Los Reyes Targaryen: Daeron II el Bueno - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
En el año 184 DC, Aegon IV el Indigno al fin abandonó la vida. Su hijo y heredero, el príncipe Daeron, partió de Rocadragón quince días después de enterarse de la muerte de su padre y fue coronado rápidamente por el Septón Supremo en la Fortaleza Roja. Escogió para ser coronado la corona de su padre, una decisión tomada probablemente con la intención de sofocar cualquier resto de dudas sobre su legitimidad. En aquel momento, Daeron actuó con rapidez para corregir muchas de las cosas que Aegon había hecho mal y sustituir los cargos por hombres de su propia elección, la mayoría de los cuales resultaron ser consejeros sabios y capaces. Tardó un año en devolver a su función a la Guardia de la Ciudad, que Aegon había utilizado para promocionar y recompensar con generosidad a aquellos que quería favorecer, aquellos que aseguraban que todos los burdeles– en incluso mujeres de la ciudad –estaban disponibles para él. Daeron no se detuvo ahí, sin embargo, sus esfuerzos por arreglar las cosas que su padre había corrompido o dejado pudrirse por negligencia eran muchas.
Él era consciente de sus deberes para con el reino y trató de estabilizarlo tras la estela desastrosa que había dejado su padre en el lecho de muerte, legitimando a todos sus bastardos reconocidos. Y aunque no podía deshacer la última voluntad de su padre, hizo todo lo posible para mantener cerca a los Grandes Bastardos, tratándolos con honor y otorgándoles los ingresos que el rey les había concedido. Pagó la dote que Aegon había prometido al Arconte de Tyrosh, viendo así a su hermano Daemon Fuegoscuro casado con Rohanne de Tyrosh como su padre había deseado a pesar de que Daemon tenía sólo catorce años. El día de su boda le otorgó un trozo de tierra cerca del Aguasnegras, con el derecho a construir un castillo. Algunos dijeron que hizo todo aquello para hacer valer su dominio y legitimidad por encima de los Grandes Bastardos y otros porque era amable y justo. Pero sea cual sea la verdad, estos esfuerzos resultaron en vano.
Daeron II y Príncipe Maron Martell en el monumento de Rey Baelor Sin embargo, el único problema de su reino no eran solamente los Grandes Bastardos o el mal gobierno de Aegon. Su matrimonio con Mariah de Dorne había sido feliz y fructífero y uno de sus primeros actos significativos después de asumir el trono fue comenzar las negociaciones con su hermano, el príncipe Maron, para unificar Dorne bajo el dominio de los Targaryen. Dos años de negociaciones después, se llegó a un acuerdo en el que Maron desposaría a la hermana de Daeron, Daenerys, una vez que ella fuese mayor de edad. Se casaron al año siguiente y con el matrimonio, el príncipe Maron se arrodilló, jurando lealtad al Trono de Hierro. El rey Daeron levantó al príncipe de Dorne con una gran aclamación y juntos partieron de la Fortaleza Roja hasta el Gran Septo de Baelor para poner la corona de oro a los pies de Baelor el Bendito 108
mientras que proclamaba: ‘Baelor, tu trabajo está hecho’. Fue un gran momento aquel en que se unificó Dorne con el resto de los Siete Reinos de acuerdo al plan inicial de Aegon el Conquistador y que casi había logrado hacerse a costa de su tocayo, Daeron el Joven.
El año siguiente, Daeron levantó un gran asiento en las Marcas de Dorne, cerca de donde las tierras se unían con las de la Tormenta y lo llamó Refugio Estival, para marcar la paz que él mismo había creado. Era más un palacio que un castillo y posteriormente muchos hijos de la casa Targaryen se referirían a él como el Príncipe Estival. Sin embargo, el príncipe Maron también había ganado algunas concesiones en el acuerdo y los señores de Dorne celebraron derechos y privilegios de los que carecían otras grandes casas, como a conservar su título real entre ellos, mantener su autonomía en cuestión de leyes y el derecho a supervisar ellos mismos los impuestos que irían destinados a la Fortaleza Roja y otros asuntos relacionados.
