlys Velaryon. El joven Aegon III— que contaba once años en ese tiempo —consintió en nombrar su Mano a Lord Stark.
Cregan Stark sirvió en ese cargo durante un solo día, dirigiendo los juicios y ejecuciones. La mayoría de los acusados tomó el negro (liderados por el astuto Ser Perkin la Pulga). Solamente dos escogieron la muerte—
Ser Gyles Belgrave de la Guardia Real que no deseaba sobrevivir a su rey y Larys el Patizambo, el último del antiguo linaje de la Casa Strong.
Lord Corlys se salvó del juicio por las maquinaciones de Baela y Rhaena Targaryen quienes convencieron a Aegon de emitir un decreto que lo restaurase en su cargo y honores, y luego por la Negra Aly Blackwood, cuando ofreció su mano a Lord Stark en matrimonio a cambio de la aprobación del decreto de Aegon.
El día después de las ejecuciones, Lord Stark renunció como la Mano. Ningún hombre alguna vez sostuvo el cargo tan brevemente, y ninguno lo dejó con tanta satisfacción. Regresó al Norte, dejando a muchos de sus feroces Norteños en el sur. Algunos se casaron con las viudas de las Tierras de los Ríos, otros vendieron sus espadas o prestaron juramento al servicio de algún señor, y unos pocos se dedicaron al pillaje. Pero la Hora del Lobo había terminado, y era el tiempo de los regentes.
El periodo de la regencia de Aegon— que se extendió desde 131 DC, cuando heredó el trono, hasta 136 DC
cuando alcanzó la mayoría de edad —fue presidido por un consejo de siete. Tan sólo uno de esos regentes— el Gran Maestre Munkun —permaneció hasta el final; los otros fallecieron, renunciaron o fueron reemplazados.
De todos estos, el mejor fue la Serpiente Marina, quien falleció en 132 DC a la edad de setenta y nueve; durante siete días sus restos fueron velados bajo el Trono de Hierro, y el reino lloró su pérdida.
LOS REGENTES DE REY AEGON III
EL PRIMER CONCILIO DE SIETE
LADY JEYNE ARRYN, LA DONCELLA DEL VALE,
Muerta de enfermedad en Puerto Gaviota en 134 DC.
LORD CORLYS VELARYON, LA SERPIENTE DEL MAR,
Muerto de vejez en 132 DC, anciano de setenta y nueve.
LORD ROLAND WESTERLING DEL RISCO
Muerto de Fiebre Invernal en 133 DC.
LORD ROYCE CARON DE NIGHTSONG
Dejo su lugar en 132 DC.
LORD MANFRYD MOOTON DE POZA DE DONCELLA
muerto de edad y enfermedad en 134 DC.
SER TORRHEN MANDERLY DE PUERTO BLANCO
Dejó su lugar en 132 DC, por la muerte de su padre y hermano de la Fiebre Invernal.
GRAN MAESTER MUNKUN
El único hombre que sostuvo su cargo de 131 DC a 136 DC.
EL RESTO
LORD UNWIN PEAKE Tomó el lugar de Lord Corlys en 132 DC, dimitiendo en 134 DC.
LORD THADDEUS ROWAN Ocupó un lugar en 133 DC, después de la muerte de Lord Westerling, y relevado de su cargo en 136 DC.
SER CORWYN CORBRAY El marido a Rhaena Targaryen, reemplazó a Lord Mooton en 134 DC, y asesinado por un arquero en Piedra de las Runas ese mismo año.
WILLAM STACKSPEAR Elegido en el Gran Concilio de 136 DC.
MARQ MERRYWEATHER Elegido en el Gran Concilio de 136 DC.
LORENT GRANDISON Elegido en el Gran Concilio de 136 DC.
Los años de la regencia de Aegon estuvieron marcados por disturbios. Ser Tyland Lannister— uno de los hombres que había regresado con las manos vacías de las Ciudades Libres (ya que las compañías libres recibían abundantes compensaciones tras el colapso del Reino de las Tres Hijas) —sirvió hábilmente como Mano del Rey, a pesar de la ceguera y mutilaciones que sufrió a manos de los torturadores de la Reina Rhaenyra cuando se negó a decirle donde había escondido la mayor parte del tesoro real de Aegon II. Pero la Fiebre Invernal se lo llevó en 133 DC.
Las asuntos se deterioraron más, cuando Unwin Peake, Lord de Starpike, Dunstonbury, y Whitegrove, se volvió un regente, luego la Mano. Él había desempeñado un rol importante en la Primera y la Segunda Batalla en Ladera, y se había sentido menospreciado cuando no fue elegido como uno de los primeros regentes. Pero pronto compensó esto, adquiriendo cada vez más poder. Se encargó de que sus parientes obtuvieran cargos importantes, intentó casar a su propia hija con el Rey Aegon III tras el aparente suicidio de la Reina Jaehaera, y trató de debilitar a sus rivales por cualquier medio posible.
