Los Reyes Targaryen: Aegon V el Improbable - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
EL PRIMER ACTO del reinado de Aegon fue arrestar a Brynden Ríos, la Mano del Rey, por el asesinato de Aenys Fuegoscuro. Cuervo de Sangre no negó haber atraído al pretendiente a su poder mediante la oferta de salvoconducto, pero argumentó haber sacrificado su honor personal por el bien del reino.
Aunque muchos estuvieron de acuerdo, y estaban complacidos de ver otro pretendiente Fuegoscuro removido, El Rey Aegon sentía que no tenía otra opción que condenar a la Mano, así la palabra del Trono de Hierro se vería menos terrible. Sin embargo luego de que la sentencia se pronunció, Aegon ofreció a Cuervo de Sangre la oportunidad de vestir el negro y unirse a la Guardia de la Noche. Y eso hizo. Ser Brynden Ríos se embarcó hacia el Muro luego en el año 233 DC. (Nadie interceptó su barco). Doscientos hombres fueron con él, muchos de ellos arqueros de la guardia personal de Cuervo de Sangre, Los Picos del Cuervo. El hermano del rey, el Maestre Aemon, fue con ellos también.
Cuervo de Sangre se alzaría hasta convertirse en Lord Comandante de la Guardia de la Noche en el 239 DC, sirviendo hasta su desaparición durante una expedición detrás del Muro en el 252 DC.
El reinado de Aegon enfrentó muchos desafíos, empezando en medio de un invierno que había durado tres años y no mostraba señales de finalizar. Había hambre y sufrimiento en el Norte, como había sido cien años atrás, en el largo invierno que rigió desde el 130 al 135 DC. El Rey Aegon, siempre se interesaba por ayudar al pobre y al débil, hizo lo que pudo para incrementar el flujo de grano y otras comidas al Norte, pero algunos sentían que hacía mucho en su consideración.
Su liderazgo sería rápidamente puesto a prueba por aquellos cuyos negocios cuestionaba cuando era príncipe, intentando reducir sus derechos y privilegios.
No terminó el problema de los Fuegoscuro con la muerte de Aenys Fuegoscuro; la infame traición de Cuervo de Sangre solo había endurecido la enemistad de los exiliados al otro lado del mar Angosto. En el 236 DC, cuando un cruel invierno de seis años de duración llegaba a su fin, la Cuarta Rebelión Fuegoscuro vio al supuesto Rey Daeron III Fuegoscuro, hijo de Haegon y nieto de Daemon I, cruzar el mar Angosto con Aceroamargo y la Compañía Dorada, en un nuevo intento de tomar el Trono de Hierro.
Los invasores desembarcaron en el Garfio de Massey, al sur de la Bahía del Aguasnegras, pero pocos se acercaron a sus Estandartes. El mismo Rey Aegon V cabalgó a su encuentro, con tres de sus hijos a su lado. En la batalla del Puente Rodeo, los Fuegoscuro sufrieron una aplastante derrota, y Daemon III fue asesinado por el caballero de la Guardia Real Ser Duncan el Alto, el caballero errante a quien “Egg” sirvió como escudero.
Aceroamargo eludió su captura y escapó una vez más, para emerger unos años más tarde en las Tierras de la Discordia, peleando con sus mercenarios en una significante escaramuza entre Tyrosh y Myr. Ser Aegor Ríos tenia sesenta y nueve años de edad cuando cayó, y se dice que murió como había vivido, con la espada en la mano y la provocación en sus labios. Aun así su legado seguiría vivo en la Compañía Dorada y el linaje Fuegoscuro al cual él sirvió y protegió.
Habría otras batallas durante el reinado de Aegon V; el Improbable rey, fue forzado a gastar mucho de su reinado en armaduras. A pesar de ser amado por el pueblo, El Rey Aegon hizo muchos enemigos entre los señores de la realeza, aquellos cuyos poderes quería disminuir. Él promulgó numerosas reformas y garantizó los derechos y protecciones a los hombres comunes como nunca antes habían conocido, pero todas esa medidas provocaron una fiera oposición y a veces oposición abierta entre los señores. El más abierto de sus 116

enemigos fue tan lejos como para denunciar a Aegon V como un “tirano con las manos manchadas de sangre que intentaba privarlos de sus derechos y libertades dadas por los dioses.”
Era bien conocido que la resistencia con el agoto la paciencia de Aegon— en especial con el compromiso que un rey debe tomar de regir bien a veces deja que sus más grandes esperanzas se alejen más y más en el futuro.
Como un desafiante seguía a otro, su Gracia se encontraba forzado a ceder ante los reacios señores más de lo que él deseaba. Un estudiante de historia y amante de los libro, a Aegon V se lo oía a menudo decir que si sólo tuviera dragones, como el primer Aegon tuvo, él podría armar el reino de nuevo, con paz, prosperidad y justicia para todos.
