Capítulo 38 - Nacida de la llama
By Pedro Urvi
Se levantaron y avanzaron con las pocas fuerzas que acababan de recuperar, que eran mínimas.
—Ánimo, ya casi termina este día de agonía —dijo Dafne mientras andaban.
—¿Por qué no nos rendimos y ya está? —propuso Lily.
—¡Eso nunca, que deshonra! —exclamó Aiden.
—Tú tranquilo que se te va mucho la cabeza —dijo Lily.
Aiden la miró con expresión de que no sabía de qué le hablaba.
—¿Qué dices?
—Estás de broma, ¿verdad? —Lily no podía creer al Drakónido.
—No sé de qué hablas —dijo Aiden, que avanzaba tan tranquilo.
—Me parece que cuando le dan esos ataques luego no recuerda nada —concluyó Nahia.
—¿Qué ataques? —preguntó Aiden muy sorprendido.
—¡Los que te dan a ti, cabeza de mármol! —gritó Lily.
—A mí no me dan ataques de ningún tipo. ¿Qué tontería es esa?
—¡Por los cielos, no puedo con él! —gesticuló Lily.
—Pues yo… ¡Qué te voy a contar yo! —dijo Dafne negando con la cabeza.
—No podemos rendirnos o Irakas-Gorri-Gaizt nos matará él mismo —explicó Taika—. Sería deshonrarle delante de todos y de sus superiores.
—Nos mata seguro —asintió Nahia.
—¡Lucharemos y venceremos, como hasta ahora! —levantó el puño Aiden.
—¿Recuerdas cómo ganaste el último combate? —preguntó Lily.
—Caí luchando, eso es lo importante, el cómo da igual.
—Ya, que no te acuerdas… —Lily puso los ojos en blanco.
Llegaron a la entrada y les entregaron las armas.
—Los estandartes están colocados en posición —informó el Tergnomus.
«Escuadras, entrad. Comienza el combate» ordenó el comandante.
Entraron y se cerró la pared tras ellos.
—¿Qué estrategia esta vez? —preguntó Nahia.
—Lo mejor es que soltemos a Aiden a lo loco y a ver a cuántos se carga antes de que lo derroten —dijo Lily.
—Puede atacarnos a nosotros también, la última vez lo hizo —explicó Nahia.
—Ah, entonces mejor no.
—No sé de qué tonterías habláis pero debemos correr al centro —dijo Aiden.
—¿Correr? —Dafne arrugó el ceño.
—Si llegan antes y se hacen con el estandarte tendrán ventaja —razonó Taika—. Nos veremos obligados a tener que quitárselo.
—Puf… corramos —dijo Dafne.
Echaron a correr con Taika a la cabeza. Cruzar todo el laberinto hasta llegar al centro sin tocar las paredes con todos los pasajes y estancias extrañas no resultó algo sencillo. Hubo dos o tres momentos donde parecían haberse perdido y les costó reencontrar el rumbo. Por suerte, los estandartes lanzaron su señal a los cielos y la vieron.
Finalmente consiguieron llegar al centro del gran laberinto.
Era un gran círculo con pared exterior de fuego. Estaba completamente vacío a excepción de otro círculo en el centro de paredes de agua dentro del cual estaban los estandartes. Nada más llegar comprobaron que la Escuadra Torbellino ya estaba allí, pero no habían intentado ir a por el estandarte.
Según entraron, en el acceso por el que habían atravesado se levantó una pared de fuego. No había salida, era una trampa. No se podía llegar a los estandartes y tampoco abandonar el gran círculo de fuego.
—Nos la han jugado —expresó Dafne con rabia.
—¿Te extraña? —dijo Lily y levantó los brazos.
—Los dragones quieren su espectáculo —razonó Nahia—. Tenemos que dárselo, así de desalmados son.
—Nuestros señores saben cómo prepararnos para la victoria, esto solo es un paso más —expresó Aiden, convencido.
—Formemos una línea —dijo Taika—. Dejad espacio para que podamos esquivar. Y en formación de cuchillo, esfera, cuchillo, esfera, cuchillo, esfera —especificó.
—De acuerdo —dijo Nahia y se colocaron formando una línea con Taika, Nahia, Aiden, Lily, Ivo y Dafne.
—Ellos están en formación de escuadra 3x2 —avisó Nahia.
—Esa formación no es favorable en este entorno —opinó Taika.
—Es la que nos enseñan —rebatió Aiden.