Lord Alyn, el nieto de la Serpiente del Mar, era el principal entre los rivales de la Mano. Se le negó el puesto de su padre como regente, así que navegó hacia los Peldaños de Piedra. Allí se ganó el apodo de Puño de Roble tras una grandiosa victoria en el mar, pero su reciente fama demostró ser divisiva cuando regresó a Desembarco del Rey. La Mano tenía intención de tomar el control de los Peldaños de Piedra y ponerle fin al reino pirata de Racallio Ryndoon, pero la rápida acción de Velaryon significaba que la mayor parte de la flota no podría desembarcar las fuerzas necesarias para conseguir esto. La fama y reputación de Puño de Roble sólo incrementaron tras su victoria, ganándole honores y recompensas de los regentes a pesar de las protestas de Lord Peake. Al final, la Mano convenció a los regentes de enviar a Puño de Roble hacia las tierras de occidente para enfrentarse a los barcoluengos del Kraken Rojo cuando Lord Dagon Greyjoy se negó a entregar sus premios y cesar sus asaltos. Este era un viaje lleno de peligros, seguramente destinado a terminar con la derrota o muerte de Lord Alyn. En cambio, Puño de Roble lo convirtió en el primero de sus seis grandes viajes.
La última descendencia viviente de Aegon II, Jaehaera Targaryen tenía ocho años cuando se casó con su primo Aegon III, y diez cuando se tiró del Torreón de Maegor hacia las púas del foso seco debajo. Estuvo viva por media hora, agonizando, antes de morir.
Aun se hacen algunas preguntas respecto de su muerte. ¿Fue de verdad un suicidio? Algunos susurraron que ella fue asesinada, y se nombraron muchos sospechosos. Entre ellos a Ser Mervyn Flores de la Guardia Real, el hermano bastardo de Lord Unwin Peake, que había estado en su puerta cuando murió. Sin embargo incluso Seta, ve improbable que Flores fuera el tipo de hombre capaz de empujar a una niña a una muerte tan horrible. Él sugiere una posibilidad diferente: que Flores no la asesinó pero le cedió el paso a alguien más para que lo hiciera— alguien como el inescrupuloso mercenario de las Ciudades Libres Tessario el Tigre, a quien Lord Unwin había traído bajo su servicio.
Aunque nunca sabremos la verdad sobre los eventos de aquel día, ahora parece probable que la muerte de Jaehaera fue instigada, de algún modo, por Lord Peake.
En todo esto, Aegon III— demasiado joven para gobernar —no era más que un peón. Era un joven melancólico y hosco, interesado en muy pocas cosas. Siempre vestía de negro, y podía pasar varios días sin dirigirle palabra a nadie. Su única compañía en estos primeros años fue Gaemon Pelopálido, el falso pretendiente, ahora su sirviente y amigo. Después de que Lord Peake llegara al poder, Gaemon recibió un nuevo rol como el niño de los azotes del rey, para sufrir los castigos que no se le podían imponer a su persona real. Después Gaemon Pelopálido murió en un intento de envenenar al rey y a su joven y hermosa reina, Daenaera Velaryon.
Lady Daenaera era prima de Alyn Puño de Roble, engendrada por su primo Daeron quien murió peleando por él en los Peldaños de Piedra. Una niña sumamente hermosa, Daenaera tenía seis cuando las princesas Rhaena y Baela la presentaron ante el rey: la última de un millar de doncellas que le habían sido presentadas en el gran baile de 133 DC. Este baile había sido organizado por la Mano, Lord Peake, después de que los regentes detuvieran sus esfuerzos de comprometer a su propia hija con el rey, y aunque no renunció a su aspiración y se vio muy frustrado por la elección final del rey.
Sus esfuerzos por dejar tal elección de lado fueron rechazados tanto por Aegon como por los otros regentes.
Indignado, Lord Urwin amenazó con renunciar al cargo de Mano en un intento por doblegar ante su voluntad a los demás regentes, tan sólo para descubrir que los otros estaban encantados de dejar que se vaya.
Nombraron a uno de ellos, Lord Thaddeus Rowan, para tomar su puesto como Mano.
Aegon solo disfrutó de una verdadera alegría durante estos años: el regreso de su hermano menor, el Príncipe Viserys. El reino había pensado que Viserys había sido asesinado en la Batalla de Gaznate, y el rey nunca se había perdonado por haber abandonado a su hermano cuando escapó volando a lomos de su dragón, Stormcloud.
Pero Viserys eventualmente fue recogido en Lys por Puño de Roble, allí había sido mantenido en secreto por los príncipes mercaderes quienes pensaron que podían beneficiarse con su rescate o su muerte. El precio que Lord Velaryon accedió a pagar por su liberación fue enorme, y pronto se volvió materia de discusión. Pero su liberación— junto a su reciente esposa Lysena, la hermosa Larra Rogare, siete años mayor que él —fue una alegría a pesar de todo, y por el resto de sus días fue la única persona en quien Aegon confió plenamente.