La insatisfacción con estas concesiones fue uno de los primeros motivos de la rebelión de los Fuegoscuro en la primavera, además de la creencia de que Dorne tenía demasiada influencia sobre el rey Daeron, quien trajo multitud de dornienses a su corte, algunos de los cuales ocuparon puestos importantes.
Se ha dicho después que el odio del traidor Daemon Fuegoscuro hacia Daeron comenzó a crecer mucho tiempo atrás. Fue el deseo de Aegon– no el de Daemon - que Daemon se casase con Rohanne de Tyrosh. En su lugar, Daemon se había enamorado de la hermana pequeña de Daeron, la princesa Daenerys. Sólo dos años más joven que Daemon, la princesa supuestamente estaba encantada con el príncipe bastardo también, si es que se puede creer lo que dicen los cantantes, pero ni Aegon IV ni Daeron I estaban dispuestos a permitir que los sentimientos gobernasen los asuntos de estado.
Aegon vio más beneficios en la alianza con Tyrosh, tal vez porque podría usar su flota si intentaba reconquistar de nuevo Dorne. Esto parece plausible, pero un cuento diferente afirma que Daemon no era tanto que se opusiera a la boda con Rohanne como que esperaba seguir los pasos de Aegon el Conquistador y Maegor el Cruel y tener más de una esposa. Pero su hermano Daeron no sólo le prohíbe tener más de una esposa, sino que entrega la mano de su hermana Daenerys a Maron Martell como parte de la negociación para unir los Siete Reinos con Dorne. Si es que Daenerys amaba a su hermanastro Aemon, que se levantó como el Dragón Negro años después, ¿quién podría decirlo? En los años siguientes Daenerys nunca fue nada más que una esposa leal de Maron, y si ella lloraba por Daemon, no dejo constancia de ello.
Sin embargo, el reinado de Daeron rápidamente estabilizó el reino y pronto llegó a ser llamado Daeron el Bueno por nobles y plebeyos por igual. Era visto por todos como alguien justo y de buen corazón, aunque cuestionasen la influencia de su mujer dorniense. Y a pesar de que no era un guerrero– las descripciones nos dicen que era de constitución pequeña, con brazos delgados y hombros estrechos, estaba dispuesto a aprender –dos de sus cuatro hijos eran todo lo que podría esperarse de un caballero, lord o heredero. El mayor, el príncipe Baelor, ganó el sobrenombre de Lanzarrota a la edad de diecisiete años, a raíz de su famosa victoria en la boda de la princesa Daenerys en la que derrotó a Daemon Fuegoscuro durante el combate final.
Su hijo menor, Maekar, parecía mostrar una destreza similar. Sin embargo, demasiados hombres miraban el pelo y los ojos oscuros de Baelor y se murmuraba que era más Martell que Targaryen, a pesar de resultar ser un hombre que se hacía respetar con facilidad y era abierto y entregado a su padre. Cuando una vez más señores y caballeros de la Marcas de Dorne comenzaron a desconfiar de nuevo de Daeron y su hijo Baelor, todo volvió a parecerse de nuevo a los viejos tiempos, cuando los dornienses eran un enemigo a combatir y no rivales por la atención del rey o su generosidad. Y entonces verían a Daemon Fuegoscuro– alto y poderoso, un dios entre mortales y con la espada del Conquistador en su poder –como algo maravilloso.

