La Historia Antigua: El Encumbramiento y los Hijos de Valyria - El Mundo de Hielo y Fuego
By George R. R. Martin, Elio M. García Jr., Linda Antonsson
CUANDO PONIENTE SE RECUPERO de la Larga Noche, un nuevo poder nacía en Essos. El vasto continente, extendiéndose desde el Mar Angosto hasta el legendario Mar de Jade y el lejano Ulthos, parece ser el lugar donde se desarrolló la civilización como la conocemos.
El primero de estos (sin considerar las dudosas afirmaciones de Qarth, las leyendas de Yi Ti del Gran Imperio del Amanecer, y las dificultades al buscar cualquier rastro de verdad en los cuentos de la legendaria Asshai) tenía sus raíces en el Viejo Ghis: una ciudad construida sobre la esclavitud.
El fundador legendario de la ciudad, Grazdan el Grande, aún sigue siendo venerado, y todavía las familias de los mercaderes de esclavos se nombran a menudo con su nombre. Era él quien, según las historias más viejas de los Ghiscari, fundó las legiones de guerreros con sus altos escudos y tres lanzas, que fueron los primeros en luchar como tropas disciplinadas. Viejo Ghis y su ejército procedieron a colonizar sus territorios y subyugar a sus vecinos. Así hubo nacido el primer imperio, y durante siglos reinó supremo.
Estaba situado en la gran península enfrente de la Bahía de los Esclavos originado por aquéllos que trajeron un final al imperio de Viejo Ghis— aunque no a todas sus costumbres. Protegido allí, entre las grandes montañas volcánicas conocidas como las Catorce Fuegos, estaban los Valyrios, que aprendieron a domar a los dragones y convertirlos en el arma de guerra más terrible que el mundo vio nunca. Los relatos que los Valyrios contaban de sí mismos decían que ellos descendían de los dragones y eran parientes de los que controlaban.
En fragmentos de “Historia Antinatural” de Barth, el septón parece haber considerado varias leyendas examinando el origen de los dragones y como estos llegaron a ser controlados por los Valyrios. Los Valyrios afirmaban que los dragones brotaron como los hijos de las Catorce Llamas, mientras que en Qarth los cuentos manifiestan que una vez existió una segunda luna en el cielo. Un día esta luna fue calentada por el sol y se rompió como un huevo, y un millón de dragones brotaron de ella. En Asshai, los relatos son variados y confusos, pero algunos textos— todos muy antiguos —afirman que los dragones llegaron de la Sombra, un lugar donde todo nuestro conocimiento nos falla. Estas historias de Asshai dicen que un pueblo, tan antiguo que no tenía nombre, fue el primero en domar a los dragones en la Sombra y los llevaron a Valyria, donde les enseñaron a los Valyrios sus artes antes de desaparecer de los anales de la historia.
Sin embargo, si estos hombres de la Sombra fueron los primeros en domar a los dragones, ¿por qué no conquistaron el mundo como hicieron los valyrios? Lo más probable es que el relato Valyrio sea el verdadero.
Pero también hubo dragones en Poniente, mucho antes que llegaran los Targaryen, como nuestras propias leyendas e historias nos dicen. Si los dragones en verdad surgieron de las Catorce Llamas, deben haberse extendido por gran parte del mundo conocido antes de que fueran domados. Y, en efecto, existe evidencia de esto, ya que se han encontrado huesos de dragón tan al norte como en Ib, e incluso en las junglas de Sothoryos. Pero los Valyrios los entrenaron y dominaron como nadie más pudo.

Los Señores dragón de Valyria.