Al final, fueron Larra Rogare y su adinera y ambiciosa familia quienes ayudaron a desbaratar el poder de los regentes y, casi con toda seguridad, aquel que Lord Peake había acumulado. Ellos desempeñaron un rol que pasó inadvertido, como lo hicieron en la Primavera de Lys. Por ese entonces el Banco de Rogare era más poderoso que el Banco de Hierro, e intrigaron para controlar al rey; fueron acusados por muchos más actos de 91
los que en realidad cometieron. Lord Rowan, entonces la Mano y uno de los últimos regentes, fue acusado de ser cómplice en sus crímenes y fue torturado para obtener información. Ser Marston Mares, quien de algún modo se había hecho con el cargo de Mano en su lugar (Munkun, el único regente en este tiempo, además de Rowan, fue reticente al hablar sobre esto en Narración Verdadera), envió hombres para capturar a Lady Larra después de arrestar a sus hermanos. Pero el rey y su hermano se negaron a entregarla y estuvieron sitiados en el Torreón de Maegor por Mares y sus partidarios durante dieciocho días. Eventualmente la conspiración se desenmarañó cuando Ser Marston— quizás recordando su deber —intentó cumplir la orden de su rey y arrestar a aquellos que habían acusado falsamente a los Rogare y Lord Rowan. A Mares lo mató su propio hermano jurado, Ser Mervyn Flores, cuando intentó arrestarlo.
El orden se restableció por sí mismo, con Munkun sirviendo como Mano y regente por el resto del año hasta que se eligieron nuevos regentes y se nombró una nueva Mano. El tiempo de la regencia finalmente había terminado en el décimo sexto día del nombre del rey, cuando él ingresó a la pequeña cámara del consejo, despidió a sus regentes, y relevó a su entonces Mano, Lord Manderly, de su cargo.
DE LOS REPORTES DEL GRAN MAESTRE MUNKUN SOBRE LAS PALABRAS DEL REY A LORD MANDERLY
CUANDO TERMINÓ SU REGENCIA
Mi intención es darle paz, comida y justicia al pueblo. Si aquello no es suficiente para ganar su afecto, dejaré que Seta los entretenga. O quizás podría enviarles un oso bailarín. Alguien me dijo una vez que los comunes aprecian mucho a los osos bailarines. Podrías ponerle fin a este festejo esta misma noche si lo deseas. Enviar a los señores de regreso a sus propias fortalezas y entregarles la comida a los hambrientos. Estómagos llenos y osos bailarines serán mi política.
Fue un reinado roto el que transcurrió, ya que el propio Aegon estaba roto. Melancólico hasta el final de sus días, no encontraba placer en casi nada, y se encerraba en sus recámaras para meditar durante días. Del mismo modo llegó a detestar el ser tocado, hasta por las manos de su hermosa reina. Incluso después de que ésta había florecido, se tardó mucho en invitarla a su cama… pero al final su matrimonio fue bendecido con dos hijos y tres hijas. El mayor, Daeron, fue nombrado príncipe de Rocadragón y su heredero aparente. A pesar de que se esforzó para entregarle al reino la paz y plenitud tras la Danza, Aegon III se mostró poco interesado en reunirse con su pueblo, o con sus señores. El suyo podría haber sido un reinado muy diferente de no haber sido por aquella única falla: su frialdad hacia aquellos que gobernaba. Su hermano, el Príncipe Viserys— quien en sus últimos años sirvió como su Mano —tenía el don del encanto, pero incluso él se volvió más serio después de que su esposa e hijos lo abandonaran para retirarse a su Lys natal.
Aun así, juntos, Aegon y Viserys hábilmente manejaron los disturbios restantes en el reino. Uno de estos incidentes fue la problemática aparición de varios pretendientes que afirmaban ser el Príncipe Daeron el Atrevido— el hermano menor de Aegon II, asesinado en la Segunda Batalla de Ladera, pero cuyos restos no habían sido encontrados —dejando la puerta abierta para que hombres inescrupulosos plantearan falsas reclamaciones. (Pero desde entonces se ha demostrado de forma concluyente que aquellos supuestos príncipes eran en realidad impostores.) Incluso intentaron restaurar a los dragones Targaryen, a pesar de los temores de Aegon, de los que nadie lo culpaba después de haber presenciado como su madre era comida viva.
Le aterrorizaba la visión de los dragones— y tenía aún menos deseos de montar sobre uno —pero estaba convencido de que estos le ayudarían a derrotar a aquellos que buscaran oponérsele. A sugerencia de Viserys, trajo a nueve magos de Essos, intentando usar sus habilidades para eclosionar una nidada de huevos. Esto resultó ser tanto un desastre como un fracaso.
Habia cuatro dragones vivos al inicio de su reinado— Ala de Plata, Morning, Sheepstealer, y el Caníbal. Pero Aegon III siempre fue recordado como el Veneno de Dragón, debido a que el último dragón de los Targaryen murió durante su reinado en el año 153 DC.
El reinado del Rey Roto— también conocido como Aegon el Desafortunado —terminó con la muerte del rey a los treinta y seis años de edad, por una enfermedad. Muchos de sus súbditos lo consideraban mucho mayor, debido a que su niñez fue interrumpida muy pronto. El rey melancólico no es recordando con cariño, y su legado palidecería ante el de sus hijos.