Las semillas de la rebelión habían sido plantadas, pero tomaría algunos años el que diesen fruto. No hubo un insulto final, sino un gran error que llevó a Daemon a volverse contra el rey Daeron. Si era cierto todo el amor que éste sentía por Daenerys ¿cómo es que pasaron ocho años antes de que la rebelión floreciera? Fue un largo tiempo para soportar un amor frustrado, especialmente cuando Rohanne ya le había dado siete hijos e hijas así como la princesa Daenerys había dado a Maron varios herederos. En verdad, las semillas encontraron terreno fértil en el abandono de Aegon el Indigno. Aegon había odiado Dorne y había peleado contra ellos y los señores deseaban el retorno de esos días, a pesar de todo el mal gobierno asociado a Aegon, ellos no eran felices con un rey pacífico. Muchos guerreros famosos observaban con consternación la paz reinante entre Dorne y el resto del reino y quizás por eso comenzaron a buscar a Daemon en la corte. Quizás en un primer momento, Daemon Fuegoscuro aceptó esa conversación sólo por vanidad. Después de todo, pasaron años desde que los primeros hombres se acercaron a Daemon y la rebelión real. ¿Cuál es entonces el punto que hizo que Daemon reclamase el Trono? Parece probable que tuviese algo que ver otro de los Grandes Bastardos: ser Aegor Ríos, Aceroamargo. Tal vez era su sangre Bracken lo que hacía a Aegor un ser colérico y presto a la ofensa. Tal vez fue la caída ignominiosa de los Bracken en la estima de Aegon que le llevó a su exilio de la corte. O tal vez era sólo la rivalidad con su medio hermano Brynden Ríos, que había sido capaz de mantener estrechas relaciones en la corte, donde su madre había sido muy querida y recordada con cariño, por lo que los Blackwood no sufrieron como los Bracken cuando el rey desechó a sus respectivas amantes.
Sea cual fuese el caso, Aegor Ríos pronto comenzó a presionar a Daemon Fuegoscuro para reclamar el trono, y más aún después de que Daemon se casase con su hija mayor, Calla. Podían llamarle Aceroamargo, pero lo peor de él era su lengua. Derramó su veneno en los oídos de Daemon, y con él llegaron otros caballeros y señores con agravios. Al final, los años de conversaciones dieron su fruto y Daemon Fuegoscuro tomó su decisión. Sin embargo, fue una decisión tomada precipitadamente, dado que pronto llegarían al rey Daeron las intenciones de Fuegoscuro de retarlo por su derecho al trono en una luna (no sabemos cómo llegó la noticia al rey, aunque Merion en su inacabada obra ‘ Dragones rojos y negros’ sugiere que otro de los Grandes Bastardos, Brynden Ríos, podría haber estado involucrado). El rey envió a la Guardia Real para arrestar a Daemon antes de que pudiese llevar a cabo sus planes de traición. Pero Daemon estaba prevenido y con la ayuda del famoso caballero ser Quentyn Ball, Bola de Fuego, fue capaz de huir de la Fortaleza Roja de manera segura. Los aliados de Daemon Fuegoscuro utilizaron este intento de arresto como una causa plausible para la guerra, afirmando que había actuado en contra de Daeron movido por el miedo. Otros, le nombraron Daeron ‘El Ilegítimo’
repitiendo la calumnia que había circulado en los últimos años del reinado de Aegon: que no había sido engendrado por el rey, sino por su hermano, el Caballero Dragón. De esta manera, comenzó la Primera Rebelión de los Fuegoscuro en el 196 DC. Los rebeldes, invirtieron los colores tradicionales del escudo de armas de los Targaryen (rojo sobre negro para los Targaryen, negro sobre rojo para los Fuegoscuro), y lo proclamaron Daemon Fuegoscuro, primero de su nombre y a su medio hermano Daeron, un bastardo.
Posteriormente, muchas batallas se libraron entre los dragones negros y rojos en el Valle, en las tierras del oeste, las de los ríos y otros lugares.
Aceroamargo lidera la Compañía Dorada

La rebelión terminó en el campo de Hierbarroja, alrededor de un año después. Algunos han descrito la audacia de los hombres que lucharon para Daemon y otros sobre su traición. Pero a pesar de su valor en el campo de batalla y de su enemistad con Daeron, la suya era una causa perdida. Daemon y sus hijos mayores, Aegon y Aemon, fueron derribados por la fulminante lluvia de flechas enviada por Brynden Ríos y su guardia privada, los Picos de Cuervo. Esto fue seguido por una alocada carga de Aceroamargo, con Fuegoscuro en la mano mientras trataba de reunir a las fuerzas de Daemon. Se encontró con Cuervo de Sangre a mitad de la carga y se produjo una violenta pelea en la que Aceroamargo dejó ciego a Cuervo de Sangre y huyó. La batalla llegó a su fin cuando el príncipe Baelor Rompelanzas apareció con una gran cantidad de señores de las tierras de la Tormenta y dornienses, cayendo sobre la retaguardia rebelde, mientras que el joven príncipe Maekar reunió lo que quedaba del ejército de Lord Arryn y formaron un yunque implacable contra el que los rebeldes fueron aplastados y destruidos.
