Capítulo 37 - Nacida de la llama
By Pedro Urvi
Descansaron cuanto pudieron mientras se desarrollaban las siguientes eliminatorias. La Escuadra Ardiente venció, pero la Candente quedó eliminada, lo que hizo que Irakas-Gorri-Gaizt montara en cólera.
«¡Sois una desgracia! ¡Qué deshonor quedar eliminados en el primer combate! ¡Recibiréis un castigo apropiado!».
Nahia se dio cuenta de que después de que las dieciocho escuadras compitieran, solo quedaban seis vencedoras y dos de ellas eran del Escuadrón Rojo.
«La prueba está siendo entretenida. Se espera mucho de vosotros y no todos estáis demostrando lo que un Brujo de Dragón debe tener. Ahora comienza lo realmente interesante, veamos quién está a la altura y quién no» envió el coronel.
«Líderes, presentad escuadra para segunda ronda de combates» ordenó el comandante.
«Escuadra Ígnea, a competir. Extremo norte. ¡Empleaos a fondo! ¡Derrotad a las escuadras rivales!» ordenó Irakas-Gorri-Gaizt.
Aiden no tardó ni un instante. Cogió el estandarte y avanzó orgulloso hacia la entrada.
—¿Cómo estáis? Yo apenas puedo tenerme en pie —dijo Nahia a sus compañeros.
—Yo estoy muerta —reconoció Dafne.
—Yo como si me hubieran dado una paliza una panda de Tauruk-Kapro —admitió Lily.
—Tendremos que ahorrar fuerzas —avisó Taika.
—De eso nada, tenemos que darlo todo tal y como nos ha ordenado nuestro líder —afirmó Aiden.
—Sí, tú vete dándolo todo y verás cuando te aticen con una esfera en esa bocaza que tienes —replicó Dafne.
—Nadie puede con nosotros, somos la Escuadra Ígnea.
—De verdad, que alguien le dé en la boca a ver si deja de hablar un rato —se unió Lily.
—Además duelen de lo lindo. Seguro que le encanta —dijo Dafne.
—Todo esto es un desperdicio de energía positiva. Solo estamos atrayendo la negatividad del universo con estas luchas sin sentido —dijo Ivo negando con la cabeza.
—Algo de razón no te falta —convino Taika.
—Este Tauruk está fatal de la cabeza —se quejó Aiden.
Llegaron a la entrada y dos Tergnomus les dieron las armas a usar en el combate.
—Capuchas puestas —les recordaron.
Todos se las pusieron.
«Escuadras, preparaos. Entrad ahora» la orden del comandante daba comienzo al combate.
Entraron y aparecieron en una habitación rectangular. Cada pared era de un elemento diferente.
La pared a sus espaldas subió y cerró la entrada.
—Tenemos que andarnos con mucho ojo. Ahora las escuadras que quedan son buenas competidoras —dijo Taika, que ya se agazapaba con la daga a punto.
—Ya, todas las escuadras incompletas han quedado eliminadas —afirmó Aiden con la daga en una mano y el estandarte en la otra.
—¿Qué plan seguimos? —preguntó Nahia.
—Yo opto por no movernos, estoy rota —expresó Dafne.
—Esta zona de entrada no tiene dónde protegerse —dijo Taika señalando el amplio espacio abierto ante ellos.
—Pues busquemos una con protección, pero no muy lejos que yo también estoy que me caigo —opinó Lily.
—De acuerdo, seguidme —Taika avanzó y abandonaron la estancia para entrar en un largo pasillo de paredes de fuego.
—Este laberinto es de lo más encantador —bromeó Lily.
—Sí, una preciosidad —se unió Dafne.
Tuvieron que dar un par de giros a la derecha y otros tantos a la izquierda, siempre en dirección sur, hasta encontrar una estancia amplia y con protecciones.
—¿Esta? Ya hemos dejado atrás como seis salas —dijo Dafne.
