Capítulo 22 - Nacida de la llama
By Pedro Urvi
Al día siguiente el Escuadrón Rojo se presentó al completo a la clase de magia básica.
«Bienvenidos, Escuadrón Rojo, sentaos y atended. Hoy será otro día muy interesante para vosotros» envió Mag-Zilar-Ond, la dragona plateada.
Se sentaron y atendieron entre nerviosos y expectantes por lo que sucedería en aquella clase. Lo primero que Nahia notó fue que Mabor-Exarbor estaba en el centro junto al pedestal con el tomo abierto y que a sus pies tenía un cofre grande. Se preguntó qué habría dentro y para qué serviría. Solo de tener aquellas preguntas dándole vueltas en la mente se puso nerviosa.
«Ya hemos despertado el poder que reside en vuestro interior. Hemos hecho que el dragón de poder nazca de su huevo y se manifieste. Sin embargo, ese es solo el primer paso. Quiero saber quién de entre vosotros sintió al dragón nacer. Que se ponga en pie».
Aiden y los otros dos Drakónidos se levantaron.
«Vosotros estabais esperando sentirlo, pues tenéis conocimientos del proceso. ¿Alguien más?».
Nahia dudó si levantarse o no. No quería llamar la atención y quizá era una pregunta trampa. No se fiaba. Por otro lado, si no decía la verdad y de alguna forma la dragona plateada la descubría, no le perdonaría la mentira. Decidió no correr el riesgo, prefirió ser sincera. Se levantó despacio.
«Una humana, vaya… Eso es sorprendente» envió Mag-Zilar-Ond al tiempo que un sentimiento de sorpresa le llegó a Nahia con claridad.
—¿Cuál es… tu nombre…, humana? —preguntó Mabor.
—Nahia… —respondió ella con cierto temor.
Mabor apuntó algo en su gran tomo.
—Queda… anotado —dijo.
Si aquello era bueno o malo no había cómo saberlo, pero que apuntaran su nombre a Nahia no le gustó nada.
«Ahora que se sienten quienes solo lo hayan sentido y no visto con total claridad en su mente» pidió Mag-Zilar-Ond.
Para enorme sorpresa de Nahia, Aiden y los otros dos Drakónidos se sentaron. Solo ella quedó de pie. Se dio cuenta de que todos la miraban.
«Muy interesante. Y dime, humana, ¿viste también el huevo y cómo se rompió?».
Nahia no podía creer que el dragón le hablara directamente a ella. Le había hecho una pregunta directa, pero ellos no podían hablar a un dragón así que asintió y se quedó con la cabeza gacha.
«Eso es todavía más interesante. Muy pocos tienen esa capacidad. Veo que tienes escamas de oro. ¿Eres una Nacida de la Llama? ¿Te han hecho la prueba?».
Nahia estaba cada vez más nerviosa. Asintió dos veces con rapidez deseando que el interrogatorio cesara.
«Anótalo, Mabor, hacía mucho tiempo que no teníamos una en la academia. Toda una anomalía y, por los síntomas que ya comienza a presentar, es una anomalía de las significativas. Habrá que vigilarla y estudiarla».
—Por supuesto —asintió Mabor y comenzó a anotar en su gran tomo.
A Nahia aquellas anotaciones le parecieron como si la estuvieran condenando a muerte y de lo nerviosa y angustiada que estaba comenzó a sentirse mal. Sentía un calor extremo que empezaba a consumirle el cuerpo. Intentó tragar saliva y respirar, pero le costaba. Reconoció los síntomas, estaba empezando a tener uno de sus ataques. Se llevó la mano derecha a su cinturón bajo la capa.
«Siéntate, humana. Eres una rareza, algo singular. Espero que consigas entender lo que significa y las dificultades y oportunidades que a ello están ligadas. No voy a mentirte, tu senda será algo más complicada que la de tus compañeros, pero también las oportunidades que tendrás serán mayores. Eso, claro, si no pereces».
Nahia se sentó como el rayo y doblándose hacia delante descorchó el tónico que ya tenía en la mano. Hizo como que tosía para disimular y se lo tomó de golpe en un abrir y cerrar de ojos.