Aegon el Improbable (parado atrás) y sus hijos (de izquierda a derecha) Duncan, Jaeharys, y Daeron Incluso sus hijos se probaron como un desafío para su rey de buen corazón, cuando pudieron haber sido una fortaleza. Aegon V se casó por amos, tomando como esposa a Lady Betha Blackwood, la virtuosa (algunos dicen que voluntariosa) hija del señor de Árbol de Cuervos, quien se volvió conocida como Betha Negra por sus oscuros ojos y su pelo de cuervo. Cuando se casaron, en el 220 DC, ella tenía diecinueve y él veinte, tan abajo en la línea sucesoria, que la unión no provocó oposición. En los años siguientes, Betha Negra dio a Aegon tres hijos (Duncan, Jaeharys, y Daeron) y dos hijas (Shaera y Rhaelle).
Hacía mucho que era la costumbre de la Casa Targaryen de casar a hermano y hermana para mantener la pureza en la sangre de dragón, pero por alguna razón, Aegon V se había convencido que dichas uniones incestuosas hacían más mal que bien. En cambio decidió unir a sus hijos en matrimonio con los hijos e hijas de los más grandes señores de los Siete Reinos, con la esperanza de ganar su apoyo para las reformas y fortalecer su gobierno. Con la ayuda de Betha Negra, un número de ventajosos arreglos matrimoniales fueron hechos y celebrados en el 237 DC cuando los hijos de Aegon todavía eran jóvenes. Si los matrimonios tomaran lugar, mucho bien vendría de ellos… pero Su Gracia había fallado en tomar en cuenta la voluntad de su sangre. Los hijos de Betha Negra resultaron ser tan tercos como su madre y su padre, y prefirieron seguir sus corazones eligiendo sus parejas.
Duncan, el hijo mayor de Aegon, Príncipe de Rocadragón y heredero al trono, fue el primero en desafiarlo.
Tirando por la borda un matrimonio con una hija de la Casa Baratheon de Bastión de Tormentas, en 239 DC, viajando por las Tierras de los Ríos, Duncan se enamoró de una muchacha extraña, encantadora, y misteriosa de nombre Jenny de Piedrasviejas. Aunque ella vivía en un lugar casi salvaje entre las ruinas y afirmaba ser la descendiente de los largamente desaparecidos reyes de los Primeros Hombres, los aldeanos de las villas aledañas se mofaban de tales cuentos, insistiendo que ella era sólo una campesina medio loca, y quizás una bruja.
Era verdad que Aegon había sido amigo de los comunes, había crecido prácticamente entre ellos, pero apoyar el matrimonio del heredero al trono con una plebeya de nacimiento incierto estaba más allá de él. Su Gracia hizo lo que pudo para que el matrimonio no se celebre, demandando a Duncan poner a Jenny a un lado. El príncipe compartía la terquedad de su padre, de cualquier manera, él se reusó. Incluso cuando el Septón Supremo, el Gran Maestre, y el consejo privado se unieron para insistir al Rey Aegon que fuerce a su hijo a elegir entre el Trono de Hierro y su mujer salvaje de los bosques, Duncan no balbucearía. En vez de renunciar a Jenny, el abjuro en la corte a favor de su hermano Jaehaerys, y abdicó como Príncipe de Rocadragón.
No obstante, eso no restauró la paz, ni ganó la amistad de Bastión de las Tormentas de nuevo. El padre de la mujer deshonrada, Lord Lyonel Baratheon de Bastión de Tormentas conocido como la Tormenta que Ríe y famoso por su habilidad en batalla, no era un hombre fácil de apaciguar cuando su orgullo era herido. Lanzó una corta y sangrienta rebelión, que terminó tan sólo cuando Ser Duncan de la Guardia Real derrotó a Lord Lyonel en combate singular, y el Rey Aegon dio su solemne palabra de que su hija más joven, Rhaelle, se casaría con el heredero de Lord Lyonel. Para sellar el trato, la Princesa Rhaelle fue enviada a Bastión de Tormentas para servir a Lord Lyonel como copera y compañía para su señora esposa. Jenny Piedrasviejas—
Lady Jenny, como la llamaban por cortesía — fue eventualmente aceptada en la corte, y en todos los Siete Reinos los campesinos le tomaron un cariño especial. Ella y su príncipe, ahora conocido como el Príncipe de las Libélulas, fueron los sujetos favoritos de las canciones por muchos años.
Jenny de Piedrasviejas fue acompañada a la corte por una mujer enana, albina que se creía era una bruja del bosque en las tierras de los ríos. La misma Jenny afirmó, en su ignorancia, que era una niña del bosque.
El siguiente fue el Príncipe Jaehaerys, ahora Príncipe de Rocadragón. A pesar de que el Rey Aegon había adquirido una distancia por la costumbre Valyria del matrimonio incestuoso durante sus años entre los aldeanos, el Príncipe Jaehaerys era más tradicional, desde una edad muy temprana se había enamorado de su hermana Shaera y soñaba con casarse con ella como en la antigua tradición Targaryen.
Una vez advertido de sus deseos, El Rey Aegon y la Reyna Betha hicieron su mejor esfuerzo por separarlos, pero la distancia solo logró inflamar la pasión mutua entre el príncipe y la princesa.