Diez mil hombres murieron por la vanidad de Daemon Fuegoscuro y muchos más fueron heridos y mutilados.
Los esfuerzos del rey Daeron para lograr la paz, tal vez motivados por misericordia hacia su envidioso hermano, habían sido destrozados por causas ajenas a él. Tras la batalla, el rey Daeron actuó con una severidad que pocos esperaban. Muchos de los señores y caballeros que habían apoyado al Dragón Negro se vieron despojados de sus tierras, asientos y privilegios, así como a entregar rehenes. Daeron había confiado en ellos, había hecho todo lo posible para reinar con justicia y ellos se habían vuelto contra él. Los hijos supervivientes de Daemon Fuegoscuro huyeron a Tyrosh, a la casa de su madre y con ellos marchó Aceroamargo.
El reino, seguiría preocupado por las reivindicaciones de los Fuegoscuro durante cuatro generaciones más, hasta que el último de los descendientes de Daemon Fuegoscuro por vía masculina fue enterrado. Con sus hermanastros tratados por la fuerza y con sus hijos apoyándole, muchos pensaron que el rey Daeron había asegurado el reino bajo el dominio Targaryen para los siglos venideros. Pocos podían dudar que Baelor Rompelanzas sería un gran rey, pues él era la viva imagen de la caballerosidad y la sabiduría, y sirvió hábilmente a su padre como Mano. Pero ningún hombre es capaz de discernir la voluntad de los dioses. Baelor Rompelanzas murió en su mejor momento por la mano de su hermano Maekar en el torneo de Ashford en el año 209 DC. No justó ni compitió en el combate cuerpo a cuerpo, pero un Juicio de Siete en el que Baelor luchó, el primero en un siglo, a favor de un caballero errante humilde y sin señor. Su muerte fue un accidente, casi con toda seguridad, y está escrito que el príncipe Maekar siempre lamentó amargamente la muerte de Baelor y le quedó marcado su aniversario cada año. Sin embargo, Baelor murió y sin duda Maekar y el reino se preguntaron si la vida de un caballero errante valía la de un príncipe de Rocadragón y Mano del Rey (en aquel momento, aún no sabían lo alto que llegaría ese caballero errante, aunque esa es otra historia).
Daemon Fuegoscuro en el Campo de Hierbarroja
Baelor tenía dos hijos – los jóvenes príncipes Valarr y Matarys – y también los tuvo Maekar, y el rey tenía otros dos hijos, además (aunque el reino estaba menos seguro acerca de Aerys, obsesionado por los libros y los asuntos arcanos y Rhaegel, un chico dulce, tocado por la locura). Pero entonces, la Gran Epidemia Privameral barrió los Siete Reinos (afectó a todos excepto al Valle y Dorne, donde se cerraron puertos y pasos de montaña). El golpe más duro se lo llevó Desembarco del Rey. El Septón Supremo, voz de los Siete en la tierra, murió, igual que un tercio de los más devotos y casi todas las Hermanas Silenciosas de la ciudad. Los cadáveres se apilaban en las ruinas del Foso de los Dragones hasta formar un montículo de diez pies de alto y finalmente Cuervo de Sangre ordenó a los piromantes quemar los cadáveres con fuego valyrio. Una cuarta parte de la ciudad se incendió con ellos, pero no cabía otra posibilidad. Pero, los hijos de Baelor Rompelanzas estaban entre los quemados, igual que Daeron II llamado por muchos el Bueno. Había reinado durante veinticinco años y la mayor parte de esos años fueron de paz y abundancia para el reino.
En Essos, Aceroamargo se reunió con señores y caballeros exiliados y sus descendientes y fundó la Compañía Dorada en el 212 DC y pronto se estableció como la compañía mercenaria más importante de las Tierras de la Disputa. ‘Bajo el oro, el amargo acero’ se convirtió en su grito de guerra, famoso en todo Essos. Después de Aceroamargo, la compañía fue dirigida por los descendientes de Daemon Fuegoscuro, hasta el último de ellos, Maelys el Monstruoso, asesinado en los Peldaños de Piedra.