La gran belleza de los Valyrios—con su pelo de plata más pálida, u oro y ojos con matices púrpura, no se encuentra entre ninguna otra gente del mundo— es muy sabido —y a menudo se consideró como una prueba de que los Valyrios no son completamente de la misma sangre que los otros hombres. Hay maestres que señalan eso, que por una cuidadosa cría de los animales, todavía puede lograrse un resultado deseable, y que las poblaciones en aislamiento pueden mostrar a menudo variaciones bastante notables de lo que podría considerarse común. Ésta puede ser una respuesta al misterio de los orígenes de los Valyrios, aunque no explica la afinidad con los dragones, que aquellos con la sangre de Valyria poseían claramente.
Los Valyrios no tuvieron reyes, en lugar de eso se llamaron el Feudo Franco porque todos los ciudadanos que poseían tierras tenían voz. Se elegían arcontes para ayudar con el gobierno, pero eran elegidos por los señores del Feudo de entre ellos mismos, y por un periodo limitado de tiempo. No era frecuente que Valyria fuera gobernada por una sola familia del Feudo aunque tampoco era del todo imposible.
Las cinco grandes guerras entre el Feudo Franco y Viejo Ghis, cuando el mundo era joven, es materia de leyendas: conflagraciones que acabaron cada vez en la victoria de los Valyrios sobre los Ghiscaris.
Fue durante la quinta y última guerra que el Feudo Franco decidió asegurase de que no existiera una sexta guerra. Las antiguas murallas adoquinadas del Viejo Ghis, levantadas en tiempos antiguos por Grazdan el Grande, fueron arrasadas. Las colosales pirámides, templos y hogares cedieron ante las llamas de dragón. Los campos fueron sembrados con sal, cal y cráneos. Muchos de los Ghiscaris fueron asesinados, y muchos otros fueron esclavizados y perecieron trabajando para sus conquistadores. Así los Ghiscaris se convirtieron en parte del nuevo imperio Valyrio, y con el tiempo olvidaron la lengua que hablaba Grazdan, aprendiendo en su lugar el Alto Valyrio. Así fue como unos imperios cayeron y en su lugar surgieron otros.

La Caída de Viejo Ghis.
Ahora queda muy poco de lo que alguna vez fue el orgulloso imperio del Viejo— un par de ciudades que se aferran como llagas a la Bahía de los Esclavos y otra que pretende ser el Viejo Ghis renacido.
Después de que la Maldición llegará a Valyria, las ciudades de la Bahía de los Esclavos fueron capaces de liberarse del último de los grilletes Valyrios, gobernándose a sí mismos en verdad en vez de hacerlo sólo en apariencia. Y los Ghiscaris restantes rápidamente restablecieron su comercio de esclavos— aunque donde alguna vez los ganaban por conquista, ahora tan sólo los compraban y reproducían.
"Con adoquines y sangre se construyó Astapor, y con adoquines y sangre, su gente", dice un refrán, refiriéndose a las paredes rojas de la ciudad y la sangre derramada por miles de esclavos que vivieron, trabajaron, y murieron, construyéndola. Gobernada por hombres que se llaman a sí mismos los Bondadosos Amos, Astapor es mejor conocida por el adiestramiento de los soldados esclavos eunucos, llamados los Inmaculados— hombres criados desde la niñez, para ser guerreros intrépidos que no sienten el dolor. Los Astapori pretenden que ellos son las nuevas legiones del Imperio Viejo, pero esos hombres eran libres, y los Inmaculados no lo son.
De Yunkai, la ciudad amarilla, poco necesita decirse, pues es un lugar más deshonroso. Los hombres que la gobiernan, llamándose los Sabios Amos, están inmersos en la corrupción, vendiendo los esclavos de cama y prostituyendo a los chicos y cosas peores.
La más formidable de las ciudades en la Bahía de los Esclavos es la antigua Meereen, pero a diferencia del resto, es un lugar en ruinas, su población es una fracción de lo que alguna vez albergó el Viejo Imperio en sus tiempos de gloria. Sus murallas de adoquines multicolores contienen sufrimiento sin fin, ya que los Grandes Amos de Meereen entrenan esclavos para pelear y morir para su entretenimiento en las sangrientas arenas de lucha.