—Sí, esta servirá. Las otras eran pequeñas o parecían desprotegidas —explicó Taika.
De pronto el estandarte emitió una llamarada y una luz roja se elevó hacia el cielo.
Todos observaron para identificar a las escuadras rivales. Al este vieron un haz de luz negra y al oeste uno de luz cristalina muy brillante.
—Ahí están.
—Escuadrón Negro y Escuadrón Cristalino —reconoció Nahia.
—¿Es el Cristalino o el Blanco? —preguntó Aiden.
—Brilla demasiado para ser el blanco —dijo Lily—. Debe ser el Cristalino.
Nahia resopló. No tenía amigos en esos dos escuadrones, lo que era un alivio. No tendría que enfrentarse a Maika o a Logan. Ana por desgracia ya había caído eliminada. Lo pensó un poco más y se dio cuenta de que Maika y Logan se tendrían que enfrentar en la siguiente eliminatoria.
—¿Por qué no dejamos que luchen ellos primero? Así descansamos un poco —sugirió Dafne.
—¡Eso es deshonroso! —se negó Aiden.
—Es descansar y lo necesitamos —corrigió Lily.
—No es mala estrategia —convino Nahia, que se sentía más que exhausta.
—¡Qué falta de espíritu e iniciativa! —Aiden estaba furioso.
—¿Cómo lo hacemos? —preguntó Nahia a Taika.
El tigre se quedó pensativo.
—Para que haya una pelea debe haber dos que quieran pelear… —murmuró.
—¡Yo quiero pelear! —Aiden no podía creerlo y movía el estandarte con expresión de ultraje en su cara Drakónida.
—Calla, cabeza de granito —riñó Dafne.
—Si no nos encuentran, no pueden pelear con nosotros —sugirió Taika.
—¿Nos escondemos entonces? —preguntó Lily.
—Sí, pero con cabeza. Tampoco podemos andar corriendo por todo el laberinto. No tenemos fuerzas para hacerlo —explicó el tigre.
—Sí, yo estoy que no me tengo en pie —dijo Nahia.
—Aiden, llevarás el estandarte, movámonos cien pasos al este —dijo y así lo hicieron.
Llegaron a otra estancia bastante amplia y aguardaron en silencio, sentados en el suelo detrás de dos columnas rectangulares de agua y fuego. Pasó el tiempo hasta el siguiente destello del estandarte, que envió un resplandor rojo hacia los cielos. Vieron que el negro estaba cerca y el cristalino tampoco estaba muy lejos.
—Estamos todos jugando al gato y al ratón —se dio cuenta Taika—. Movámonos, cien pasos al sur en silencio.
Avanzaron hasta llegar a otra estancia y se resguardaron dentro. Todos se protegieron detrás de algo sin tocarlo y se quedaron sentados en el suelo.
Volvió a pasar el tiempo y de nuevo los tres estandartes emitieron sus destellos hacia el cielo marcando la posición donde estaban. Ahora sí que estaban todos muy cerca, demasiado.
Se escucharon gritos y ruido de combate al otro lado de la pared de tierra que tenían a su derecha.
—¡Están aquí mismo! —avisó Nahia.
Según lo decía dos miembros del Escuadrón Negro aparecieron. Llevaban la daga en una mano y una bola de energía en la otra. Eran una Fatum y un humano. Habían visto el estandarte de Aiden, que sobresalía del muro tras el que estaba escondido, y se dieron cuenta de que estaban allí. Rodearon el medio muro tras el que se hallaban Ivo y Aiden y atacaron. Ivo recibió dos impactos de bola de energía en el torso según se levantaba y se dobló de dolor.
—¡Al ataque! —Aiden se lanzó contra los rivales con el estandarte en una mano y la daga en la otra.
—¡Ayudadles! —Taika ya se ponía en pie.