—En abierto y con tiradores es mejor la nuestra, creedme —dijo Taika.
Logan y su escuadra comenzaron a avanzar hacia el centro del gran círculo. Entre las dos escuadras estaba el cuadrado con los estandartes. No se podía acceder a ellos y siendo las paredes de agua se arriesgaban a congelarse.
—Nosotros no nos moveremos, preparad las esferas —dijo Taika.
—¿Nosotros también? —preguntó Ivo.
—Sí, pero ten la daga a mano.
Los seis sacaron las perlas, llamaron a su dragón interior e invocaron las esferas, que aparecieron en las palmas de sus manos.
Logan y su escuadra también invocaron esferas según avanzaban en perfecta formación. Llegaron al centro y en un movimiento inesperado se dividieron.
—¿Atacamos? —preguntó Aiden impaciente.
—Están lejos todavía —dijo Nahia, que había calculado el lanzamiento y no iba a llegar. Estaba tan agotada que solo mantenerse en pie le parecía un esfuerzo titánico. No sabía cómo iba a poder luchar. La escuadra de Logan parecía mucho más entera. Nahia empezó a sentir un calor interior que comenzaba a consumirla.
La Escuadra Torbellino libró los estandartes y se juntaron para formar una línea, como ellos estaban. Avanzaron decididos de frente, sin temor ni duda.
—Preparaos, están ya casi a distancia —dijo Taika.
Todos se prepararon para lanzar las esferas.
La Escuadra Torbellino se detuvo y se quedaron mirándolos fijamente. La Escuadra Ígnea los miró de vuelta, sin mostrar temor, ocultando cualquier inseguridad.
Hubo un largo impasse.
Y Logan dio la orden.
—¡Atacad!
Su escuadra avanzó un par de pasos.
—¡Tirad, ahora! —ordenó Taika.
Los seis Ígneos lanzaron sus esferas directas al contrario.
Y comenzó el combate.
Nahia miraba a Logan, al que debería enfrentarse ya que los dos equipos eran prácticamente idénticos. Sin embargo, Logan había cambiado su posición con la Escarlatum de su grupo. Nahia no sabía si lo había hecho a propósito para no tener que enfrentarse a ella. Se centró en la Escarlatum, que se parecía mucho a Lily aunque era algo menos bonita. Lanzó con rapidez y le alcanzó en el hombro derecho provocando que se le cayera la esfera antes de que consiguiera lanzarle a ella. Nahia invocó otra esfera de energía con premura antes de que la Escarlatum se recuperara. El problema era que empezaba a sentirse muy mal, con calor intenso por todo el cuerpo y latidos del corazón que se iban acelerando.
Lily se centró en la leona que tenía delante con una apariencia física impresionante. Era casi tan grande como Taika. Siendo una Felidae sería más débil en magia y muy buena con la daga y el combate desarmado, así que le lanzó la esfera antes de que se le acercara demasiado. La leona recibió el impacto en el estómago y la explosión de energía la hizo doblarse hacia delante. No pudo lanzar su esfera, que terminó en el suelo. De inmediato, Lily ya invocaba otra.
Dafne envió su esfera de energía contra la Fatum rival al mismo tiempo que ésta se la lanzaba a ella. Las bolas se cruzaron en el aire. Ambas se alcanzaron en el torso y al explotar se fueron las dos de espaldas al suelo.
Aiden se enfrentó al Drakónido de la escuadra rival.
—¡Ven y perece! —gritó exaltado.
—¡Por la victoria! —gritó su rival.
Ambos se lanzaron las bolas de energía y se impactaron. A Aiden le dio en una pierna y tuvo que clavar la rodilla de dolor y por quedar desequilibrado. Su rival recibió el impacto en el brazo derecho, que le quedó medio inútil. Un momento después sacaban las dagas y comenzaban a luchar uno cojo y el otro manco.
Ivo se enfrentaba a un Tauruk tan grande como él. El Tauruk rival cargó. Ivo le lanzó la bola de energía y le alcanzó en el hombro derecho. El otro se paró un momento y al ver que no podía lanzar con la derecha lo hizo con la izquierda fallando por completo. Volvió a cargar como un toro enfurecido. Ivo no era de cargar, así que sacó su daga y se preparó para recibir el embate. El Tauruk lo embistió y derribó con tremenda fuerza. Ivo quedó aplastado bajo el cuerpo enorme de su rival, pero con habilidad comenzó a clavarle la daga en el costado.