Se sabe que las tres ciudades pagan tributos a los khalasars que las visitan en vez de enfrentarlos en batalla abierta, pues los dothrakis les proveen muchos de los esclavos que los Ghiscaris entrenan y venden — esclavos tomados de sus conquistas y vendidos en los mercados de carne de Meereen, Yunkai y Astapor.
La más importante de las ciudades Ghiscaris es también la más pequeña y la más joven, y no menos presta a la grandeza: Nuevo Ghis, legada en su isla y en sus propias costumbres. Ahí, los Amos han formado legiones de 19
hierro a semejanza de las legiones del Viejo Ghis, pero a diferencia de los Inmaculados, estos son hombres libres, como lo fueron los soldados del Viejo Imperio.
LOS HIJOS DE VALYRIA
LOS VALYRIOS APRENDIERON una cosa deplorable de los Ghiscari: la esclavitud. Los Ghiscari, a quienes ellos conquistaron, fueron los primeros en ser esclavizados, pero no los últimos. Las montañas ardientes de los Catorce Fuegos eran ricas en minerales, y los Valyrios los anhelaban: cobre y estaño para el bronce de sus armas y monumentos; también hierro para el acero de sus legendarias espadas; y como siempre, también oro y plata para pagarlo todo.
Las propiedades del acero Valyrio son muy conocidas, y es el resultado de plegar el hierro muchas veces para equilibrar y quitar las impurezas, y el uso de hechizos— o por lo menos de artes que nosotros no conocemos
—le dan la fuerza antinatural al acero resultante. Esas artes están pérdidas ahora, aunque los forjadores de Qohor aseveran que aún conocen las magias para re-forjar el acero Valyrio sin perder su fuerza, o la excelente habilidad de retener el filo. Las espadas de acero Valyrio que existen en el mundo podrían enumerarse por miles, pero en los Siete Reinos hay sólo 227 de tales armas, según los Inventarios de Archimaestre Thurgood, algunas de las cuales han estado subsecuentemente pérdidas, o han desaparecido de los anales de la historia.
Nadie puede determinar cuántos perecieron, esforzándose en las minas de Valyria, pero el número era ciertamente tan grande, que desafía la comprensión. Cuando Valyria creció, su necesidad por los minerales aumentó, lo que llevó a más conquistas para mantener las minas abastecidas de esclavos. Los Valyrios se extendieron en todas las direcciones, desplegándose al este, más allá de las ciudades Ghiscaris, y al oeste, hasta los confines de Essos, donde ni siquiera los Ghiscari habían hecho incursiones.
Esta primera incursión del nuevo imperio fue de suma importancia para Poniente y para el futuro de los Siete Reinos. Mientras Valyria buscaba conquistar más y más tierras y pueblos, algunos huyeron buscando seguridad, liberándose del yugo Valyrio. En las costas de Essos, levantaron ciudades, que conocemos hoy en día como Ciudades Libres. Sus orígenes fueron muy diversos.
Qohor y Norvos fueron fundados siguiendo cismas religiosos. Otras, como la Antigua Volantis y Lys, fueron las primeras colonias mercantes de importancia, fundadas por mercaderes adinerados y nobles quienes compraron el derecho para gobernarse a sí mismos como clientes del Feudo Franco y no como sus súbditos.
Estas ciudades prefirieron elegir a sus propios líderes en vez de recibir arcontes provenientes de Valyria (a menudo montados en dragones) para supervisarlos. En algunas historias se afirma que Pentos y Lorath eran de un tercer tipo— ciudades que ya existían antes de que los Valyrios llegaran, cuyos gobernantes pagaban tributos a Valyria y por tanto mantenían su derecho a gobernarse. En estas ciudades, la afluencia de sangre Valyria llegó mediante emigrantes del Feudo Franco, o a través de matrimonios políticos utilizados para consolidar los vínculos entre estas ciudades y Valyria. Sin embargo, la mayoría de las historias que cuentan esto utilizan como fuente a “Antes de los Dragones” de Gessio Haratis. Haratis era de Pentos, y en ese tiempo, Volantis amenazaba con restaurar el imperio Valyrio bajo su control, así que la idea de una Pentos independiente con orígenes alejados de Valyria hubiera sido de mayor conveniencia política.