«Muy bien. Los que no habéis sentido al dragón despertar en vuestro interior es porque no estáis alineados con vuestra magia. Os es extraña, ajena. Eso debe cambiar. Para poder caminar por la Senda de los Dragones es necesario conocer al dragón que lleváis dentro. Quien no lo haga no podrá seguir el recorrido y no he de recordaros lo que les sucede a quienes no caminan la senda».
El mensaje llenó de intranquilidad a todos los que no habían conseguido sentir el despertar del dragón en su interior. Dafne y Lily se miraban con expresiones de preocupación. Taika le puso la mano en la espalda a Ivo, que tenía el gesto torcido, algo raro en él. Nahia se estaba recuperando del ataque que había empezado a sufrir y que el tónico había evitado.
«Mabor, las esferas para los alumnos» pidió Mag-Zilar-Ond.
—Sí, mi señora —dijo el Exarbor y con su habitual lentitud se puso frente al cofre y lo abrió con cuidado. Metió la mano dentro y sacó una esfera blanca de aspecto cristalino que mostró a las escuadras.
«Lo que Mabor os muestra es una Perla de Aprendizaje. Es un objeto que de aquí en adelante llevaréis con vosotros siempre y que no perderéis. Aquel que la pierda será castigado sin excusas, sin piedad».
A Nahia aquella frase lapidaria que tanto les gustaban a los dragones: “sin excusas, sin piedad”, le parecía terrible. Cada vez que la oía se le ponía la carne de gallina porque sabía que le iba a costar la vida a alguien, quizá a ella.
—Pasad… a recoger vuestra… perla —dijo Mabor.
Uno por uno, en orden, fueron pasando a recoger la suya. Primero la Escuadra Ígnea porque Aiden se levantó con la velocidad del rayo. Luego la Escuadra Ardiente y finalmente la Escuadra Candente.
Nahia tenía la perla en sus manos y la observaba con detenimiento mientras la entrega finalizaba. Intentaba ver si era mágica, si emitía algún poder. No sentía que lo fuera, al menos ella no podía captar ninguna magia emanando del objeto. Sus compañeros actuaban de manera similar, manipulando la perla e intentando ver si tenía magia. Todos menos Ivo, que la dejó a su lado en el asiento y ni la miraba. No parecía interesado.
«La Perla de Aprendizaje es vuestra mejor amiga y lo será durante todo el año. Lo primero que quiero que hagáis es formar un vínculo con ella. Ese vínculo os permitirá interactuar con su poder y, a su vez, la perla podrá ayudaros a manejar vuestro dragón interno, la fuente de vuestro poder mágico».
Aquella explicación dejó a Nahia muy interesada. Parecía que el dragón que ella había visto nacer en su interior no solo era real sino la fuente de su poder mágico. Si la perla la ayudaba a comunicarse con esa magia en su interior, quizá tuviera una oportunidad. Miró a sus compañeros. Dafne observaba la perla con la frente fruncida, como disgustada porque no le respondía, Lily la acariciaba y jugueteaba con sus dedos como si fuera una joya preciosa.
—Todos en pie… —dijo Mabor.
Al momento todos se levantaron.
«Situad la perla al frente sujeta con las dos manos y a la altura de la cara» llegó el mensaje de Mag-Zilar-Ond junto a un sentimiento de que aquello era importante.
Nahia estiró los brazos con la perla entre las manos y los subió un poco para ponerla a la altura de la cara. Una vez todos lo hicieron y Mabor corrigió la postura a un par, se quedaron quietos, expectantes.
Mag-Zilar-Ond cerró los ojos. Una esfera brillante se formó ante ella y quedó levitando a media altura. Emitía un brillo plateado a intervalos no constantes. De la esfera comenzaron a surgir unos hilos de energía de color plateado que parecían danzar según se expandían. Se dirigieron a las perlas que los alumnos sujetaban. Los hilos de energía que formaban arcos ascendentes y descendentes alcanzaron las perlas. Había uno por cada objeto y unieron la esfera de energía a las perlas. Se mantuvieron unidas y los arcos parecieron emular las olas del mar sin romperse ni despegarse de ambos objetos. Los hilos de energía parecían tener vida propia. Las perlas comenzaron a reaccionar a la energía que recibían de la esfera y emitieron destellos plateados.