El Príncipe Jaehaerys no era tan enérgico como su hermano, pero cuando Duncan desafió a su padre para seguir a su propio corazón, y el rey y la corte se rindieron a su deseo, el príncipe más joven, tomó nota. En 240
DC, un año después del matrimonio del Príncipe Duncan, el Príncipe Jaehaerys y la Princesa Shaera eludieron a sus guardias y se casaron en secreto. Jaehaerys tenía quince y Shaera catorce en ese momento. Cuando el rey y la reina supieron lo que había pasado, el matrimonio ya se había consumado.
Aegon juzgó que no tenía otra elección que aceptarlo. Una vez más el rey tenía que tratar con el orgullo herido y enojo de las nobles casas afrentadas, pues Jaehaerys había sido prometido con Celia Tully, la hija del Lord de Aguasdulces, y Shaera con Luthor Tyrell, el heredero de Altojardín.
Corrompido por los ejemplos de sus hermanos, incluso el hijo menor de Rey Aegon, el Príncipe Daeron importunó a su padre de la misma manera. Aunque estaba prometido con Lady Olenna Redwyne de Arbor, cuando ambos tenían nueve años, el Príncipe Daeron repudió el pacto en 246, cuando tenía dieciocho años…
aunque en su caso, al parecer no había sido por otra mujer, pues Daeron permaneció soltero por el resto de su corta vida. Un soldado que se regocijaba en torneos y en batalla, él prefería la compañía de Ser Jeremy Norridge, un apuesto caballero quien había estado con el príncipe desde que ambos eran escuderos en Altojardín. El Príncipe Daeron trajo a su padre, Aegon, un profundo dolor cuando fue asesinado en batalla en el 118
251 DC, liderando un ejército contra la Rata, el Águila, y el Cerdo. Ser Jeremy murió a su lado, pero la rebelión fue reprimida, y los rebeldes asesinado o colgados.
En 258 DC en Essos, otro desafío se alzó durante el reinado de Aegon, cuando nueve bandidos, desterrados, piratas, y capitanes mercenarios se encontraron en las Tierras de la Discordia debajo de “el Árbol de las Coronas” para formar una alianza pagana. La Banda de Nueve juró ayuda y apoyo mutuo para forjar reinos para cada uno de sus miembros. Entre ellos se encontraba el último Fuegoscuro, Maelys el Monstruoso, quién tenía el mando de la Compañía Dorada, y el reino que se empeñaron en conquistar eran los Siete Reinos.
El Príncipe Duncan, cuando narró el pacto, hizo el célebre comentario de que las coronas estaban vendiéndose por nueve peniques; después de esto en Poniente la Banda de Nueve fue conocida como “los Reyes de Nuevepeniques”. Se pensó, al principio, que las Ciudades Libres de Essos ciertamente darían su poder contra ellos y acabarían con sus pretensiones; pero nada de esto fue hecho, Maelys y sus aliados querían atacar los Siete Reinos. Pero esa no era una gran urgencia para ellos, y el Rey Aegon no apartó la vista de su reinado.
E intentaba una cosa más: dragones. Cuando envejeció, Aegon V había comenzado a soñar con dragones que volaban una vez más sobre los Siete Reinos de Poniente. En esto no era diferente a sus predecesores, que trajeron a septones para orar encima de los últimos huevos, magos para usar los hechizos, y maestres para usar sus pócimas.
Aunque los amigos y consejeros trataron de disuadirlo, el Rey Aegon estaba convencido cada vez más, que sólo con los dragones tendría el poder suficiente para hacer los cambios que deseaba en el reino y obligarles a los señores orgullosos y tercos de los Siete Reinos a aceptar sus decretos.
El último año del reinado de Aegon fue consumido por la búsqueda de antiguos conocimientos sobre dragones traídos de Valyria, y se decía que Aegon comisionó travesías a lugares tan lejanos como Asshai de la Sombra con la esperanza de encontrar textos y conocimientos que no había en Poniente.
En lo que se convirtió el sueño de dragones fue una atroz tragedia nacida en un momento de alegría. En el trascendental año de 259 DC, el rey convocó a muchos de los más cercanos a él a Refugio Estival, su castillo favorito, para celebrar el nacimiento de su primer bisnieto, un niño luego llamado Rhaegar, de su nieto Aerys y su nieta Rhaella, los chicos del Príncipe Jaehaerys.
Es desafortunado que la tragedia ocurrida en Refugio Estival dejara unos pocos invitados vivos, y aquellos sobrevivientes no hablarían de ello. Una atormentada página de la historia de Gyldayn— seguramente una de las últimas escritas antes de su muerte —nos da algunas pistas, pero la tinta que fue derramada sobre ella por accidente borró demasiado.
DE LA HISTORIA DE ARCHMAESTER GYLDAYN
… la sangre del dragón reunida en uno…
… siete huevos, para honrar a los siete dioses, aunque el septón del rey le había advertido…
… piromantes…
… fuego valyrio…
… las llamas se salieron de control… violentamente… tan caliente que…
… murió, pero gracias al valor del Lord Coman…