Sin embargo, es evidente que Braavos era única entre todas las Ciudades Libres, ya que no fue fundada por voluntad del Feudo, ni por sus ciudadanos, sino por sus esclavos. Según los relatos de los Bravoosi, una gran 20

flota esclavista que había estado recolectando tributos humanos en las tierras del Mar del Verano y del Mar de Jade, fue víctima de un levantamiento de esclavos; el éxito de este levantamiento sin duda dependió del hecho de que los Valyrios solían usar esclavos como remeros, e incluso como marineros, y estos hombres terminaron uniéndose a la revuelta. Tomando control de la flota pero dándose cuenta de que no había ningún lugar cercano en el cual esconderse del Feudo, los esclavos decidieron buscar una tierra alejada de Valyria y de sus súbditos, y a escondidas fundaron su propia ciudad. La leyenda dice que los Bardos Lunares profetizaron que la flota debía viajar al lejano norte, a un rincón desolado de Essos— un lugar de marismas, aguas salobres y neblinas. Allí, los esclavos empezaron a sentar las bases de su ciudad.
Durante siglos, los Braavosi permanecieron ocultos del mundo en su albufera remota. E incluso después de que se quitó el velo, Braavos continuó siendo conocida como la Ciudad Secreta. Los Braavosi eran personas que eran de ningún lugar: de una veintena de razas, cien lenguas, y cientos de dioses. Todos tenían en común el lenguaje Valyrio, que se convirtió en el idioma de comercio en Essos, y el hecho de que ahora eran libres, cuando antes habían sido esclavos.
Los juglares fueron honrados por haberlos llevado a su ciudad, pero los más sabios entre los esclavos libertos determinaron que, para unificarse, debían aceptar todos los dioses que los esclavos habían traído consigo, sin honrar a ninguno con preferencia sobre el resto.
Los Catorce Fuegos fluyendo a través de Valyria, combustible de la magia de los piromantes.
En resumen, hoy en día se desconoce el número de pueblos que cayeron ante Valyria. Los reportes que los Valyrios mantenían de sus conquistas fueron completamente destruidos durante la Maldición, y muy pocos de estos pueblos documentaron sus propias historias de un modo que sobrevivieran al dominio del Feudo Franco.
Algunos pocos, como los Rhoynar, resistieron su avance durante siglos, incluso milenios. Se decía que los Rhoynar, quienes fundaron grandes ciudades a lo largo del Rhoyne, fueron los primeros en aprender a trabajar el hierro. Además, la confederación de ciudades posteriormente conocida como el Reino de Sarnor sobrevivió la expansión Valyria gracias a la gran llanura que separaba a unos de los otros… pero esa llanura y la gente que 21
la ocupaba— los Dothraki o Señores de los Caballos —fueron el origen de la caída de Sarnor después de la Maldición.
De la historia de Valyria como es conocida hoy en día, muchos volúmenes han sido escritos durante los siglos, y los detalles de sus conquistas, sus colonizaciones, los feudos de los Señores Dragón, los dioses que adoraban, y más, podrían llenar bibliotecas y aun así estar incompletos. “Los Fuegos del Feudo Franco” de Galendro es considerado la historia más completa de Valyria, y aún de este, a la Ciudadela le faltan veintisiete de sus pergaminos.
Y aquellos que no fueron esclavos, pero incapaces de resistir el poderío de Valyria huyeron. Muchos fracasaron y fueron olvidados. Pero algunas personas, altas, de cabello rubio, valientes e indomables por su fe, tuvieron éxito en su huida de Valyria. Y esos hombres fueron los Ándalos.