«Sujetad firmemente las perlas. Pase lo que pase, que nadie deje caer la suya o lo pagará» llegó la orden de Mag-Zilar-Ond, que había abierto los ojos.
De pronto, de las perlas surgió un hilo de energía que alcanzó a cada uno en la frente. Era como si intentara conectar la perla con sus mentes. Nahia se sorprendió mucho, pero no soltó la perla y sus compañeros tampoco. Sin embargo, el humano rubio de la Escuadra Ardiente se asustó y la dejó caer. La esfera golpeó el suelo, pero no se rompió, rodó hacia delante.
—Yo la recojo… —dijo Mabor y fue a por la perla con pasos lentos. La recogió y volvió a entregársela a quien la había dejado caer.
—¿Nombre? —preguntó.
—Brendan…. —dijo con temor en la voz.
—Quedas… anotado… —dijo Mabor.
Todos sintieron que aquello era malo.
«Cerrad los ojos y concentraos en la perla. Abrid vuestra mente a ella. Dejadla entrar. Debe formase un vínculo entre ella y vosotros, uno mental y mágico».
Nahia sintió que la perla, de alguna forma que no comprendía, quería interactuar con ella. Se lo permitió. Cerró los ojos y abrió su mente.
Le dio acceso y al hacerlo algo muy extraño sucedió. La perla envió una carga de energía a través del hilo fluctuante que los unía. La energía entró en la mente de Nahia y de pronto pudo ver al dragón brillante en el centro de su torso. Emitía destellos. La perla envió más energía y esta vez pudo verlo con total claridad.
Lo que estaba sucediendo era muy singular. Nahia entendió que la perla le estaba mostrando la fuente de su poder y ahora la percibía claramente. De súbito, de la perla surgió otro hilo de energía fluctuante que fue hasta el centro de su torso, donde estaba el dragón brillante. Un momento después la perla envió dos descargas de energía simultáneas. Una a su mente y la otra a su torso. En ese momento, Nahia supo que la perla se había vinculado con ella, por mente y por magia. Las descargas de energía las sintió como dos pinchazos agudos.
«Algunos de vosotros sentiréis que el vínculo se forma rápido, en unas tres descargas si habéis sentido ya el dragón en vuestro interior. Otros necesitaréis bastantes más. Los menos aptos requerirán de muchas más para poder apreciar el dragón y finalizar el vínculo. La Perla de Aprendizaje os ayudará. Debéis aguantar los pinchazos de dolor. Quien no lo haga será catalogado de mágicamente débil y eso es algo que no queréis, creedme» advirtió Mag-Zilar-Ond.
La perla de Nahia quebró los dos hilos de energía que los unía haciéndolos desaparecer y emitió un destello plateado intenso.
«Muy bien, humana dorada. Vuelves a sorprenderme. Te has vinculado de una sola descarga. Puedes abrir los ojos y bajar los brazos» llegó el mensaje de Mag-Zilar-Ond en un mensaje que Nahia supo que solo iba para ella.
Hizo como la maestra le pedía, abrió los ojos y miró a sus compañeros. Todos permanecían con los ojos cerrados.
«Continuad hasta que identifiquéis al dragón en vuestro interior y se complete el vínculo. Quien se rinda tendrá una estancia breve en esta academia así que os reitero la importancia de que lo consigáis» envió Mag-Zilar-Ond a todos y con un sentimiento de amenaza por el fracaso.
Nahia aguardó observando a los demás. Deseaba que lo consiguieran. Se dio cuenta de que sentía miedo por ellos. ¿Y si alguno no lo lograba? ¡Podría morir! Pasó el tiempo y la chica podía ver cómo se iban produciendo descargas. Los cuerpos de sus compañeros mostraban dolor al recibirlas. Nadie abría los ojos y empezó a preocuparse de verdad. No podían fracasar, eso sería terrible. Una angustia ácida comenzó a subirle del estómago a la garganta. Se dio cuenta de que sus compañeros le importaban. Por mucho que su escuadra fuera un grupo formado a la fuerza, y no tuvieran nada en común entre ellos excepto que todos eran esclavos, sintió un miedo terrible a perderlos.