Taika vio que Logan se dirigía a enfrentarse con él y saludó con respeto con la cabeza. Logan le devolvió el saludo. Un instante después atacó con gran velocidad lanzando la esfera de energía al tiempo que avanzaba en zigzag. Taika lanzó la suya y se desplazó con agilidad a un lado. Ninguno de los dos consiguió alcanzar al otro. Un instante después ambos tenían las dagas en las manos. Logan llegó hasta Taika y comenzaron a luchar daga contra daga.
Nahia vio que la Escarlatum a la que se enfrentaba sacaba su daga y avanzaba hacia ella. Fue a lanzar la esfera de energía y sintió que no podía respirar. Ya no había duda, le estaba dando uno de sus ataques. Consiguió lanzar la esfera y alcanzar a la Escarlatum en el estómago al írsele bajo el lanzamiento. La Escarlatum se dobló de dolor y paró su avance. Nahia cayó de rodillas y buscó el tónico en su cinto. Debía tomarlo o no solo perdería el combate, sino también la vida.
Lily alcanzó con una esfera a la leona en las costillas y ésta se dobló de dolor a un lado. El problema era que ya la tenía encima y, al ser tan fuerte, aguantaba bastante bien el castigo de las esferas de energía. No se acobardó. Tenía todavía tiempo de crear una última esfera y acabar con la leona si le acertaba en cara o cuello. Invocó otra y mientras se formaba en su mano vio cómo la leona, con la daga en la suya, saltaba sobre ella con toda su potencia. Lily calculó el momento y le estampó la esfera en las fauces según le caía encima. Al mismo tiempo la leona le clavaba el cuchillo en el corazón. Las dos se fueron al suelo y quedaron ambas sin sentido.
Dafne y la Fatum rival se levantaron a la vez. Ambas crearon una esfera de energía tan rápido como pudieron y lanzaron. Se volvieron a alcanzar en el torso y se fueron al suelo. Esta vez Dafne tuvo serios problemas para levantarse. Con expresión de estar sufriendo muchísimo, consiguió ponerse de rodillas. Su rival se puso en pie, más entera que ella. Volvieron a invocar una esfera, pero la Fatum fue más rápida y la lanzó cuando Dafne terminaba de invocar la suya dándole en la cabeza. Cayó sin sentido a un lado.
Ivo se quitó de encima al Tauruk al que había vencido acuchillándolo en el costado. Se puso en pie y vio a la Fatum que había vencido a Dafne. Avanzó hacia ella con tranquilidad y con la daga en la mano. La Fatum lo vio e invocando una esfera se la lanzó. Ivo no se inmutó y cruzó sus brazos frente a su rostro. La esfera los alcanzó y sintió un tremendo dolor, pero siguió avanzando. La Fatum volvió a invocar y a tirar. Esta vez le dio en la mano de la daga, que salió por los aires. Ivo llegó hasta la Fatum, que sacó su daga y lo acuchilló en el costado. Hizo que se doblara de dolor, pero con su puño desarmado le dio un golpe en la cabeza de arriba abajo y la Fatum cayó inconsciente.
—Lo siento… —se disculpó.
Aiden recibió una cuchillada en el hombro izquierdo mientras soltaba otra a su rival en el torso. El dolor de la cuchillada pareció despertar algo en Aiden y sus ojos brillaron con la centella de la irracionalidad. De pronto comenzó a soltar tajos a diestra y siniestra sin ninguna consideración por la técnica o su propia defensa. Golpeaba como un poseso. Su rival, sorprendido por el contundente ataque, se retrasó esquivando los tajos. Soltó un par de estocadas al estómago de Aiden, que ni siquiera pareció sentir el dolor que producían, y continuó su loca embestida contra su enemigo. Avanzó sin parar de golpear hasta que consiguió alcanzarle en el torso. El Drakónido lo sintió y vaciló. Le cayeron tres tajos más y terminó en el suelo, inconsciente.
Taika y Logan se lanzaban medidos ataques y precisos bloqueos seguidos de contrataques. Los dos eran muy buenos con la daga y sus movimientos de ataque y defensa muy rápidos y equilibrados. Taika era más ágil y fuerte que Logan, pero el humano tenía mejor técnica con la daga y equilibraba el combate.
De rodillas, Nahia intentaba llevarse el tónico a la boca, pero estaba sufriendo espasmos. Si seguían, no lo conseguiría. La Escarlatum se estaba recuperando, la atacaría y la dejaría sin sentido de una cuchillada certera. Y si eso ocurría y no tomaba el tónico, Nahia moriría. El miedo hizo que el estómago le diera un vuelco.