La Fatum y el humano se lanzaron contra Ivo, que estaba tocado. Le dieron cinco cuchilladas en el torso con una rapidez y certeza impresionantes e Ivo cayó sin sentido.
—¡Ivo, no! ¡Traición! —Aiden atacó soltando golpes con daga y estandarte.
La Fatum y el humano se vieron sorprendidos por el extraño e incontrolado ataque de Aiden. Lo esquivaron y le asestaron dos cuchilladas en las costillas. Él se dobló de dolor a un lado.
Nahia, Dafne y Lily se lanzaron contra los asaltantes. Nahia alcanzó a la Fatum en el cuello y esta cayó como un saco. El humano recibió un impacto en el torso y otro en el estómago y se precipitó de rodillas del dolor. Taika llegó y lo remató con un tajo al cuello. Nahia ya creaba otra esfera de energía cuando una Tauruk del equipo Cristalino apareció. Le soltó una patada tremenda y Nahia voló de espaldas. Golpeó la pared de aire y esta la empujó con un vendaval que la volvió a lanzar en dirección opuesta. Acabó en el otro extremo de la estancia, en el suelo, muy dolorida.
Dafne y Lily lucharon contra la Tauruk, a la que enviaron dos esferas al rostro. Cayó de rodillas y sin perder tiempo las dos sacaron sus dagas y la remataron antes de que pudiera reponerse. Una tigresa del equipo Cristalino apareció por la espalda y le cortó el cuello a Dafne con gran habilidad y rapidez. La Fatum cayó inconsciente. Lily se volvió y luchó con la tigresa daga contra daga. Se defendió y bloqueó hasta que Taika, con un salto prodigioso, derribó a la tigresa. Ambos golpearon la pared de tierra y recibieron dos tremendas pedradas como consecuencia. La tigresa no podía moverse y Taika estaba teniendo dificultades para levantarse. Lily avanzó y acabó con la tigresa.
Aiden se puso en pie y miró hacia la otra habitación, de donde provenía el ruido del combate.
—¡Escuadra Ígnea, adelante! —gritó fuera de sí y se lanzó al ataque.
Lily lo miró horrorizada al verlo cargar y fue tras él.
Aiden llegó a la refriega donde quedaban tres integrantes del Escuadrón Negro luchando contra tres del Escuadrón Cristalino. Aiden cargó contra los dos rivales más cercanos. Un Tauruk enorme del Escuadrón Negro luchaba contra un Drakónido del Escuadrón Cristalino. Se agarraban del cuello el uno al otro con una mano mientras con la otra se golpeaban torso y estómago con golpes secos y muy potentes. Sus dagas estaban en el suelo. Aiden llegó hasta ellos con ojos que destellaban con el brillo de la locura.
—¡A la victoria! —gritó fuera de sí y comenzó a golpear al Tauruk y al Drakónido como si la locura lo poseyera. Asestó con daga y estandarte una y otra y otra vez de forma frenética hasta que los dos quedaron en el suelo inconscientes.
Lily iba tras él sin saber muy bien qué hacer. De pronto, la Escarlatum del Escuadrón Cristalino le lanzó una esfera de energía. Lily reaccionó y se lanzó a un lado con tan mala suerte que golpeó la pared de agua. La mitad del cuerpo se le mojó y heló al momento. Intentó levantarse pero no pudo, tenía una pierna y un brazo congelados.
—¡Aiden, ayuda! —pidió.
Pero Aiden estaba fuera de sí. Ni oía ni veía a nadie, no atendía a razón. En ese momento cargaba directo contra los dos combatientes que tenía al frente para acabar con ellos.
Una segunda esfera alcanzó a Lily en el costado de la cabeza y perdió el sentido.
Taika saltó sobre la Escarlatum que había acabado con Lily. La pilló justo cuando intentaba crear otra esfera de energía y fue a por su cuello con la daga. La Escarlatum cayó sin sentido.