El proceso de vinculación continuó y ella estaba cada vez más angustiada. De pronto, la perla de Dafne destelló en plata. Nahia la miró y vio que los hilos de unión desaparecían.
¡Lo había logrado! Se alegró una barbaridad. Dafne abrió los ojos y gruñó de dolor.
—Ouch…
—Lo has conseguido —susurró Nahia muy contenta.
—Ha sido… coser y cantar… —gruñó de nuevo.
—Menos mal que lo has logrado —murmuró muy aliviada.
—¿Y los demás? —preguntó Dafne bajando la voz al ver que Mabor la miraba.
Nahia negó con la cabeza.
—Ninguno, ni siquiera de las otras dos escuadras —susurró.
Pasaron unos momentos más y los Fatum de las otras dos lo consiguieron.
—Parece que esto empieza a resolverse —dijo Dafne.
—¿Has visto y sentido al dragón, vedad? —preguntó Nahia.
—Ya lo creo. El mío es peleón.
Nahia no pudo sino sonreír.
—Siendo tú, no podía ser de otra forma.
Lily lo consiguió a continuación y Nahia tuvo que contenerse para no abrazarla.
—¿Me ha dejado marca en la frente? —preguntó preocupada.
—Para nada. Estás tan guapa e irresistible como siempre —sonrió Nahia.
—Seguro que tu dragón es coqueto —dijo Dafne.
—Por supuesto —sonrió Lily, pero se llevó la mano al torso del dolor—. Malditos pinchazos… ¡Cómo duele!
—Tranquila, se pasa tras un momento —aseguró Nahia asintiendo.
Los Escarlatum de las otras dos escuadras también lo lograron y un momento más tarde los dos chicos humanos.
—A ver si lo consiguen estos tres —dijo Lily mirando a Taika, Aiden e Ivo.
—Son torpes y cabezotas, les va a costar, ya veréis —afirmó Dafne.
No se equivocó. Tuvieron que esperar un buen rato hasta que Taika lo consiguió por fin.
—Una experiencia interesante —comentó con cara de dolor.
—Ya, de lo más recomendable —dijo Dafne.
Pasó otro rato largo y Aiden lo logró por fin.
—Soy de los últimos. ¡Qué decepción!
—Es una fuente interminable de alegría —dijo Lily y las chicas sonrieron.
Finalmente, cuando ya empezaban a perder la esperanza, Ivo terminó.
—Intentar llegar al corazón de un árbol no es tarea de un día —afirmó y se llevó las dos manos al centro de su pecho.
Un momento más tarde Mag-Zilar-Ond dio por bueno el ejercicio.
«Me alegra comprobar que lo habéis conseguido todos. No me gusta tener que deshacerme de alumnos tan pronto. Estáis doloridos y cansados, es buen momento para que vayáis a la biblioteca de magia de dragón».
Nahia miró a sus compañeros. No sabía que hubiera ninguna biblioteca allí y menos aún de magia. Y a juzgar por las expresiones de sorpresa del resto, ellos tampoco.
—La biblioteca… es el edificio posterior a este… antes del edificio de armas —indicó Mabor.
«En la biblioteca pediréis el tomo Magia de Dragón Básica. Es un volumen extenso que debéis estudiar y memorizar. Todo cuanto explica sobre la magia de dragón y su uso es esencial y debéis conocerlo. Las clases de aquí en adelante se dividirán. Una parte se realizará aquí conmigo y la otra consistirá en estudio en la biblioteca. La magia requiere de mucho estudio. Aquellos que seáis poco dados a leer, os aseguro que vais a tener una senda muy complicada».
Ivo soltó un resoplido, no parecía contento. Aiden no dijo nada, pero su expresión no era de total seguridad como era habitual en él. Nahia sospechó que el estudio no era su fuerte. A ella leer tomos le era muy fácil porque su abuela tenía muchos en su casa y lo había hecho desde pequeña, en especial de botánica y plantas medicinales, así como de remedios caseros y todo tipo de enfermedades.
«Id ahora y comenzad con el estudio. Quiero que para la siguiente clase hayáis preparado los cuatro primeros capítulos».
Todos se levantaron y salieron en orden. Era momento de descubrir cómo era aquella biblioteca.