Los Reyes Targaryen: Maekar I - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
Maekar fue un rey enérgico y un guerrero notable, pero también un hombre duro y rápido para juzgar y condenar. Él nunca había poseído el don de su hermano Baelor para hacer amigos y aliados con facilidad y después de la muerte de su hermano a sus manos se hizo aún más severo e implacable. Tal era su deseo de alejarse del pasado que lo hizo forjar una nueva corona con belicosas puntas de hierro negro sobre una banda de oro rojo, ya que la corona de Aegon el Conquistador se había perdido después de la muerte de Daeron I en Dorne. Sin embargo, Maekar gobernó en una época de paz relativa, entre dos rebeliones de los Fuegoscuro y la agitación que hubo en su reinado fue provocada en gran medida por sus propios hijos. El principal problema del reinado de Maekar fue la cuestión de sus herederos. Tenía un gran número de hijos e hijas, pero había quienes tenían motivos para dudar de su capacidad para gobernar. El mayor, el príncipe Daeron, era un conocido borracho y prefirió ser el príncipe de Refugio Estival porque encontraba Rocadragón sombrío. El siguiente después de él era Aerion, conocido como Llamabrillante– mejor caballero pero cruel y caprichoso, aficionado a las artes negras -. Ambos príncipes murieron antes que su padre, aunque ambos tenían un problema.

El príncipe Daeron engendró una hija, Vaella, en el 222 DC, pero la hija tristemente, era retrasada. El hijo de Aerion Llamabrillante nació en el 232 DC y su padre le dio el odiado nombre de Maegor, pero Llamabrillante murió ese mismo año cuando bebió fuego valyrio creyendo que así se convertiría en dragón.
El tercer hijo de Maekar, Aemon, era un muchacho aficionado a los libros que había sido enviado a la Ciudadela en su juventud y era un maestre jurado y encadenado. El más joven de los hijos del rey, era Aegon, que había servido como escudero del caballero errante en cuya defensa murió Baelor Rompelanzas– siendo un niño, se ganó el sobrenombre de Egg -. ‘Daeron es una broma y Aerion un terror, pero Aegon es medio campesino’ remarcó un miembro de la corte. Cuando el rey Maekar murió en la batalla del 233 DC al frente de su ejército mientras sofocaba una rebelión en las Marcas de Dorne, surgió una confusión considerable acerca de su sucesión. En lugar de arriesgarse a otra Danza, la Mano del Rey, Cuervo de Sangre, convocó otro Gran Consejo para decidir la cuestión.
En el 233 DC cientos de señores grandes y pequeños se reunieron en Desembarco del Rey. Con los dos hijos mayores del rey Maekar fallecidos, había cuatro posibles herederos. El Gran Consejo desestimó a la dulce pero ingenua hija de Daeron, Vaella, inmediatamente. Sólo unos pocos hablaron de coronar a Maegor, el hijo de Aerion Llamabrillante, un niño rey había significado una lucha por la regencia y siempre cabía la posibilidad de que hubiese heredado la crueldad y locura de su padre. El príncipe Aegon era la opción obvia, pero algunos señores desconfiaban de él por sus andanzas como caballero errante que le había dejado ‘medio campesino’, según muchos. Lo odiaban lo suficiente como para hacer el esfuerzo de intentar liberar de sus votos al maestre Aemon, pero éste se negó.
Mientras seguían debatiendo la cuestión, otro pretendiente al trono se presentó en Desembarco; nada menos que Aenys Fuegoscuro, el quinto de los siete hijos del Dragón Negro. La primera vez que se había anunciado el Gran Consejo, Aenys había escrito desde su exilio en Tyrosh, presentando su caso con la esperanza de que sus palabras pudieran ganarle el Trono de Hierro que sus antepasados en tres ocasiones no pudieron ganar por la espada. Cuervo de Sangre, Mano del Rey, había respondido ofreciéndole un salvoconducto, por lo que el pretendiente podría llegar a Desembarco del Rey y presentar su reclamación en persona. Imprudentemente, Aenys aceptó. Sin embargo, apenas había entrado en la ciudad cuando los Capas Doradas se apoderaron de él y lo arrastraron en la Fortaleza Roja, donde le cortaron la cabeza de inmediato y se la presentaron a los señores del Gran Consejo, como advertencia a cualquiera que aún pudiese guardarle alguna simpatía a los Fuegoscuro. Poco después ‘El príncipe que era un Huevo’ fue elegido por mayoría por el Gran Consejo. El cuarto hijo de un cuarto hijo, Aegon V se convertiría en rey conocido por todos como Aegon el Improbable, por haber estado tan alejado de la línea de sucesión en su juventud.