Consiguió llevarse el tónico a la boca y quitarle el tapón, pero la Escarlatum ya estaba sobre ella. Lo bebió y cayó de lado al suelo. Estiró la mano mientras los espasmos la sacudían. La Escarlatum la miró extrañada. Estaba de pie junto a ella, pero Nahia no podría levantarse ni defenderse, no después de un ataque. Al menos no moriría, pero se sintió mal, había fallado a su escuadra. No había sido capaz de luchar como los demás debido a la condición que tenía. Se sintió avergonzada, un fracaso. La Escarlatum se puso de cuclillas y le puso la daga en el cuello.
—Lo siento, tengo que hacerlo —dijo.
Nahia no respondió. Miraba la esfera que se le había caído a la Escarlatum en el suelo a unos pasos y se centró en ella. Luego miró a la Escarlatum y con su mente dirigió la esfera desde el suelo a la cabeza de su rival. La esfera salió despedida y la golpeó cuando se disponía a presionar el cuello de Nahia con la daga. La esfera explotó y la Escarlatum cayó al suelo inconsciente.
Ivo se dio la vuelta y se encontró con Aiden.
—Ayudemos a Taika —dijo y señaló hacia el tigre.
—¡A por la victoria! —gritó Aiden, que no reconoció a Ivo.
No reconocía a nadie. Le soltó tres tajos seguidos a la cabeza en un ataque furibundo.
—Pero qué… —es cuanto pudo decir Ivo antes de caer inconsciente.
Aiden se volvió.
—¡Gloria al vencedor! —gritó y atacó a Logan, a quien tenía más cerca, por la espalda. Él lo vio venir de reojo y esquivó los golpes furibundos de Aiden.
Taika aprovechó la ventaja y alcanzó a Logan en el costado con una rápida estocada. Este se dobló de dolor y se agachó. Dos tajos de Aiden le pasaron por encima de la cabeza. Contratacó al estómago de Aiden, que no pareció sentir la cuchillada. Logan se tiró a un lado para evitar otra estocada de Taika. Aiden siguió atacando sin ninguna preocupación por ser alcanzado.
Logan le dio tres veces más mientras esquivaba sus golpes furibundos. Taika volvió a alcanzar a Logan en el costado con una fugaz y precisa estocada. Logan se apartó y le dio otra cuchillada a Aiden en el torso. Luego se quedó agazapado con la daga hacia delante.
De pronto Aiden se detuvo. Miró al frente, se quedó así un instante y al siguiente se precipitó de bruces como un árbol talado.
Taika vio a Logan herido y fue a rematarlo. Golpeó la daga de Logan para apartarla y lanzó su estocada al corazón. Para su sorpresa, Logan tenía una esfera de energía en la otra mano. Le golpeó con ella en la cabeza según su estocada le alcanzaba el corazón. Se produjeron las descargas de energía y ambos cayeron al suelo, inconscientes.
Todo se quedó en silencio. Nadie se movía. El combate había terminado.
Un largo momento después llegó el anuncio.
«Combate finalizado. Parece un empate técnico por eliminación de todos los combatientes. ¿Queda alguien consciente? Si queda alguien consciente que se levante» ordenó el comandante.
De pronto Nahia se dio cuenta de que ella estaba consciente, estaba tirada en el suelo y sin ninguna fuerza, pero consciente. Levantó la mano derecha.
«Tenemos a alguien consciente. Levántate, humana» envió el comandante.
Nahia no quería desobedecer, pero no podía levantarse. Hizo un intento y consiguió ponerse de medio lado.
«Levanta y reclama la gloria de la victoria o quédate tumbada como una débil perdedora. Reclama el triunfo para tu escuadra o lleva la vergüenza a esta por no haberlo conseguido» ordenó el coronel.
Nahia apretó la mandíbula. Tenía que levantarse por ella y por sus compañeros. Tenía que satisfacer a aquellos seres desalmados. Sacando fuerzas de la rabia, del odio por aquellos seres despreciables, se puso en pie.
A duras penas conseguía mantener el equilibrio.
«¡Vencedor de la final y campeón glorioso de la competición: la Escuadra Ígnea!» proclamó el coronel.
Nahia se mantuvo un momento más de pie y luego se fue al suelo. Lo último que vio antes de perder el sentido fue a los Tergnomus entrando a socorrerles.