Nahia entró en la estancia en ese momento. Iba doblada de dolor y estaba muy tocada para el combate, pero no podía quedarse en el suelo mientras sus amigos luchaban. Vio a Taika, que saltaba sobre una Drakónida del equipo negro que intentaba reincorporarse. Taika acabó con ella antes de que lo consiguiera.
Aiden atacó al Felidae del Escuadrón Negro que iba a por el humano del Escuadrón Cristalino. Ambos luchaban con daga y eran muy buenos. Vieron que Aiden se les venía encima soltando golpes a diestro y siniestro con su daga y el estandarte y los dos se giraron hacia él y se defendieron. Aiden recibió dos estocadas en el torso que deberían haberle hecho doblarse de dolor, pero apenas pareció notarlas y continuó atacando a los dos rivales poseído por una extraña locura.
—¡A la victoria! —gritaba y atacaba una y otra y otra vez.
Un momento más tarde el león y el humano caían ante los golpes de Aiden.
Ya no quedaba nadie más en pie. Aiden avanzó hasta donde estaban en el suelo la Escarlatum del Escuadrón Negro y el Fatum del equipo Cristalino, que parecían haberse neutralizado mutuamente, y les soltó varios golpes con su cuchillo y el estandarte.
—¡Por la victoria! —gritó.
—¡Para, Aiden! —gritó Taika.
—¡Hasta la muerte! —siguió vociferando y se volvió contra Taika y fue a por él.
—¡Taika, cuidado! —advirtió Nahia.
Aiden avanzó unos pasos hacia Taika y de pronto cayó de rodillas. Un momento más tarde se desplomó de frente. Todas las heridas que había recibido y de las que ni se había percatado, acabaron por tumbarlo.
Taika resopló.
—Menos mal.
Nahia miraba la estancia llena de luchadores caídos.
—Coge los tres estandartes —dijo a Taika. Ella no podía moverse.
—Voy —cogió los tres estandartes de la estancia.
«Vencedor: Escuadra Ígnea. Dentro del tiempo permitido» llegó el mensaje del comandante.
Nahia se sentó en el suelo, exhausta.
Habían logrado vencer.
Los Tergnomus entraron y se encargaron de revivir a todos.
Abandonaron como pudieron el laberinto.
«¡Muy bien hecho! ¡Gloria para el Escuadrón Rojo!» envió Irakas-Gorri-Gaizt cuando llegaron hasta su líder.
Todos estaban tan cansados y doloridos que ni lo apreciaron.
«Podéis sentaros en el suelo y recobrar fuerzas. Os traerán agua y comida» envió a continuación.
Se dejaron caer al suelo y agradecieron poder reponer fuerzas. Mientras lo hacían se produjo el otro combate, en el que participaban las escuadras de Maika y Logan y la Escuadra Ardiente. Debió estar reñido porque tardaron bastante. Finalmente se anunció la escuadra ganadora, era la de Logan. Nahia se sintió mal por Maika, que lo habría intentado con todo su ser. Se alegró por Logan, conociéndole no tenía duda de que era un luchador excelente. La Escuadra Ardiente regresó cabizbaja a recibir la reprimenda de su líder.
Dieron algo de tiempo a la Escuadra Torbellino de Logan para recuperarse antes de que se produjera el combate final.
«Y llegamos a la gran final. La Escuadra Ígnea contra la Escuadra Torbellino. Espero un buen espectáculo. Esta vez será más sencillo, una escuadra entrará por la entrada norte y la otra por la sur. Los estandartes estarán colocados en el centro del laberinto. Debéis avanzar con rapidez hasta ellos y reclamarlos. Si un equipo los reclama antes que el otro, vencerá» anunció el coronel.
«Líderes, presentad escuadra para la final» ordenó el comandante.
«Escuadra Ígnea, a competir ¡La gloria debe ser nuestra!» ordenó Irakas-Gorri-Gaizt.